Se nos está yendo de las manos la cirugía estética y la culpa podría ser de Instagram

¿Cuidarse o pasarse? Las influencers y su aspiracional imagen perfecta están contribuyendo al aumento de las intervenciones entre mujeres cada vez más jóvenes.

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De pinchazos de ácido hialurónico a rinoplastias o bichectomías (la intervención ‘de moda’ para crear ese efecto de pómulos al poner morritos) pasando, claro, por cualquier tipo de tratamiento estético como microblading o pestañas postizas: al igual que las botas rojas son tendencia, estos retoques son cada vez más comunes. También entre las más jóvenes.

Kylie Jenner, con 20 años y casi 100 millones de seguidores en Instagram, es una de las fans acérrimas de cualquier técnica, cirugía o tratamiento de belleza. Eso sí, aunque el cambio era más que evidente, la menor del ‘klan’ Kardashian-Jenner pasó varios años negando haber pasado por quirófano para duplicar el tamaño de sus labios. Hace pocas semanas se abría sobre el tema y explicaba las razones que la llevaron a tomar la decisión: “Tenía quince años y estaba muy insegura respecto a mis labios. Siempre los he tenido pequeños y cuando me estaba dando uno de mis primeros besos con un chico, este me dijo, ‘no creo que vayas a ser buena besando porque tienes los labios bastante pequeños’. Me lo tomé muy mal. Cuando un chico que te gusta te dice eso, simplemente te afecta. No me sentía guapa ni deseada”. Una sensación similar a la que sus imágenes producen ahora en muchas mujeres y niñas que se miran en su reflejo. La Academia Americana de Cirugía Plástica alertaba de ello en su encuesta anual del año pasado: “La cirugía plástica facial cada vez se hace más joven debido a la influencia en los millennials de las redes sociales”.

Kylie Jenner es un modelo a seguir para sus casi 100 millones de seguidores. © Cordon Press

Pero el triunfo del fenómeno lo encontramos también sin viajar tan lejos: estos días hemos podido ver en sus Stories cómo Carla Hinojosa, que acaba de cumplir 26 años, se ha puesto ácido hialurónico en los labios. La influencer patria también tiene personal trainer envidia cochina y prácticamente se cuida todos los días. Alexandra Pereira (aka Lovely Pepa) se ha hecho algún retoque en los labios –lo ha reconocido sin problema- y sonados son los sutiles cambios que ha experimentado el rostro de la italiana Chiara Ferragni.

Entre las operaciones más serias a las que hemos asistido casi en streaming, la de nariz de María Pombo (según explicó, por salud), por la que le llovieron a partes iguales críticas, comentarios nocivos y elogios. Todo lo contrario al caso de Aida Domenech (Dulceida), cuyo video sobre su operación de pecho supera ojo los dos millones de visualizaciones.

© Marquez

A nadie le cabe duda ya de que las influencers han heredado el poder de prescripción que hasta hace unos años ostentaban las celebrities del papel cuché. Y el debate está ahí. En comentarios en Instagram, pero también en los cafés con amigas. Precisamente de esto habla Virginia Cámus, youtuber de belleza y co-fundadora de Curators Agency: “Uno tiene que saber distinguir lo que es real y lo que no, ya sea por aplicaciones de retoque fotográfico o de retoque por un especialista”. Explica cómo, en esta era de la imagen perfecta, tendemos a examinarnos con una lupa de mayor aumento para ver defectos donde no los hay; especialmente cuando, como el público de la mayor parte de influencers, estamos desarrollando nuestra personalidad. “A esa edad no todo el mundo se ve con buenos ojos”, añade.

Who run the world?

Marichu del Amo, periodista especializada en belleza, recalca: “Siempre que te hagas algo muy pensado, a una edad razonable, me parece estupendo, pero es importante que se tenga una madurez para ciertas cosas. Aunque, eso sí, cada uno puede hacer lo que le de la gana y no tenemos derecho a opinar”. Como se plantea en este artículo, defiende que hay cosas que se sacan de contexto: “He visto chicas con rellenos y botox con veintitantos años”, añade, haciéndose eco del auge del botox preventivo entre veinteañeras. Un tratamiento que consiste en utilizar toxina botulínica para paralizar el músculo antes de que se forme siquiera la arruga e impedir así su aparición.

“Uno de los responsables es la confianza que vuelcan las marcas y las clínicas en los influencers. Si les ofrecen retoques aumentan el target pero, bajo mi punto de vista, crean necesidades que no existen y encima estos retoques enganchan: cuando tienes morros no te los vas a querer quitar y vas a querer retocar más partes de tu cuerpo”, puntualiza la periodista.

En definitiva, las instagramers aportan así su granito de arena a crear necesidades en niñas cada vez más pequeñas (en ocasiones rozando los 15 años): “Por un lado estamos haciendo una campaña silenciosa a favor de la aceptación corporal –y esto lo están haciendo muy bien algunas youtubers– y luego todo esto va en contra”, puntualiza Marichu. ¿El resultado? Cuatro de cada diez españolas afirma no sentirse a gusto con su pecho, según un estudio que publicaba esta semana la farmacéutica Allergan que alerta también de la importancia de estar bien informada y contar con un buen especialista en el caso de plantearse un aumento de pecho.

Aún hay tiempo de tener la edad de Samantha Jones, pero tranquilidad, que seguiremos siendo fabulosas 😉

“Estamos acostumbrados a que si vemos algo, existe; y una chavala de 15 años no tiene la capacidad real y mental de distinguir lo que es verdadero de lo que es ficción”, profundiza la coach Marina Fernández. “No solo se exponen a una baja autoestima, puede afectar a niveles patológicos”, prosigue la coach, que denuncia la responsabilidad tan grande que tienen las influencers que han creado una marca personal en torno al ‘cuidarse’.

Por supuesto, tampoco podemos cargar con esta losa de responsabilidad únicamente a las influencers, porque en el fondo ellas son solo un reflejo más de lo que ocurre en nuestra sociedad. Y si antes suspirábamos por las tops de los 90, hoy nuestro icono más inmediato son estas chicas. “Realmente lo que si cabría es tomar conciencia”, recomienda Fernández. Porque cada una es libre de hacer lo que quiera, basta con (hacer caso a tu madre) tener un poco de sentido común y ser conscientes de esta imagen. ¿Qué tal si nos nos tatuamos en la mente y nos aplicamos más esa frase que tanto hemos escuchado en la televisión? PORQUE-TÚ-LO-VALES.

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