Cosméticos con historia

Una caída creó una de las marcas de farmacia más reputadas, un caballo curado como por arte de magia o el agua de colonia favorito en la corte de Napoleón: firmas cosméticas con una larga y apasionante trayectoria a sus espaldas.

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Por Lucía Heredero.

Sobreviven a modas, tendencias, e incluso, a las últimas apariciones estelares. Perduran en el tiempo y han sabido conjugar tradición y modernidad. A su legado histórico, unen novedosas tecnologías en su elaboración y escogidos ingredientes en su formulación. Y, todo ello, sin perder de vista su origen. El diseño que las identifica y las más agradables texturas y aromas también forman parte de su saber hacer.

Frasco de Vera-Violetta, de Roger&Gallet, diseñado por Baccarat. © Roger&Gallet
Frasco de Vera-Violetta, de Roger&Gallet, diseñado por Baccarat. © Roger&Gallet

Las fuentes de Vichy

Todo comenzó con una mala caída de Georges Guérin, cosmetólogo y presidente de Parfums Grenoville, en el centro termal Les Dômes, en Vichy (ciudad situada en el sur de Francia).  Corría el año 1931 y monsieur Guérin pasaba unos días de descanso en esta villa para aliviar sus trastornos hepáticos. De manera fortuita, descubrió las virtudes del Agua de Vichy ya que el médico del centro, el doctor Haller, hizo que se le practicaran abluciones con el agua que allí fluía. Sorprendido por la rapidez de la cicatrización de sus heridas, Georges Guérin decidió integrar este agua como ingrediente clave en sus formulaciones cosméticas. De este modo, él y su médico unieron sus conocimientos y crearon una nueva gama de higiene y tratamientos específicos para la piel basada en las propiedades del agua termal de la fuente de Lucas, situada en la misma localidad francesa.

Ambos fueron también los fundadores de la Societé D’hygiène Dermatologique de Vichy, con tratamientos que incluían estudios científicos sobre la fisiología de la piel. Poco después, lanzaron al mercado “Los Secretos de Vichy”: una completa gama de cremas que hidrataban, nutrían, protegían y suavizaban. ¡Por primera vez, la formulación diferenciaba una piel grasa de una seca! Además, desarrollaron una línea de labiales y el primer desodorante de Vichy (1946). Sin duda, unos visionarios de su época. Y, como por aquel entonces las mujeres empezaban a demandar productos un poco más sofisticados para su cuidado personal, añadieron a la línea un aceite autobronceador y una crema anticelulítica.

Una publicidad de la firma 'Vichy, Fuente de Belleza'. © Cortesía de Vichy
Una publicidad de la firma ‘Vichy, Fuente de Belleza’. © Cortesía de Vichy

En los albores de los años 60, Vichy se unió a la investigación de L’Oréal. Esto aportó a la firma fórmulas más elaboradas y tratamientos más especializados. Concretamente, en el terreno del envejecimiento, la investigación médica y dermatológica de los laboratorios, permitió incorporar sustancias que activaban el metabolismo regenerativo de la piel. Uno de los hitos históricos en cuanto a tratamientos de hidratación facial, fue Equalia (1975). Desde entonces, han pasado muchos años, pero la eficacia, tolerancia y placer siguen siendo los tres pilares en los que se asienta la firma Vichy, reconocida en todo el mundo. Hoy, en la ciudad a la que hace referencia su nombre, se encuentra el Centro Dermocosmético de los Laboratorios Vichy. Se trata de un espacio de tratamientos y consultas estéticas que aúna el termalismo (las curas a través de las aguas) y la tradición farmacéutica de la firma. En el año 2005, Vichy se situó como la primera casa dermocosmética europea en farmacia. Hoy, está disponible en casi 60 países y posee una gama completa de tratamientos formulados a partir de grandes activos de salud, junto a la investigación farmacológica y a su mítica agua termal de propiedades calmantes y cicatrizantes.

© Cortesía de Vichy
© Cortesía de Vichy

La Roche-Posay: aliada de las pieles sensibles

Érase una vez un agua de propiedades mágicas que curó al caballo de un condestable del rey Carlos V de Francia. Los eczemas del pobre animal desaparecieron cuando su piel entró en contacto con el líquido elemento proveniente de un riachuelo cercano. Parece un cuento, pero es una historia real. De hecho, las poderosas bondades de este agua aparecen mencionadas, por primera vez, en el siglo XVIII, cuando Napoleón ordenó construir un complejo termal en el lugar donde fluía. En 1869, la Academia Francesa de Medicina reconoció la eficacia casi milagrosa de estas aguas naturales como bálsamo de las pieles más sensibles por sus atributos calmantes y suavizantes. Este ingrediente estrella ha sido la piedra angular durante los últimos 40 años de todos los productos creados por la marca La Roche-Posay. Numerosos estudios clínicos revelan que es uno de los mejores activos para frenar la inflamación cutánea, además de ser el único en poseer los más altos niveles de selenio, un antioxidante esencial para la piel.

A partir de ese agua “milagrosa” nacen, en 1975, los Laboratorios La Roche-Posay con un claro compromiso: ofrecer una mejor vida a las pieles sensibles. Esta es la motivación que se esconde detrás de cada investigación, descubrimiento e innovación, que se materializa en productos de avanzada tecnología avalados por dermatólogos de todo el mundo. Y es que, en la sociedad actual, cada vez existen más casos de sequedad, fragilidad, sensibilidad o alergias cutáneas. La contaminación y las radiaciones solares, acompañadas de condicionantes emocionales como el estrés al que nos vemos sometidos a diario, así como una alimentación desequilibrada, afectan a la piel y la vuelven más reactiva. Las fórmulas preparadas por La Roche-Posay, además de ser seguras, eficaces e hipoalergénicas, tienen texturas altamente sensoriales. Algunos de los cuidados más icónicos de la firma son el Agua Termal en spray; protección solar Anthelios (1986), o Lipikar (1990), hidratación para las pieles más sedientas. Después, llegaría Tolériane (1994), el primer tratamiento sin perfume ni conservantes. Y Redermic (2005), que combinó vitamina C pura con ácido hialurónico.

Creatividad histórica de 'La Roche-Posay'. © Cortesía de La Roche-Posay
Creatividad histórica de La Roche-Posay. © Cortesía de La Roche-Posay

Nuevos tiempos, nuevos retos… El pasado año, La Roche-Posay decidió unirse a la Asociación Española contra el Cáncer para financiar dos importantes estudios de investigación centrados en esta enfermedad. Las pieles sometidas a tratamientos oncológicos sufren sequedad, tirantez o aparición de manchas. Además, terminan sensibilizándose en extremo, haciendo aún más duro el día a día de los pacientes. Concienciados con este problema, La Roche-Posay colabora, desde hace varios años, con diversos hospitales públicos y privados de toda España para  xplicar a los enfermos cuáles son los mejores productos para cada tipo de efecto secundario que aparece en su piel durante el tratamiento de quimioterapia o radioterapia, además de minimizar los efectos visibles y ayudarles a incorporarse rápidamente a su rutina social, laboral y personal cotidiana. Además, por segundo año consecutivo arranca su campaña de concienciación y prevención del cáncer de piel SKINCHECKER, en colaboración con la AECC y la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología).

Creatividad histórica de 'La Roche-Posay'. © Cortesía de La Roche-Posay
Creatividad histórica de ‘La Roche-Posay’. © Cortesía de La Roche-Posay

Roger&Gallet: agua de colonia

Su historia empieza en 1806, año en que Jean Marie Farina, perfumista de las grandes cortes europeas, recibe la fórmula del Aqua Mirabilis (con propiedades curativas y patentada por la Universidad de Colonia, en Alemania) y crea el primer “agua de colonia”. Napoleón descubrió las bondades del producto y, como lo usaba en abundancia (60 envases al mes), se convirtió en el agua de colonia de referencia en su corte, recibiendo la aprobación de la Comisión de Remedios Secretos en 1810. Su primera mujer, Josefina, adoraba también este aroma y, como prueba de amor, pidió al proveedor de la famosa fragancia que inventase un envase que su ilustre esposo pudiese llevar siempre consigo. Así nació la forma cilíndrica en rouleau (Farina lo diseñó en exclusiva para Napoleón), que se deslizaba fácilmente en la bota del emperador.

Los inconfundibles jabones florales de Roger&Gallet. © Cortesía de Roger&Gallet
Los inconfundibles jabones florales de Roger&Gallet. © Cortesía de Roger&Gallet

Gracias a las batallas de Napoleón, el nombre de Jean Marie Farina cruzó las fronteras, y los distintos reinos europeos solicitaron sus servicios. Tal fue el éxito de su fragancia que, para evitar a los imitadores de la época, su creador tuvo que firmar cada uno de sus productos. Hoy se conserva esta rúbrica en los envases. Años después, en 1862, Armand Roger y Charles Gallet heredan la empresa de Farina y fundan la marca Roger&Gallet, revolucionando el mercado de la higiene con la creación del primer jabón en pastilla perfumado y de forma redonda. Corría el año 1879. En 1932, la marca abre varias tiendas en grandes metrópolis como Nueva York, Londres y París. La  más prestigiosa se situó en la Rue Saint-Honoré, de París, y era conocida como “la boutique de la felicidad”. Por allí pasaron distinguidos clientes, como Ingrid Bergman, Marilyn Monroe o María Callas.

Eau de Cologne Royale. © Cortesía de Roger&Gallet
Eau de Cologne Royale. © Cortesía de Roger&Gallet

Desde su mítica Eau de Cologne, Roger&Gallet ha sabido transmitir una gran sensibilidad unida al saber hacer del perfumista-boticario. Sin duda, una marca auténtica con más de 150 años de historia. Las composiciones olfativas de cada una de sus aguas de colonia giran en torno a un ingrediente seleccionado en los más bellos jardines del mundo y trabajado de manera especial, en colaboración con los maestros perfumistas más prestigiosos.

Además, Roger&Gallet es la única firma de farmacia que permite una experiencia sensorial única. Algunos de sus ingredientes –como la flor de osmanthus, los cítricos o el jengibre– tienen propiedades aromacológicas beneficiosas para cuerpo y mente. Cada producto se crea poniendo especial atención tanto en las texturas como en los aromas, asegurando así un extra de placer en la aplicación. Su ritual de cuidados de la misma gama –gel de ducha, loción y fragancia– permite una experiencia completa para que la piel se sienta fresca, hidratada y perfumada todo el día.

Icónicos envases de la firma en un calendario de 1930. © Cortesía de Roger&Gallet
Icónicos envases de la firma en un calendario de 1930. © Cortesía de Roger&Gallet

En la maison Roger&Gallet, encontramos una alianza perfecta entre la herencia recibida y las creaciones más nuevas. La firma ha sabido renovarse año tras año, sin perder de vista la estética, parte fundamental de su historia. Por eso, en el diseño de sus frascos han colaborado artistas de la talla de Baccarat, Lalique, Szekely, Mucha, Icart y, recientemente, Solve Sundsbo. Cada producto alcanza un plus de originalidad; eso sí, sin olvidar la alta calidad de cada una de sus formulaciones.

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