Curar la resaca (cuando no hay vuelta atrás)

Ya ha amanecido y no hay nada que hacer para evitarlo... pero sí para paliarlo. Remedios de urgencia para sobrevivir a las noches (más) alegres.

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“¡No vuelvo a beber!”, JAJAJAJAJAJAJAJAJA. Si ya has pronunciado esta frase es que has entrado en la primera fase de la resaca: el arrepentiemiento. 

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Anoche se te fue de las manos. Y es que en la época de terracitas es fácil salir solo a dar una vuelta y acabar de empalmada en la oficina, así que justo ahora es cuando necesitamos un milagro, alguien que venga a casa para inyectarnos un ‘chute’ de hidratación, vitaminas y antioxidantes. En Las Vegas (¿dónde si no?) existe esta asistencia a domicilio, en forma de autobús-clínica. El llamado The Hangover Heaven Mobile Clinic recorre la ciudad para salvar a los más fiesteros del temido día después: desde cócteles reconstituyentes hasta chupitos de vitamina B-12 y con asistencia los 7 días de la semana. ¿Qué más podría pedir alguien en estado resacoso?

© Cordon Press
Ay, las terracitas, ¡qué peligro! © Cordon Press

A la espera de que este autobús aparque en tu barrio algún día venga, va, porfi, solo te queda pasar el mal trago (y nunca mejor dicho) en soledad y salvarte a ti misma de esa ¿cena? ¿hielo? que te sentó tan mal. ¡Suerte!

Virgencita, ¡qué drama!
Virgencita, ¡qué drama!

No hay tiempo que perder. Ponte manos a la obra.

En primer lugar, tómate un vaso de agua tibia con el zumo de un limón para depurar el hígado, el órgano que más sufrió anoche. Y después, opta por fruta y verdura verde. Sí, ya sabemos que lo que te pide el cuerpo ahora es una pizza grasienta, pero estos alimentos te ayudarán a absorber el alcohol, especialmente las alcachofas y las manzanas. Los plátanos, además, tienen una gran cantidad de potasio, que justo ahora necesitas con urgencia. Así que, si te da pereza, hazte un zumo como el de las celebrities (quizá ellas nos engañen y lo tomen porque pasan todos los días de fiesta) y añádele un poco de jengibre natural: es mano de santo, especialmente para las náuseas.

Y mientras cortas la fruta, la licuas y le mandas notas de audio a tu amiga para contarle la noche, bebe litros y litros de agua. Todos los que no tomaste ayer entre copa y copa o al llegar a casa (¡y mira que te lo han avisado veces!). Tampoco viene mal tomar un Sprite que, según unos científicos chinos a los que no les debe gustar beber agua, ayuda a asimilar el exceso de alcohol de nuestro cuerpo. No tiene una garantía del cien por cien pero, oye, por probarlo no pierdes nada.

© Getty Images
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¡Sal a la calle! Quedarte en casa compadeciéndote de lo mal que te encuentras no te ayudará. Llama a ese amigo suertudo que tiene piscina y date un buen chapuzón para activar la circulación. Eso sí, mejor túmbate a la sombra, que bastante deshidratada estás ya como para que el sol te quite el poco líquido que le queda a tu cuerpo.

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Sigue evitando la comida basura. Si comes mucha grasa tu cuerpo tendrá que eliminarla por la misma vía metabólica que el alcohol, así que tardará más e incluso te encontrarás peor que cuando te diste el baño. Lo mismo ocurre con los analgésicos, que dificultan el proceso natural, así que no te automediques porque el único origen de tus males es la deshidratación.

Toma leche o huevos (que contienen cisteína: un aminoácido que elimina el acetaldehído), alimentos con vitamina B, como los espárragos o el aguacate, y sigue bebiendo mucho agua, o zumo de tomate, que está lleno de potasio, fósforo, magnesio y antioxidantes. De ahí que el Bloody Mary (sin alcohol) haya sido siempre el mejor amigo del fiestero.

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Pero, ¿qué le está pasando exactamente a mi cuerpo en este momento?
Cada vez que bebes alcohol, el hígado, el órgano responsable de su eliminación en sangre, lo convierte en acetaldehído, la sustancia culpable de los síntomas que tienes cuando te despiertas por la mañana: deshidratación, disminución de la absorción de vitaminas B6 y B12 e hipoglucemia. Sí, aunque te hayas bebido 15 mojitos con más azúcar que una canción de Celia Cruz, puedes experimentar un descenso de la formación de glucosa en el hígado. Y este podría ser el motivo por el que, a veces, la resaca va unida a las taquicardias. Un vaso de agua con un par de cucharadas de azúcar deberían bastar para que encontrases mejoría pero, si persiste, deberías consultar a un médico.

Y no te engañes. El truco de la cervecita no es eficaz. Tomar alcohol al día siguiente pensando que la mancha de mora con mora se quita, solo hará que aplaces la recuperación y, tras un corto periodo de tiempo, vuelvas a encontrarte fatal. Porque por mucho que podamos mejorar los síntomas o acelerar el proceso, el único remedio eficaz es dejar pasar el tiempo… Y es que en cuestiones de resaca, ¡la paciencia es una gran virtud!

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