¿Deberíamos estar usando mascarillas quirúrgicas como los asiáticos?

Un accesorio tan simple como efectivo que podría revolucionar tu día a día. A japonesas y coreanas les funciona, ¿por qué no a ti?

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No hace falta haber estado últimamente por el Lejano Oriente para haber visto con nuestros propios ojos a algunos asiáticos con mascarillas quirúrgicas por la calle. Para ellos ya forma parte del día a día, un accesorio tan normal como el bolso o el cinturón. Y su uso no se ciñe al camino al trabajo, ya que incluso se las llevan de vacaciones… De ahí que podamos ver en nuestras ciudades a grupos de turistas coreanos, japoneses o chinos en los que casi siempre hay varias personas con una puesta.

Son habituales en el street style oriental © Getty Images

La razón principal por la que comenzó a popularizarse, especialmente en Japón -considerado el país pionero en su uso- fue la de evitar contagiar a otras personas cuando se está constipado o con alguna otra enfermedad que provoque estornudos o síntomas parecidos (a raíz de olas de gripe devastadoras ya en los años 20 del siglo pasado). Es decir, no querían evitar contagiarse, sino, al contrario, prevenir a los demás de ellos mismos, manteniendo el ambiente lo más limpio posible. Pero eso fue sobre todo en los comienzos de lo que hoy por hoy se ha convertido en una costumbre generalizada, con motivos que van más allá de un resfriado. Por supuesto, hay que añadir el evitar contagios ajenos. Todos recordamos las imágenes de vagones de metro en Tokio repletos de gente con mascarillas cuando se desató la alarma por la Gripe A, aunque no hay que llegar a esos extremos de alerta.

En China y todo el Sudeste Asiático, las mascarillas tienen un uso muy claro de cara a evitar la contaminación ambiental. En ciudades como Ho Chi Minh o Bangkok, en las que el tráfico es, literalmente, apabullante, con miles de motos y coches (muchos de ellos antiguos y con sistemas cero ecológicos en sus motores) polucionando el aire a 35 ºC y con unos niveles de humedad altísimos, las mascarillas evitan tener que respirar todos los agentes nocivos, así como protegen en cierto modo a la piel de radicales libres que, en este caso, son casi un ejército blindado atacando nuestro rostro.

Es un hecho: su piel es PER-FEC-TA

De hecho, en países como Corea o Japón, en los que mantener un cutis ideal es una cuestión que va más allá del mero cuidado cosmético, convirtiéndose casi en una religión, la mascarilla ya es esencial. Si a las mujeres que más se preocupan del mundo por mantener su piel perfecta les funciona, ¿cómo no va a irles de perlas a las pecosas y más morenas mediterráneas?

Un complemento que, además, también tiene su componente de moda. En Corea, en el último par de años, se han popularizado las de color negro entre los chicos (a raíz de que las usen muchos cantantes de pop), aunque siguen siendo mayoría los que usan las de color blanco. Por otro lado, se ha extendido la posibilidad de llevar mascarillas estampadas, especialmente en China, donde los altísimos niveles de polución no permiten salir a la calle sin ellas. ¡E incluso modelos cuquis! La firma Vogmask es la abanderada de más de dos centenares de empresas que se dedican a darle un toque de glamour al día a día de las asiáticas con diseños estampados en los que no hay color o dibujo que se resista. También cuenta con colecciones masculinas, pero son más llamativas las pensadas para chicas, con todo tipo de modelos.

Las hay para todos los gustos… © Getty Images

Capaces de protegernos de partículas de hasta 0,3 micras, las comercializan tanto de microfibra como de algodón orgánico, en tres tamaños diferentes y a partir de unos 30 €. En España es posible adquirirlas (en modelos que llevan válvulas incorporadas, es decir, más desarrollados que las simples de quirófano) en Madrid, Barcelona, Sevilla y Santiago de Compostela.

Solo en Japón, el consumo de mascarillas quirúrgicas para uso diario en la calle supera los 200 millones de euros en ventas. Y es también en este país donde se ha empezado a popularizar una nueva razón para su uso: el enmascaramiento. Evitar que vean tu sonrisa o, al contrario, tu rictus de contrariedad, es el objetivo, que no se pueda ‘leer’ tu rostro (así como reconocerte, en el caso de famosos que quieren pasar desapercibidos). Del mismo modo, se busca mantenernos al margen de conversaciones o interrupciones, ya que se tiende a evitar hablar a personas con mascarilla para no obligarles a quitársela al responder. No hay imagen más clara de querer aislarse del alrededor que la de una chica con mascarilla y el móvil en la oreja…

Tienen su rollo… ¿no? © Getty Images

Estas son las razones por las que se usan en Asia. Y creemos que son fácilmente extrapolables a nuestro país. ¿Te apuntas a usarlas este otoño?

Razones por las que deberías usar mascarilla quirúrgica en España:

  • Evitarás contagiar a otras personas durante los días que estés constipada.
  • Evitarás que te contagien si a tu alrededor o en el transporte público hay gente resfriada o estornudando.
  • Podrás prevenir picos de alergia los días en los que el polen, gramíneas, etc. estén a niveles altos (claro que no hacen milagros).
  • Los días secos de otoño e invierno, especialmente, evitarás los efectos de la polución sobre tu piel.
  • Los días de mucho frío mantendrán algo más caliente tu rostro al expirar sobre ellas, así como podrás ponerte la bufanda cubriendo más parte de tu cara.
  • Le podrás dar un toque diferente a tu imagen, necesites o no esconderte, si te decides por las mascarillas estampadas.
  • Si siempre soñaste con vivir en Tokio o Seúl, te servirá de entrenamiento.
  • Evitarás socializar en la medida de lo posible (si es que una simple mascarilla puede tener ese efecto en nosotros).

 

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