Las tonterías que oye un nutricionista

La estrategia anti-kilos está llena de mitos falsos. Desterremos los más extendidos.

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El médico se confiesa: “¡Lo que hay que oír!” La operación biquini se acerca sigilosamente y los nutricionistas se disponen a recibir. Antes de pedir cita con el tuyo, revisa tu ideario dietético. Ahora les toca juzgar a ellos* y seguro que, más de una vez, tú también has dicho alguna de estas tonterías…

© Getty Images
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“Bebo litros de té verde para quemar grasas”
No es cierto que el té verde participe en la combustión de grasas. Tiene propiedades muy beneficiosas en el campo de la antioxidación, además es diurético y depurativo, pero no quema calorías.

Tonterías que oye un nutricionista

“¿Carne de cerdo? ¡Ni probarla si quieres adelgazar!”
Depende de la zona del animal. Una carne de cerdo magra (baja en grasa) no aporta más calorías que una carne de ave, por ejemplo. Y se ha demostrado que puede tener efectos beneficiosos en el control del colesterol.

“Necesito una receta de laxantes y diuréticos adelgazantes”
Mal, mal, ¡mal! Ni los diuréticos ni los laxantes son adelgazantes. Lo único que hacen es contribuir a eliminar agua del cuerpo. Y adelgazar es perder grasa, no bajar de peso a base de perder agua.

“No me dé vitaminas, que engordan”
Las vitaminas no tienen ningún tipo de aporte energético; son acalóricas.  Y, no sólo no engordan, sino que la micro-nutrición, que abarca vitaminas, minerales y oligoelementos, si está bien pautada por un médico, puede ayudar a perder peso y a mantenerse en perfecta forma.

Tonterías que oye un nutricionista

“Yo no tomo sacarina porque es cancerígena”
Eso es falso. Estudios realizados en animales utilizaron dosis tan elevadas de sacarina que, para alcanzar los mismos efectos en humanos, sería necesario tomar kilos a diario.

“Estoy gordo porque dejé de fumar y me falta la nicotina”
Al dejar de fumar no hay ningún proceso fisiológico que haga engordar, lo que ocurre es que sustituimos una adicción por otra y los refuerzos positivos que antes buscábamos en el tabaco, ahora los encontramos en las chucherías, el picoteo…

Tonterías que oye un nutricionista

“Como poquísimo y no adelgazo”
Eso es porque para adelgazar hay que comer. Saltarse las comidas sólo consigue ralentizar el metabolismo y, lo poco que comes, tu cuerpo lo aprovecha.

“Me encantan las aceitunas, pero engordan más que un bollo”
Imposible. La aceituna es pura grasa, sí, pero un bollo contiene grasas saturadas o hidrogenadas, nada beneficiosas para la salud, además de ser una fuente muy importante de azúcar…

“Doctor, ¿comer alpiste de pájaro adelgaza?”
No es cierto que adelgace, ningún alimento tiene esa capacidad, pero sí lo es que, por su efecto de arrastre, resulta muy beneficioso tomarlo. Como cualquier tipo de semillas, por otro lado.

¡¡¡¿Alpiste?!!!
¡¡¡¿Alpiste?!!!

“La piña quema calorías, por eso la tomo de postre”
Ninguna fruta acelera el metabolismo; la piña puede ayudar a adelgazar porque, debido a su contenido en fibra y agua, es muy saciante, aportando pocas calorías (50 calorías por cada 100 grs.). Otro beneficio que aporta la piña es su alto contenido en agua y potasio, de ahí sus excelentes propiedades diuréticas, y la presencia de bromelina, una sustancia que ayuda a digerir las proteínas. Ahora bien: “bien digeridas” no significa “libres de calorías”, ¡ojo!

“El pan tostado engorda menos que el pan sin tostar” 
¿Por qué? Tostar el pan sólo modifica su textura, no su composición. Tampoco es cierto que engorde menos el pan de molde que el de barra. De hecho, para que el pan de molde se mantenga en buen estado, se le añade grasa, por tanto engorda más. Ahora bien, el pan, que aporta poca grasa pero muchos hidratos de carbono, no tiene por qué estar proscrito en una dieta de adelgazamiento. Muchas veces, consumir una rebanada con la comida puede evitar que nos lancemos a otros alimentos más calóricos, sobre todo si el pan es integral, que sacia más. ¡Atención! “Sacia más” no equivale a “engorda menos”. Cien gramos de pan blanco tienen 250 calorías, aproximadamente, frente a las 239 del integral. La diferencia es insignificante.

“Devoro el sashimi porque el pescado crudo no engorda” 
La comida cruda también engorda, pero su ventaja es que evitas añadir el extra de calorías que a veces supone la preparación: la salsa de un guiso, el pan y aceite de un rebozado… Eso sí, por ejemplo, las calorías del pescado crudo son exactamente las mismas que si lo comes al vapor.

“Para adelgazar, no pruebo los hidratos de carbono y ya está”
Este es un mito muy extendido, culpa del auge de las dietas proteinadas. Se ha demonizado a este nutriente como único culpable de la ganancia de peso. Y, aunque es cierto que conviene reducir su ingesta, no se debe eliminar por completo porque, si no, el cuerpo empieza a quemar grasas pero generando cuerpos cetónicos, tóxicos para nuestro organismo. El estado de cetosis puede provocar deshidratación, dolor de cabeza y mareos. Sin carbohidratos, privamos al cerebro de su principal nutriente, la glucosa, lo que puede hacer disminuir nuestro rendimiento físico e intelectual, reduciendo también la capacidad de concentración y produciendo confusión y cansancio mental y físico.

Tonterías que oye un nutricionista

“El aceite de oliva es buenísimo, y no engorda”
Es el mejor frente a cualquier otro aceite vegetal porque sus grasas mono-insaturadas suben el colesterol bueno y bajan el malo; y porque tiene mucha vitamina E, lo que se traduce en gran efecto antioxidante y beneficioso para las membranas. Ahora bien, si nos fijamos en su valor calórico, 9 calorías por gramo, no es menor que el del resto. El aceite de oliva, con virtudes o sin ellas, supone más del doble de calorías que el pan o la carne a igualdad de peso (4kcal/gr), por lo que su uso, de manera descontrolada, puede hacernos engordar.

“Fruta de postre no, que engorda más”
No es que engorde más, es que los dietistas recomiendan que se coma la fruta alejada de las comidas principales porque, cada vez que entra comida al estómago (sea cual sea), se inicia el proceso de digestión con el consiguiente gasto calórico. Si la tomas justo después de la comida, la digieres al mismo tiempo y genera el mismo gasto, así que es menos rentable. También se recomienda tomar la fruta entre comidas para que los niveles de glucosa no desciendan, no se libere insulina y, consecuentemente, no almacenes grasa, como ocurre cuando ayunas.

Tonterías que oye un nutricionista

“Haciendo solo dos comidas al día es como más adelgazo”
Todo lo contrario. Cuando nos saltamos una comida principal, llegamos a la siguiente con más hambre y, por lo tanto, comemos más y más rápido, lo que supone un problema para los mecanismos de la saciedad, que no funcionan bien y nos obligan a comer otra vez al poco rato. El organismo está diseñado genéticamente para ahorrar energía en forma de grasa, por lo tanto, si pasamos demasiadas horas sin alimento, el organismo asimilará más la siguiente comida y la guardará en forma de grasa.

* Información elaborada en colaboración con: Dra. Amparo Martínez-Riquelme, médico especialista en Endocrinología y Nutrición, de IML (917024627), Leticia Carrera, responsable de nutrición en Centro de Tratamientos Estéticos Felicidad Carrera (914351724), Dra. Montse Folch, directora del área de nutrición de Institut Vila-Rovira (933933147), Valeria Castagna, nutricionista de Clínica Ravenna (915930980) e Itziar Digón Escudero, psicóloga nutricionista en Tacha Beauty (913076829).

Tonterías que tiene que oír un nutricionista

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