¿Por qué las surferas siempre son perfectas?

Tienen melenón, tipazo y desprenden buen rollo en Instagram. Te descubrimos sus secretos: horas de machaque en gimnasio, dieta sana y... sí, no se suben a la tabla sin maquillar.

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Confiésalo: tú también lo piensas. ¿Por qué ellas y no yo? ¿Por qué todas las surferas parecen cortadas por el mismo patrón? Porque, para qué negarlo, todas son guapas. ¿Las menos agraciadas no pueden inscribirse en los campeonatos mundiales? ¿Hay un casting? ¿Si no estás maciza te dicen que muchas gracias por intentarlo pero que mejor te busques otra disciplinas? Porque hay deportes y deportes. Yo siempre he sido de running. Que sí, que es cardiovascularmente saludable y te deja hecha un figurín. Y si, encima, le añades cuestas, te pone el culo como el acero para los barcos. Todo muy bien, pero confieso que no es para quedar guapa en las fotos. Una corredora entrando en meta tiene gesto de dolor, con los dientes apretados en plan estreñimiento profundo. Y del pelo ni te cuento, en especial si tu melena es amiga del frizz

Chicas surferas

 

Pero es que ahí están ellas, las surferas. Con sus tipazos bien definidos (delgadas, pero no escuálidas), melenones al viento (¿está prohibido hacer surf con el pelo recogido en un moño mañanero o qué?) y rostros suavemente bronceados, hasta con pequitas (¿a ellas no les salen granos ni manchas por el sol? ¿Me estoy haciendo ya demasiadas preguntas?).

© Twitter de Roxy
© Twitter de Roxy

Hace unos días se celebró en Barcelona el #runsupyoga, un evento organizado por Roxy para celebrar su 25 aniversario. Se trataba de congregar al mayor número posible de mujeres para hacer yoga en la playa, correr 6 kms y navegar 2 kms en stand-up-paddle. El evento lo encabezaban la brasileña Bruna Schmitz y la francesa Justine Mauvin. Curioseando o stalkeando en sus Instagrams y en sus páginas web he confeccionado una lista de sus tips de belleza, su entrenamiento, lo que comen… Ellas y otras colegas de tabla, claro. Y os digo una cosa: monas son, no seré yo quien les quite mérito, pero no todo es tan facilón como parece en los vídeos

1. ¿Y ese melenón?
No hay surferas con un karlie, ni mucho menos con un pixie. Ni siquiera con un flequillo a lo Jane Birkin. Melena larga y ondas sueltas. Pero nada effortless. Stephanie Gilmore confiesa que antes de poner el pie sobre la tabla se embadurna de medios a puntas con aceite capilar. Cuando el mejunje se une a la sal marina, quedan las ondas perfectas. De paso, el cabello se mantiene protegido de las agresiones del agua oceánica. Ah, después de lavar, se pone tres toneladas de acondicionador sin aclarado para contrarrestar la deshidratación que provocan el agua salada y el sol. Y, bueno, lo de ser rubia no es imprescindible: Kelia Moniz es morena. Pero también con melenón.

2. Cuerpos como rocas 
No solo de la tabla vive la surfera. Hay muchas horas de gimnasio puro y duro. Marina Alabu, oro olímpico en Londres 2012 en windsurf, reconoce que entrena “seis días a la semana, una media de cinco horas al día”. Y no, no siempre en mares de ensueño: “Hago tres horas en el agua y dos de físico”. Vamos, para entendernos, dos horitas de pesas. Entre sus otras rutinas, natación, bicicleta, pilates y yoga. Deportes que, por cierto, le sirvieron para quitarse algunos kilos de más tras su primer embarazo. Pese a lo que pueda parecer, en surf se trabajan mucho los brazos, imprescindibles para remar hasta la ola y para darse el impulso final para ponerse en pie (sí, amigas, la surfera se tira más tiempo braceando que haciendo piruetas sobre las olas). Y el core, porque de los abdominales depende mantenerse erguida y firme sobre la tabla. ¿A que ahora ya no parece tan molón lo del surf?

© Instagram @keliamoniz @brunasschmitz
© Instagram @keliamoniz @brunasschmitz

3. Para no achicharrarse
Que levante la mano la que no se chamusca viva el primer día de playa como no ande muy espabilada con el protector solar. Pues ellas parece que se tiran horas bajo el astro rey y ni quemaduras, ni ampollas, ni manchas solares. Para Stephanie Gilmore lo más sensato es enfundarse un neopreno del cuello a los pies. Pero si fuera así ni yo habría escrito este artículo ni tú te lo estarías leyendo, ¿o no? Pues eso, que entre ola y ola, se embadurnan en protección solar como si no hubiera un mañana.

© Instagram @stephaniegilmore
© Instagram @stephaniegilmore

4. Sombra aquí, sombra allá
¿Tú bajas a la playa a cara descubierta, sin gota de maquillaje? Pues ahí tienes la explicación: ellas no. Lo habitual es una capa de BB cream o una base con protección solar. Y luego, si es necesario, otra capa de bronceador. Mentalízate: este verano no pises el chiringuito sin una capa (sutil) de chapa y pintura. Ellas no lo harían. Y, por supuesto, máscara waterproof o tinte de pestañas y un lápiz resistente al agua para rellenar y dar forma a las cejas. Ellas, antes muertas que sencillas.

© Instagram @brunasschmitz
© Instagram @brunasschmitz

5. Operación limpieza
Tú miras sus Instagrams y juran que, al terminar una dura jornada, se atizan un bebedizo lleno de antioxidantes, tipo té raruno o un zumo multivitamínico. Pues no. Dada la capa de potingues que se ponen en la cara, lo primero es desmaquillar para retirar las tres toneladas de protección solar y las varias capas de colorido. Luego ya la ducha y el bebedizo.

© Roxy
© Roxy

6. Dieta verde
Lo mismo: tu Instagram está lleno de pizzas, cupcakes y paellas. Ah, y de cervezas con amigos, cervezas solas, mesas llenas de cañas… En los suyos hay boles de fresón con açai, zumos naturales y parrilladas de verduras. Ahora, saca tus propias conclusiones.

© Instagram @brunasschmitz, @justinemauvin, @stephaniegilmore
© Instagram @brunasschmitz, @justinemauvin, @stephaniegilmore

7. Siempre sonríen
Están en una playa paradisíaca, cabalgando sobre una ola, sintiéndose las reinas del mundo. ¿Tú no sonreirías? Encima les pagan por ello. ¿Qué es invierno en Tarifa? Se van a Australia. Hacen lo mismo que tú en vacaciones pero 365 días al año. Coronar pedaleando una etapa de puertos o terminar tu primer maratón no te deja la misma cara, ya te lo digo.

© @stephaniegilmore, @keliamoritz
© @stephaniegilmore, @keliamoritz

8. Cumplen años sin envejecer
¿Cuántas de tus amigas tras casarse y ser madres se han vuelto viejunas de la noche a la mañana? Ellas tienen a Lisa Andersen: 46 años, madre de dos churumbeles y magnífica sobre la tabla. De hecho, todas hablan de ella como “una inspiración, el modelo a seguir”. Mírala en el vídeo, ¿a que tú también quieres estar así a su edad?

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