Receta para el perfecto detox post-navideño

Día 7 de enero: toca esconder el roscón y volver a los buenos hábitos para depurar el organismo.

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En Navidad siempre ocurre lo mismo. Nos proponemos que este año va a ser el que consigamos moderarnos, que no vamos a probar el turrón (o al menos no vamos a pasarnos con él), que vamos a conseguir comer solo lo justo y necesario, pero… volvemos a caer. Y el año que viene tened por seguro que lo volveremos a hacer. Ley de vida como que volveremos a cantar All I want for Christmas.

Siempre tendremos una cena inesperada o simplemente no le podremos decir que no a la abuela (que se ha pasado horas en la cocina preparando ese plato favorito). Lo mejor que podemos hacer es, además de intentar moderarnos, tratar que la vuelta a la normalidad sea lo antes posible siguiendo unas sencillas pautas:

¡Adiós a los excesos! © Claire Rothstein / Mondadori

1. No dejar de comer
Es un error muy frecuente. A nuestro organismo no le gusta ayunar, no estamos preparados para ello, y además, en el proceso de obtención de energía sin hidratos de carbono de por medio, se producen sustancias perjudiciales para el organismo. Por lo tanto, tenemos que seguir comiendo y en una proporción equilibrada. Por enésima vez no está de más recordarlo: las pérdidas de peso rápidas no son nada buenas.

2. Volver a la rutina
La mejor manera que existe para que nuestro cuerpo recupere su peso ideal es volver cuanto antes a nuestros hábitos saludables y a comer de forma normal. Ya sabes, respetando los horarios, las cantidades… Y no te confíes, los famosos batidos o zumos detox no son tan buenos como parecen, pero si ingieres cinco raciones de fruta y verdura al día conseguirás el mismo aporte de vitaminas y minerales.

3. Madrugar
Para esto que hablábamos en el punto anterior, para incorporar fruta a la dieta, lo más sencillo es levantarse cinco minutos antes. El desayuno es la comida que mejor lo acepta y te aseguramos que tu día se verá de otra manera si te despiertas con tiempo para prepararte un zumo de naranja. Acompáñalo de alguna pieza de merienda y otra a media mañana. ¡Y verás como el día mejora!

Vaaamos, que no es para tanto.

4. Decir adiós al polvorón
Es una obviedad, pero si normalmente debemos evitar los hidratos de carbono de liberación rápida (dulces, postres, bollería…), mucho más si pretendemos volver a la normalidad después de Navidad. Ese turrón que aún queda en la bandeja mejor que salga por donde ha venido, ¡y cuanto antes!

5. Planificar
Es un engorro, pero nuestra vida será más fácil si conseguimos llevar una planificación semanal de comidas. Debemos concienciarnos de que cada siete días tendremos que escribir en un papel todos los menús. De esta manera será más fácil comprobar que realmente seguimos una dieta equilibrada y saber rápidamente qué ingredientes nos faltan antes de ir a la compra. Así no te encontrarás sin saber qué comer en un momento dado y reducirás la tentación de atacar la máquina de la primera planta comer cualquier cosa.

6. Sumar
Para esta organización de comidas, lo más sencillo para no pasar hambre y tirarnos horas preparando la comida, es organizar cinco ingestas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Vuelve a clase de matemáticas y a calcular porcentajes porque tienes que hacer tres comidas principales, siendo la del mediodía la más importante (seguida por orden del desayuno y una cena ligera). Entre horas no olvides dos tentenpiés más ligeros que pueden ser por ejemplo una fruta y un yogur.

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© D.R.

7. Siempre con supervisión
Una cosa es hacer que el organismo recupere su normal funcionamiento y se limpie de todos los excesos navideños y otra muy diferente querer perder peso extra. En este último caso, será necesario ponerse en manos de un nutricionista. No nos cansamos de decirlo, pero una dieta sin supervisión es fácil que no sea en absoluto equilibrada y que produzca el tan temido efecto rebote. Vamos, que será peor el remedio que la enfermedad.

8. Ante la duda, gana la razón
En resumen, después de Navidad lo ideal sería cumplir estos puntos y convertirlos en buenos hábitos; recordando siempre que la mejor dieta posible es comer de todo, con moderación y de manera equilibrada.

Además, si quieres una guía para esa planificación semanal, aquí te dejamos los menús detoxificantes que preparó para nosotros la doctora Lina Robles, del Hospital Sanitas La Zarzuela:

  • © Cordon Press

    DÍA 1

    Para desayunar: café con leche desnatada, 2 mandarinas y 2 biscotes con jamón.

    A media mañana: una pieza de fruta.

    La comida: acelgas rehogadas con gambas y solomillo de cerdo con pisto. Fruta.

    Merienda: una taza de leche desnatada con fresones.

    Y para cenar: crema de calabaza, mejillones al vapor con picadillo de tomate natural, pimiento verde y cebolla y un yogur desnatado.

  • © Cordon Press

    DÍA 2

    Para desayunar: café con leche desnatada, 4 o 5 galletas tipo María y un zumo de pomelo natural.

    A media mañana: yogur desnatado y 3 nueces.

    La comida: sopa de tomate, trucha al horno con verduras y una pieza de fruta.

    Merienda: una pieza de fruta y una infusión.

    Y para cenar: ensalada de tomate, lechiga y queso fresco, 2 huevos revueltos con tomate y jamón y un yogur desnatado.

  • © Cordon Press

    DÍA 3

    Para desayunar: café con leche desnatada, 2 biscotes con jamón de pavo y zumo de naranja natural.

    A media mañana: una pera.

    La comida: vichysois, pechugas de pollo al limón y una pieza de fruta.

    Merienda: un yogur desnatado con trozos de fruta.

    Y para cenar: ensalada verde (lechuga, escarola, canónigos y espinacas frescas), lenguado a las finas hierbas y un yogur desnatado.

  • © Cordon Press

    DÍA 4

    Para desayunar: café con leche desnatada, 2 rodajas de piña y una tostada con aceite de oliva y tomate.

    A media mañana: una pieza de fruta.

    La comida: crema de verduras variadas (sin patata), hamburguesa casera de ternera a la plancha con guarnición de tomate natural y una pieza de fruta.

    Merienda: una pieza de fruta, 2 galletas María y una infusión.

    Y para cenar: caldo de carne desgrasado, berenjena rellena de tomate natural, espárragos verdes, huevo cocido y queso fresco gratinado; yogur desnatado.

  • © Cordon Press

    DÍA 5

    Para desayunar: café con leche desnatada, 4-5 galletas María y 2 kiwis.

    A media mañana: un yogur desnatado o con trozos de fruta.

    La comida: ensalada de lechuga, tomate, pimiento, cebolla y zanahorias, pollo asado en el horno (sin piel) y una pieza de fruta.

    Merienda: una pieza de fruta y una infusión.

    Y para cenar: crema de calabacín (sin patatas) con queso, revuelto de setas y gambas (con 2 huevos) y yogur desnatado.

  • © Cordon Press

    DÍA 6

    Para desayunar: café con leche desnatada, zumo de naranja natural y una rebanada de pan tostado con queso de untar light y mermelada dietética.

    A media mañana: una pieza de fruta y un yogur desnatado.

    La comida: verduras a la plancha (calabacín, berenjena, pimiento, cebolla y espárragos), filete de ternera a la plancha y una pieza de fruta.

    Merienda: infusión y 2-3 galletas María.

    Y para cenar: caldo sin grasa, lomitos de merluza a la pimienta y yogur desnatado.

  • © Cordon Press

    DÍA 7

    Para desayunar: café con leche desnatada, 2 ciruelas y un puñado de cereales.

    A media mañana: biscote con una loncha de jamón cocido.

    La comida: lentejas estofadas con verduras (sin chorizo, morcilla…), pieza de fruta.

    Merienda: infusión y una manzana asada con azúcar.

    Y para cenar: puré de verduras, sepia a la plancha con ajo y perejil, guarnición de ensalada (rúcula, tomate, cebolla…) y yogur desnatado.

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