Solares para un bronceado saludable

Ríndete al sol. Pero sin perder la cabeza… ni la salud y belleza de tu piel. Te damos las claves para que este verano luzcas el mejor (y más sano) bronceado.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestEmail this to someone

Por Marta del Valle / Juana del Pozo / Grazia.es

El calor debería dar el pistoletazo de salida al uso indiscriminado –y, por supuesto, libre de culpa– de filtros solares. No es que el resto del año no haya que usarlos, pero estos meses hay que extendérselos más y mejor. Aquí tienes las razones para cumplir esta máxima…

01-solares
  • Largos días de verano.

Durante la época estival hay más horas de sol y sus rayos resultan más dañinos. La temperatura delata que el sol incide durante más tiempo y de manera más directa. Y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuanto más alto está en el cielo, mayor es el nivel de radiación UV: “Esta varía según la hora del día y la estación, alcanzando sus máximos niveles cuando el sol está en el punto de máxima elevación, que ocurre alrededor de mediodía en los meses de verano”. La latitud también importa: nos exponemos a más radiación cuanto más cerca estemos del ecuador porque el astro rey incide de manera más perpendicular en la Tierra.

 

  • ¡Viva el destape!

El calor hace que nos expongamos más. Más horas de luz suelen significar más horas al descubierto. En todos los sentidos. Nuestro carácter mediterráneo hace que nos lancemos a la calle en cuanto vemos un rayito y, en cuestión de piel, eso no es lo mejor. Tal como nos explica la OMS, gracias a nuestro clima, hay menos nubes que filtren la luz y, por tanto, la radiación (además, cuando aparecen solo la reducen un 10%, porcentaje que debemos tener en cuenta).

Más horas de sol quiere decir más horas en la calle (y más horas de exposición al sol). © Victoria's Secret
Más horas de sol quiere decir más horas en la calle (y más horas de exposición al sol). © Victoria’s Secret
  • Ningún destino se salva.

Viajar a destinos vacacionales de montaña huyendo del calor, tampoco ayuda: por cada 300 metros que subamos en altitud, los niveles de radiación UV se incrementan alrededor de un 4%. ¿Que el destino elegido busca congelar –literalmente– la radiación? Pues tampoco estamos a salvo, porque la nieve refleja hasta el 80% de las radiaciones causantes de las quemaduras.

Está claro, no hay que quitarse la crema ni bajo el agua. ¡Y tómate esto al pie de la letra! Ya sabemos que el mar es un espejo, pero quizá no sabías que incluso a medio metro por debajo de la superficie del agua la radiación es aún del 40%; la arena la refleja hasta un 15%; la espuma de mar, alrededor de un 25%, y la sombra (que no el estar a cubierto) solo la reduce un 50%. Además, en verano vamos más ligeros de ropa. No solo cuando nos tumbamos en la toalla… Según la American Cancer Society, las prendas que más piel cubren, con tejidos más tupidos y de colores más oscuros son las que más protegen. Y a estas alturas, está de más decir que tirantes, shorts y sandalias, de colores claros y tejidos ligeros son protagonistas de nuestros armarios veraniegos…

En España estamos por encima de la media mundial, pero seguimos suspendiendo en lo que a protección se refiere.
En España estamos por encima de la media mundial, pero seguimos suspendiendo en lo que a protección se refiere. Fuente: La Roche-Posay
  • Más difícil todavía.

Además, se lo ponemos más difícil a las cremas: los baños, el sudor, el roce de la ropa o la arena hacen que los filtros solares (a no ser que estén especialmente formuladas para ello) no duren lo que deberían en nuestra piel. Si pensabas que usando un waterproof o un water resistant (a prueba de agua), un sandproof (a prueba de arena) o sweatproof (resistente al sudor) estabas libre de peligro, puede que no sea así: no todos son términos oficialmente válidos (hay que leer la etiqueta con detenimiento) y que se declaren de larga duración no significa que permanezcan adheridos a la epidermis cuando te mojes. Por norma general, la mayoría de las cremas fotoprotectoras necesitan volver a ser aplicadas tras dos baños o entre 40 y 80 minutos de humedad, producida por el agua o el sudor.

  • Fusion Air, de SDIN

    El último lanzamiento de ISDIN es uno de los solares más cómodos: una bruma seca que se pulveriza sobre la piel proporcionando protección con un acabado seco (y cero pringoso).

    Precio: 18,90€

    Comprar
  • Spray Solaire Huile Embellissante, de Clarins

    Dos en uno. Protector en aceite para el cuerpo y para el cabello.

    Precio: 30,25€

  • Anthelios Confort, de La Roche-Posay

    Crema solar con SPF 50+ y con Baicalina, un antioxidante.

    Precio: 12,75€

    Comprar
  • Leche hidratante reparadora, de Ecran Aftersun

    Un clásico en los neceseres veraniegos. Hidrata y repara la piel con un acabado de rápida absorción.

    Precio recomendado: 7,35€

  • Stick solar, de Sensilis

    Especial para aplicar en zonas sensibles o manchas.

    Precio: 12€

  • Very High Protection Spray, de Polaar

    Enriquecido con vitamina E, este solar protege del envejecimiento prematuro que provoca el sol en la piel.

    Precio: 27,90€, en Sensible-VIP.com

    Comprar
  • Sun&Slim, de Protextrem

    Un dos en uno en toda regla: un aceite seco que protege de los daños del sol mientras ejerce una acción reductora.

    Precio: 19€

  • Autobronceador hidratante, de Avène

    Para broncearse sin sol, una opción cada vez más extendida.

    Precio: 15,80€

  • Fusion Water, de SDIN

    De acabado sedoso, especialmente indicada para el rostro de las pieles grasas y mixtas (¡porque la crema solar no tiene por qué provocarnos granitos!).

    Precio: 18€

    Comprar
  • Summer Set, de Douglas Sun

    Un cómodo kit que combina crema solar (SPF 30) con loción para después de la exposición.

    Precio: 9,95€

    Comprar
  • CC Cream, de Chanel

    Con SPF 50, es perfecta para proteger las pieles de quienes se quedan en la ciudad.

    Precio: 62€

  • Fluido reparador cara y escote, de Ecran Aftersun

    Previene la aparición de las arrugas provocadas por el sol, con colágeno y vitaminas E y B5.

    Precio recomendado: 4,29€

  • Olio bio para el cabello, de Bjobj

    Previene la sequedad  y fragilidad del pelo producidas por la exposición al sol. Sin parabenes, colorantes ni perfumes sintéticos.

    Precio: 13,90€ en Sensible-Vip.com

    Comprar
  • Spray protector UV Sport, de Delial

    El último lanzamiento de Delial está pensado especialmente para soportar las condiciones extremas de los deportistas. Resistente al agua y al sudor, se aplica rápidamente y no deja la piel pegajosa.

    Precio recomendado: 13,30€

  • Anthelios Confort en aceite, de La Roche-Posay

    El aceite invisible (SPF 30) garantiza a la vez hidratación y protección para el cuerpo.

    Precio: 14,40€

    Comprar
  • Transparent Sun Spray Dry Touch de Eucerin

    Protector especial para pieles sensibles.

    Precio: 13,20€

  • Polvos bronceadores, de Galénic

    Quizá no para ir a la playa, pero sí para añadir un toque de protección extra con el maquillaje (tienen SPF 10).

    Precio: 28,90€

  • Sun Secret, de Sensilis

    Crema solar fluida protectora y antiedad SPF 50+. Con antioxidantes.

    Precio: 20€

  • Expert Sun Aging Protection Lotion, de Shiseido

    Una fórmula que repele el agua y protege contra el envejecimiento.

    Precio: 44€

  • Anthelios Ultra-Light, de La Roche-Posay

    Bruma invisible de fácil aplicación y con SPF 50+. Protección corporal ligera y refrescante.

    Precio: 14,70€

    Comprar
  • Estrenar suma puntos.

Hay que estrenar filtros específicos en cuanto arranca la temporada de verano: todos los fotoprotectores caducan a los seis meses de ser abiertos.

 

  • El solar perfecto.

“Debería evitar todos los efectos nocivos de la radiación ultravioleta en nuestra piel, resultar equiparable a la no exposición. Además, tendría que ser sencilla de aplicar o administrar, agradable en su uso, con una remanencia prolongada, resistente a la sudoración y agua y, por supuesto, biodegradable, no tóxica y respetuosa con el medioambiente”, afirma la doctora Susana Puig Sardá, coordinadora de Investigación de la Unidad de Melanoma del Hospital Clínic Barcelona.

La crema solar perfecta debería ser fácil de aplicar, resistente a la humedad y, por supuesto, biodegradable, hipoalergénica y respetuosa con el medioambiente.

© Emmerson
© Emmerson
  • Letra pequeña.

Ahora bien, ¿cómo se traduce todo esto en la etiqueta? Fíjate bien en que ponga “Amplio Espectro” (en inglés, Broad Spectrum) que, según la Food and Drug Administration de Estados Unidos, nos indica que protege contra todas las longitudes de onda de las radiaciones UVA y UVB. Otras siglas a tener en cuenta son SPF (mínimo de 6 y máximo de 50+): indican que la crema contiene filtros específicos contra los rayos UVB, los que provocan quemaduras en la epidermis, la capa más superficial de la piel. La mención UVA se refiere a la protección contra los rayos ultravioleta de tipo A, los más dañinos porque llegan hasta la dermis (la capa media de la piel) causando un deterioro severo a nivel celular e incluso, mutaciones del ADN.

Los productos que, además, indican propiedades antiage incluyen en su formulación elementos antioxidantes que combaten los radicales libres (culpables del envejecimiento prematuro de las células de la piel) producidos por los rayos infrarrojos IR, que penetran hasta la hipodermis (es decir, la capa más profunda de nuestra piel).
Y, por último, si un producto resalta que es resistente al agua, debería indicar también durante cuánto tiempo.

Protección frente al sol, pero también prevención. Y en esto último, los españoles suspendemos.
Protección frente al sol, pero también prevención. Y en esto último, los españoles suspendemos.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestEmail this to someone

Lo que debes saber YA

Desfiles

Desfiles

Síguenos en:

Follow Me on Pinterest
boton de instagram