¿Con qué sueña Cenicienta?

Nos reunimos con Lily James, la Cenicienta del momento, y descubrimos que sueña con un hombre divertido, que se aburre en las cenas a la luz de las velas y que le parecen más sexy unas botas que unos escarpines de cristal.

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Decido que sí, que me lo creo. Cuando le he preguntado a Lily James sobre el momento más mágico de su vida, me ha dicho: “La escena del baile con el príncipe. Imagina 6.000 velas encendidas, 600 personas rodeándonos, un vestido de cuento de hadas y una música sobrecogedora. Sabía que estaba en el plató y que estaba trabajando, pero por unos minutos fue bonito olvidarlo”. Respuesta perfecta para la protagonista de Cenicienta, filme que se estrena mañana viernes 27, la nueva versión de la fábula de Walt Disney bajo la dirección de Kenneth Branagh.

¿El momento más mágico en la vida de Lily James? Rodar la escena del baile de Cenicienta.
¿El momento más mágico en la vida de Lily James? Rodar la escena del baile de Cenicienta.

Lily tiene maneras de otra época: se sienta erguida, la espalda recta, las manos en el regazo, los pies juntos… Me parece casi extraño que lleve un vestido ajustado y unos zapatos con tacón vertiginoso; yo sigo viéndola mejor con la crinolina y las capas de tul o bajo un vestido para bailar charlestón, como lleva cuando se mete en el papel de Lady Rose en Downton Abbey, la serie de televisión que la lanzó a la fama.

Pero no debo ser la única que piensa así, porque ya la han fichado para su próximo papel de época: será Natasha Rostova en Guerra y Paz. ¿Es una cuestión de apariencia o de esencia? ¿Cómo es la verdadera Lily James?

En Downton Abbey, la serie que la lanzó a la fama, es Lady Rose.
En Downton Abbey, la serie que la lanzó a la fama, es Lady Rose.

El lema de tu Cenicienta parece ser “ten coraje y sé gentil”. ¿Tú crees en estas palabras?

¡Claro! Tengo 25 años, una chica de mi edad debe hacerlo. Es demasiado pronto para el cinismo.

 

¿Te defines entonces como romántica?

Sí. Aunque se me olvidan los aniversarios y jamás celebro San Valentín. No me gusta el amor planificado, ni las flores, los restaurantes chic, las cenas a la luz de las velas como cita romántica recurrente… Prefiero cualquier otra cosa más espontánea, cuando menos te lo esperas.

Junto a Richard Madden, su príncipe azul en la gran pantalla. © Getty Images
Junto a Richard Madden, su príncipe azul en la gran pantalla. © Getty Images

¿Qué debe tener un hombre para convertirse en tu príncipe azul?

¡Debe ser rico y estar loco! Es broma. Aunque un hombre que me hace reír ya me tiene un poquito conquistada. Cuando era pequeña mis dos hermanos, si me enfadaba mucho con ellos, me hacían reír y se me pasaba todo. Son dos hombres maravillosos, los adoro.

 

Y tu prometido, ¿es divertido?

Prefiero no hablar de él [Lily James está saliendo con el actor Matt Smith, famoso por la serie Doctor Who. Les veremos juntos en la gran pantalla en la película Pride and prejudice and zombies, que se estrena este año].

Lily y su chico, Matt Smith, en el estreno en Milán de Cenicienta. © Cordon Press
Lily y su chico, Matt Smith, en el estreno en Milán de Cenicienta. © Cordon Press

Entonces, ¿nos cuentas algo de tu familia?

Es normalísima. Crecí junto a mis hermanos, Charly y Sam, uno mayor, otro menor, yo soy la de en medio. Mi padre se ha dedicado a tantas cosas… negocios, empresario, músico y también actor. Mientras, mi madre se dedicaba a sus hijos.

 

Única niña, ¿te consentían tus hermanos?

Al contrario, me trataban como a un chico. Aunque eso no me impedía soñar despierta, como todas las niñas.

"De pequeña era un chico más con mis dos hermanos". Getty Images
“De pequeña era un chico más con mis dos hermanos”. Getty Images

Para sentirse princesa, ¿qué funciona mejor, un príncipe o un vestido?

Diría que sirven los dos. Pero con ambos lo que importa es cómo te sientas tú misma, ¿qué pasa si tienes que prescindir de un vestido de cuento que te sienta como nada o de un hombre enamoradísimo a tu lado? La verdadera felicidad la encuentras dentro de ti. Las mujeres lo sabemos, aunque a veces caemos en la trampa y concentramos toda nuestra atención en el exterior, en cosas o en personas.

Ni vestido, ni príncipe, "Lo más importante es que te sientas tú misma". Palabra de Lily.
Ni vestido, ni príncipe, “Lo más importante es que te sientas tú misma”. Palabra de Lily.

¿Cuál es tu modelo de belleza?

Cuando empecé a interpretar estaba obsesionada con Marilyn Monroe y Audrey Hepburn, dos bellezas muy distintas pero igualmente extraordinarias.

 

En Cenicienta has compartido set de rodaje con Cate Blanchett, que interpreta a tu madrastra. ¿Se hacía temer?

Al principio sí. Como tonta el día previo al inicio del rodaje fui al cine a ver Blue Jasmine, la película de Woody Allen por la que ganó un Oscar. Verla así, en la gran pantalla, me impresionó mucho. Así que al día siguiente, cuando la conocí, estaba prácticamente paralizada. Pero luego descubrí que Cate es increíblemente generosa y que tiene una vena cómica. En pocas horas desapareció la tensión. Trabajar con ella ha sido una experiencia muy importante para mí.

Cate Blanchett es la mala malísima, la madrastra de Cenicienta.
Cate Blanchett es la mala malísima, la madrastra de Cenicienta.

Durante el rodaje de Cenicienta, ¿recuerdas algún episodio particular, un imprevisto divertido?

Sucedió mientras ensayábamos la escena con el hada madrina, Helena Bonham Carter. Habíamos empezado a reír antes incluso de llegar al camerino, donde teníamos que meternos en aquellas faldas inmensas. Estaba previsto que trabajásemos toda la noche, así que para permanecer despiertas bebimos mucha Coca Cola. El resultado fue un desastre: se nos infló la barriga y no podíamos digerir ni entrar en los vestidos.

 

¿Tu cuento de hadas preferido es Cenicienta?

No, es La Bella y la Bestia. Me ha gustado siempre por su lado oscuro y por el carácter independiente de Bella. Una cualidad que he querido aportar a mi Cenicienta, que en el fondo no vive soñando con su príncipe azul.

Firmando un zapatito (de Nicholas Kirkwood, este no es de cristal), durante la promoción en EE.UU. de la película.
Firmando un zapatito (de Nicholas Kirkwood, que este no es de cristal), durante la promoción en EE.UU. de la película.

En cambio tú, ¿con qué sueñas?

Estoy ya en mitad de un bellísimo sueño. Me gusta mi presente. Y también el futuro. Estoy a punto de viajar a Rusia y Laponia para rodar Guerra y Paz, una miniserie de seis episodios para BBC. Y parece que Kenneth Branagh nos quiere a Richard [Madden, su príncipe azul en la película] y a mí para una nueva versión de Romeo y Julieta.

 

Otra película de época. ¿Cómo es tu estilo fuera de la pantalla?

Vaqueros, botas, grandes sombreros y grandes jerséis, un poco de chico.

Cuando se quita la falda de tul, Lily prefiere la comodidad de unas botas. © Getty Images
Cuando se quita la falda de tul, Lily prefiere la comodidad de unas botas. © Getty Images

Quien te conoce bien, ¿qué defecto te encuentra?

Mis amigos dicen que no soy de fiar: me comprometo a cosas que después no hago, cierro citas que no respeto… y normalmente me olvido de contestar a los mensajes de Whatsapp. Me odio por ello.

 

¿Y qué haces en tu tiempo libre?

Voy al cine, quedo con mis amigos, juego con mi gato… Y canto. Canto siempre que estoy feliz.

De Christian Dior, en la presentación de la película durante el Festival de Cine de Berlín. © Getty Images
De Christian Dior, en la presentación de la película durante el Festival de Cine de Berlín. © Getty Images

Me despido de ella y la veo alejarse sobre sus tacones de Louboutin mientras yo hago repaso mental. Me han llamado la atención tres cosas. La primera: nunca ha dejado de sonreír. La segunda: no ha nombrado a su novio en ningún momento. La tercera: sabe lo que quiere. Lily James dará mucho que hablar.

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Y además, zapatos, películas y curiosidades:

  • Zapatos de película

    Del zapatito de cristal a las supersónicas Nike de Regreso al futuro: el estreno de Cenicienta es motivo más que suficiente para repasar el calzado más icónico de la gran pantalla.

    El primero, por supuesto, el que pierde la propia Cenicienta en la cinta original de Disney al bajar por la escalera de palacio, pasada la media noche…

  • Zapatos de película

    En la adaptación a la vida real, Lily James encarna a la princesa Disney calzando un zapato hecho con cristal de Swarovski vaya, duro de narices.

    De hecho, en las escenas en las que baila y corre hacia la carroza, lleva una réplica del mismo hecha en acrílico.

    Sandy Powell, Directora de vestuario del film, diseñó el zapato mano a mano con el equipo de Swarovski y, para la forma, encontró la inspiración en un par de zapatos de 1890 que encontró en el museo de Northampton, en Inglaterra.

  • Zapatos de película

    En 1965, Roger Vivier creó su pieza estrella, la que más tarde se conocería como Belle Vivier.

    Con punta cuadrada, tacón medio y hebilla en el empeine, estos zapatos fueron diseñados en colaboración con Yves Saint Laurent como parte de su colección Mondrian. Más adelante, Catherine Deneuve los hizo icónicos luciéndolos en Belle De Jour, la cinta de Luis Buñuel (1967).

  • Zapatos de película

    Licencias del director: Sofia Coppola coló unas zapatillas Converse en uno de los planos de Maria Antonieta (2006).

    Sonaba de fondo I Want Candy y, por una décima de segundo, se dejaban ver las sneakers de tela contrastando con el selecto calzado del s.XVIII. 

  • Zapatos de película

    Negros, a juego con sus pantalones y su jersey de cuello alto, eran los slippers de Audrey Hepburn en Funny Face (Una cara con ángel, 1957) diseñados por Salvatore Ferragamo.

    Este look es uno de los más clásicos de la actriz, fiel al calzado plano.

  • Zapatos de película

    Una imagen vale más que mil palabras, así que ¿qué os vamos a decir a estas alturas de los Manolos azules de Sexo en Nueva York?

    El modelo Hangisi de Manolo Blahnik es el elegido por Mr.Big para pedir matrimonio (esta vez sí) a Carrie. ¡No es listo el chico, ni nada…!

    Desde entonces, futuras novias se tiran de los pelos por conseguirlos como sea (hay lista de espera) y poder  llevarlos en su gran día.

  • Zapatos de película

    Las botas/legging de Chanel son las protagonistas indiscutibles del vestuario de Andy Sachs en El diablo viste de Prada (2005), pues fueron la primera pieza clave de su radical cambio de look.

    Hasta Gisele Bündchen se quedó alucinada con ella…

  • Zapatos de película

    Ya el cartel del film anunciaba moda (y algo de mala leche) con el stiletto rojo de tacón hecho tridente. Bien gráfico, sí señor…

  • Zapatos de película

    Del mismo estilo fue años antes el cartel de Tacones Lejanos (1991), la cinta de Pedro Almodóvar protagonizada por Victoria Abril.

    En este cartel, protagonizado también por un zapato, el tacón se convertía en un revolver. Vaya, que el drama estaba asegurado…

  • Zapatos de película

    Pocos zapatos son tan icónicos en el cine como los Ruby Slippers de El mago de Oz.

    En la novela original de L. Frank Baum, se establecía que los zapatos que la bruja Glinda le regalaba por arte de magia a Dorothy eran plateados. Sin embargo, el productor de la película decidió que en la cinta debían de ser rojos para que resultaran más llamativos en la gran pantalla, al ser esta la segunda película que se rodaba en Technicolor, donde algunos colores se mostraban con más nitidez que otros.

    No se sabe cuántos pares de zapatos se crearon para rodar la película, pero cinco han llegado hasta nuestros días (un par fue robado en el 2005 y otro fue vendido en subasta en 1988 ¡por 165.000$!).

  • Zapatos de película

    La delgada línea que separa el bien del mal en lo que a botas altas (over the knee) se refiere, la traspasó Julia Roberts al meterse en la piel de su personaje en Pretty Woman (1990).

    De charol y atadas con un imperdible, eran las protagonistas de su forma de vida antes de conocer al muchirrico Edward Lewis (Richard Gere). Después, cuando llegó el amor, desaparecieron… igual que lo hizo Vivian Ward de las calles de Los Angeles.

  • Zapatos de película

    Antes ¡mucho antes! Jane Fonda se puso también botas altas (aunque en su versión más galáctica) para encarnar a Barbarella, la heroína de ciencia ficción que llegó a las pantallas (directa desde el cómic) a finales de los sesenta, cortesía de Paco Rabanne.

  • Zapatos de película

    Los kitten heels (zapatitos de tacón bajo) que lució Audrey en Desayuno con diamantes (1961) acompañaron al LBD firmado por Hubert de Givenchy, sus guantes blancos, su collar de perlas y sus enormes gafas de sol.

    El cierre classy perfecto para uno de los looks más copiados de la historia del cine.

  • Zapatos de película

    Femeninos también, pero en su clave más sexy, son los kitten de Sharon Stone en Instinto básico (1992).

    Su protagonismo no fue poco: ¿quién no relaciona al instante la cinta con la escena en la que la actriz se cruza de piernas (luciendo, además, zapatos)? Pues eso.

  • Zapatos de película

    Con esta irremediable vuelta a los ’90, no podemos olvidarnos de Cher (Alicia Silverston) y sus modelitos en Clueless (1995).

    Una de las claves de su estilo, copiada hasta la saciedad, fue el combinar sus zapatitos Mary Jane (eso que tu madre llamaba Merceditas, de toda la vida) con calcetines blancos calados y mini faldas tableadas.

  • Zapatos de película

    Y otra Alicia (esta, en el país de las maravillas) fue la que años antes vistió sus Mary Jane negros con medias blancas y vestido azul por obra y gracia de la factoría Disney.

  • Zapatos de película

    Al pensar en zapatos y películas no podemos dejar pasar la escena de Amélie (2001) en la que los pies de su protagonista en primer plano ‘observan’ al hombre que recoge y colecciona fotografías de carnet que encuentra debajo del fotomatón del metro.

    Se trata de un zapato masculino de suela gorda y en color negro, del estilo Dr. Martens, y son los que calzan su peculiar estilo parisienne durante toda la cinta.

  • Zapatos de película

    Ni street styles, ni leches. Aquí el primero en plantarse unas palas tipo Birkenstock y quedarse tan pichi fue El Gran Lebowski (1998). A tope con el Normcore.

  • Zapatos de película

    “¡Corre, Forrest, Corre!”. Las sneakers blancas con el logo de Nike en rojo de Forrest Gump (1994) hicieron historia… por eso, conscientes del éxito de las deportivas clásicas y las vueltas al pasado, el gigante deportivo ha decidido reeditar este año el modelo Nike Cortez NM.

     

  • Zapatos de película

    También de Nike (y también con promesa de reedición en este 2015) eran las deportivas supersónicas de Marty Mcfly en Regreso al futuro II (1989).

    El creador de las sneakers para la película, Tinker Hatfield, ha confirmado que saldrán a la venta con sistema de iluminación y atado de cordones automático… como en la película, en efecto. Estas serán una reedición (mejorada) de la edición limitada de Nike MAGs que sacaron en 2011.

    Y es que, en la cinta, Marty viajaba al mismísimo 2015 así que, ¿qué mejor año que este para lanzarlas (con todos sus cachivaches incorporados)?

  • Zapatos de película

    Y, bueno, en lo que a sneakers de cine se refiere, no podemos olvidarnos de las icónicas Asics Onitsuka Tiger que cerraban el look amarillo y negro de Beatrix Kiddo en Kill Bill Vol.1 (2003).

    El fetichismo de Tarantino por los pies llevó a añadir un mensaje extra en la suela de los zapatos de Thurman: ‘Fuck U’ (puede verse aquí, en el minuto 1:03).

  • Zapatos de película

    Keds es la firma de las zapatillas blancas con las que Baby Houseman (Jennifer Grey) aprende a bailar como pareja de Johnny Castle (Patrick Swayze) en Dirty Dancing (1987).

    Clásicas y de tela, son la versión americana de las Victoria españolas, y han tenido otros cameos estelares a los pies de Matilda o Kelly Kapowsky en Salvados por la campana.

  • Zapatos de película

    Y no podemos cerrar el tema sin recurrir a una de las escenas más famosas de Tim Burton, donde los zapatos brillan, sí, pero por su ausencia.

    “La tierra es blanda cuando el pueblo anda”, decía el personaje de Steve Buscemi a Ewan McGregor en Big Fish (2003).

    Y es que, a la llegada de Edward Bloom, a Spectre, una niña le quita los zapatos y los cuelga en una cuerda a la entrada de la ciudad, junto a los del resto de ciudadanos. Allí todos van descalzos, bien porque, en efecto, la tierra es blanda o bien como metáfora para representar que dejan todas sus responsabilidades externas a un lado y que nunca se irán de allí.


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