Enredados en el tiempo con Rodolfo Sancho y Aura Garrido

Juntos saltan de siglo o lugar en una serie ya de culto; sin embargo, el éxito les ha pillado con los pies en la tierra. Nos reunimos con ellos para hablar de fans, éxito, lecciones y feminismo.

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Si Rodolfo Sancho y Aura Garrido soñaron de niños con viajar de una época a otra, lo han conseguido. Ella estrena en marzo la película Vulcania (una historia ambientada en una sociedad atemporal donde el trabajo esclaviza las emociones humanas); él, La corona partida (en la que vuelve a ser Fernando el Católico), y juntos saltan de un siglo a otro en la piel de Amelia Folch y Julián Martínez, miembros de El Ministerio del Tiempo, en la pequeña pantalla. Ninguno de los dos imaginaba la repercusión de esta serie de Televisión Española, que va camino de convertirse en título de culto. Están felices, pocas interpretaciones permiten cambiar de registro en cada capítulo, ni mantener un contacto tan estrecho con los espectadores (los llamados mistéricos) a través de redes sociales, blogs, podcast, vídeos y hasta obras fan art (dibujos, cómics o grafitis que hace el público, con la serie como protagonista).

Él lleva camiseta de Salvatore Ferragamo. Ella, vestido de Alvarno; pendientes, brazalete y anillo, de Corres Madrid. © Juan Manuel Macarro / Estilismo: David García Miras y Sofía Stein.
Él lleva camiseta de Salvatore Ferragamo. Ella, vestido de Alvarno; pendientes, brazalete y anillo, de Corres Madrid. © Juan Manuel Macarro / Estilismo: David García Miras y Sofía Stein.

Rodolfo, el término “actor de moda” no te gusta nada, pero lo cierto es que estás en un momento profesional envidiable…

Lo estoy viviendo con mucho agradecimiento. Cuando empiezas, sueñas con hacer grandísimos personajes, ser reconocido como actor y hacer tu trabajo lo mejor posible. Y yo he tenido la suerte de que me hayan llegado personajes maravillosos. Con el paso del tiempo, he aprendido a no pensar demasiado en el mañana, sino a vivir pensando solo en el futuro inmediato. He aprendido a dejarme sorprender.

Los fans te respetan más si eres Fernando el Católico y has conquistado Granada que si has hecho de Nicolás y tu novia te pone los cuernos.

¿Y cómo te llevas con la fama?

Bueno, crecí viendo a mi padre [Sancho Gracia], así que no me sorprende que alguien te pida un autógrafo. Además, me estrené como profesional jovencísimo en Al salir de clase. Cuando has vivido aquello, con un público fanático, que grita mucho, te tira del jersey o te rompe la camisa, esto lo vives con tranquilidad. Y casi siempre que se me acerca alguien lo hace con mucha educación. Yo creo que eso lo da la edad y los personajes que haces. A lo mejor te respetan más si eres Fernando el Católico y has conquistado Granada que si has hecho de Nicolás y tu novia te pone los cuernos [risas].

Rodolfo se atreve en nuestra producción con levita y pantalón, de Etro; camiseta, de Dsquared2, y cinturón, de Caruso. El reloj es de Baume & Mercier. © Juan Manuel Macarro / Estilismo: David García Miras y Sofía Stein.
Rodolfo se atreve en nuestra producción con levita y pantalón, de Etro; camiseta, de Dsquared2, y cinturón, de Caruso. El reloj es de Baume & Mercier. © Juan Manuel Macarro / Estilismo: David García Miras y Sofía Stein.

Aura, y cómo te afecta este exito a ti.

No creas que ha cambiado mucho mi vida. Lo único es que el contacto con los seguidores de la serie es más directo. Habitualmente, estás más separado de los espectadores porque, desde que ruedas algo hasta que se emite, pasa el tiempo y quizá ya te has desvinculado de ese proyecto. Pero en esta serie hay algo constante, ni unos ni otros hemos dejado de estar allí: los espectadores forman parte del equipo.

Tú tenías ganas de interpretar a una mujer como Amelia, una pionera del siglo XIX, universitaria preparadísima, que lidera un equipo de hombres…

Sí, una mujer que abriera camino, que luchara por una vida propia, que no se conformara con la vida familiar que se esperaba de ellas. Es un honor poder hacer el personaje al que admiro. La mayoría de los papeles que nos caen a las actrices son mujeres que suponen un simple aderezo sentimental dentro de una historia. Es difícil tener un personaje con unas motivaciones propias. Amelia es otra cosa, y representa una lucha por la igualdad en la que yo creo.

Aura lleva mono de Marciano Guess y americana de Adriana Iglesias. Pendientes y anillo de Daniel Espinosa. El sello rectangular es de Corres Madrid. © Juan Manuel Macarro / Estilismo: David García Miras y Sofía Stein.
Aura lleva mono de Marciano Guess y americana de Adriana Iglesias. Pendientes y anillo de Daniel Espinosa. El sello rectangular es de Corres Madrid. © Juan Manuel Macarro / Estilismo: David García Miras y Sofía Stein.

Parece que algo comienza a cambiar: cada vez más actrices denuncian las desigualdades entre ellas y los actores, la tiranía para cumplir con los cánones de belleza femeninos…

Es un debate necesario, aunque no sea deber de una actriz denunciarlo. Pero nosotras tenemos una voz que se oye, y eso hay que aprovecharlo. Antes había discursos que en esta industria y en la sociedad habían calado tanto que, cuando hablabas sobre ellos, los consideraban una tontería: no podías pronunciar la palabra feminismo porque la gente decía que estaba pasado de moda, se ponían a la defensiva. El término está denostado, confundido, aunque en estos últimos años, se empieza a visibilizar.

La mayoría de los papeles que nos caen a las actrices son mujeres que suponen un simple aderezo sentimental dentro de una historia.

¿Y cómo te llevas tú, Aura, con ese nuevo feminismo?

El feminismo siempre ha tratado de equiparar los derechos entre hombres y mujeres, ha intentado que todos tengamos el mismo acceso a los mismos derechos, pero sin excluir. Por eso, cuando oigo a alguien decir que no es feminista porque cree en la igualdad, pienso que no tiene ningún sentido. Es importante limpiar las tergiversaciones que se han hecho de la palabra, porque al final son interesadas. Para mí, lo importante es que todos creamos que podemos acceder a los mismos derechos, porque muchas veces crees que no puedes llegar por creencias muy arraigadas que te lo impiden, con independencia de que seas hombre o mujer o transgénero.

Creo que analizar estas cuestiones es una de las cosas que más te interesan de la Antropología, la carrera que estudias a distancia. 

[Risas] Bueno, la verdad es que me da un poco de vergüenza decir que estoy haciendo una carrera, porque me lo estoy tomando con muchísima calma. Con tan poco tiempo como tengo para estudiar, solo logro hacer dos asignaturas al año… ¡y, a veces, solamente una!

Y con una profesión con tantos altibajos como la tuya, ¿estudiar te ayuda a mantener los pies en la tierra? 

En este trabajo, es fácil desconectar de la realidad, perderte cosas, porque mientras rodamos vivimos en un microcosmos. Creo que el arte forma parte de los procesos sociales; por eso, la antropología me ayuda en mi trabajo y como anclaje a la realidad, a saber más del mundo en el que vivo y también a la hora de contar historias, en ese sentido de responsabilidad social que podemos tener. Porque las series y las películas son reflejo de la sociedad, pero también es necesario que en ellas se planteen esos cambios por los que luchamos, para impulsarlos desde dentro.

Aura lleva vestido de Marciano Guess; brazalete y anillo de Yazoo; anillo doble de Arco. Rodolfo lleva americana de Nº8 y camiseta de Caruso. © Juan Manuel Macarro / Estilismo: David García Miras y Sofía Stein.
Aura lleva vestido de Marciano Guess; brazalete y anillo de Yazoo; anillo doble de Arco. Rodolfo lleva americana de Nº8 y camiseta de Caruso. © Juan Manuel Macarro / Estilismo: David García Miras y Sofía Stein.

Rodolfo, tu personaje en El Ministerio del Tiempo representa la España escéptica del momento actual. 

Julián es la mirada del espectador. Todo lo que hay a su alrededor es estrambótico: lo único normal en esta serie, al menos cuando arrancó, es este personaje. Sí, refleja esa sensación de que te han fallado y de que no te crees ya el mundo que te rodea. Aunque eso también sirve para crecer.

Hablando de crecer, acabas de cumplir 41 años. ¿Cómo te recuerdas en tus comienzos?  

Con mucho cariño, porque tenía mucha voluntad, sabía lo que quería, luchaba por lograrlo… De los 18 años a los 21, salía con una carpeta con mis fotos debajo del brazo, me presentaba a los casting, hacía cursos…

Aura Garrido y Rodolfo Sancho en un fotograma de 'El ministerio del tiempo'.
Aura Garrido y Rodolfo Sancho en un fotograma de ‘El ministerio del tiempo’.

Y tú no decías que eras el hijo del gran Sancho Gracia.  

No, porque creía y creo que lo único que importa es cómo haces las pruebas y lo que haces desde que dicen “acción” hasta que dicen “corten”. Siempre lo viví con mucha normalidad porque mi padre era muy normal, claro, directo. Crecí en un ambiente de libertad y tranquilidad absoluto, y de confianza en los demás y en uno mismo. Yo no era nadie especial por ser hijo de mi padre.

¿Qué aprendiste de él como actor?  

La seriedad, la paciencia, no dejar de creer en lo que sueñas, tirar para adelante, querer hacer las cosas cada vez mejor, el fijarse mucho en los grandes actores, en ver mucho cine… Pero lo más importante que aprendí de él fue en lo humano. Era un hombre maravilloso a quien lo único que le importaba es que fuéramos felices y libres.

Tienes dos hijos (uno de 21 años y una niña de un año). ¿Cómo vives tú la paternidad?  

Con alegría e ilusión. Los hijos te despiertan la ternura y se puede aprender mucho de ellos. También recuerdas mucho de cómo fuiste, de lo que es tu esencia, de la curiosidad, de la inocencia, de ver el mundo como un lugar maravilloso y mágico, que lo es, pero que nos olvidamos por lo que ocurre en nuestro día a día.

Este artículo se publicó originalmente en el número de marzo 2016 de ‘Shopping&Style’, el suplemento del último jueves del mes de ‘El País’.

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