Jennifer Connelly: “El amor puede ser curativo y poderoso”

Siempre dispuesta a asumir roles de envergadura, estrena ahora No llores, vuela, bajo la dirección de la peruana Claudia Llosa

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Con cada pregunta, Jennifer Connelly (Nueva York, 1970) aprovecha para tomar un poco de café, sin dejar apenas huella en el borde de la taza del rojo intenso de sus labios. Sonríe poco, pero cuando lo hace, se siente una sonrisa verdadera, muy alejada de la artificialidad que tanto abunda en el (sub)mundo de Hollywood; un ecosistema que, por otra parte, conoce muy a fondo desde que debutara a los 11 años.

Si bien a lo largo de su carrera ha destacado por su belleza (no en vano ha sido imagen de diferentes marcas), con cada rol asumido ha logrado que esa característica pasara a segundo plano, demostrando en cada oportunidad su gran valía como actriz. “Jennifer posee un poderío y una capacidad de ir de lo efímero a lo terrenal, como columpiándose”, cuenta Claudia Llosa sobre su elección para que la actriz interpretase a Nana en No llores, vuela (estreno el 23 de enero), película que Llosa escribe y dirige.

La ganadora del Oscar a Mejor actriz de reparto por A beautiful mind (2002), encarna a una mujer compleja, que tras la muerte de su hijo menor abandona al mayor para hacerse “sanadora”. Comparte protagonismo con el irlandés Cillian Murphy y la francesa Mélanie Laurent, en una cinta en la que son elementos muy importantes el misticismo, la necesidad de creer y el proceso de perdonar.

Todo un (nuevo) reto para la actriz de mirada enigmática.

La actriz ayer en Madrid, en la presentación a prensa de su último trabajo.  © Cordon Press
La actriz ayer en Madrid, en la presentación a prensa de su último trabajo. © Cordon Press

Considerando que has trabajado con muchos directores, ¿por qué ha sido diferente Claudia Llosa?

Con ella siento que compartimos la misma sensibilidad; me conmueve y respeto mucho su sentido de la estética. Confié en su juicio y -para bien o para mal- teníamos ideas muy similares acerca de todo. Pocas veces me he sentido tan en casa durante un rodaje.

 

¿Conocías el trabajo de Claudia?

Primero leí el guión de No llores, vuela y, como me pareció tan bello, empecé a investigar. Entonces descubrí La teta asustada (2009), que me conmocionó. Recuerdo que tuve que llamar a gritos a mi marido desde otra habitación para que la viera conmigo. Es un filme tan maravilloso que cada escena parece un lienzo.

Fotograma de "No llores, vuela".  © Cordon Press
Fotograma de “No llores, vuela”. © Cordon Press

¿Te consideras espiritual?

Esta es una película bella, espiritual, pero también ruda, etérea y muy visceral. Pero sobre todo es muy humana. ¿Que si soy espiritual? (Reflexiona) Sí, pero no te podría decir lo que significa realmente.

 

¿Cómo evoluciona tu personaje?

Nana está muy conectada con sus emociones, pero también con las de los demás. Es muy sensible y piensa mucho en la naturaleza humana y el dolor. En la manera en que vivimos nuestras vidas y su intensidad. La espiritualidad de Nana está fundamentada en su experiencia en la vida, por eso no creo ser como ella en ese sentido.

© Cordon Press
© Cordon Press

Como Nana, ¿crees que existe la curación más allá de la medicina?

Hay muchas cosas que no entiendo, que me sobrepasan. A nuestro alrededor suceden misterios que no podemos palpar. Existen personas con intuición y muchas con el don de la curación, pero creo también que el amor puede ser igual de curativo y poderoso que el conocimiento.

 

Y el arte, ¿puede tener poder curativo?

¡Absolutamente! Sobre todo como experiencia que va más allá de las palabras, creando un cambio emocional en las personas.

© Cordon Press
© Cordon Press

¿Te fue especialmente difícil este papel por el hecho de ser madre?

Estoy prendada del personaje y, aunque no podría imaginar hacer lo que hace ella (abandonar a su hijo), no la juzgo. Claudia creó un papel fuerte y valiente, perfectamente definido; no es la típica madre cálida y por eso sus acciones no son fáciles de entender. Yo intenté llegar a la raíz de las mismas.

 

Otro tema de esta película es el perdón…

Es muy importante. Aunque es difícil generalizar, creo que perdonar es un proceso muy saludable que se debe tratar de poner en práctica siempre que se pueda.

© Cordon Press
© Cordon Press

No llores, vuela fue rodada en duras condiciones climáticas y, prácticamente, en medio de la nada. ¿Tus hijos te visitaron durante el rodaje?

Mi hija, que es la menor, estuvo conmigo todo el tiempo. Como estaba en Winnipeg, iba todos los días a visitarme al set, de manera que podíamos comer juntas diariamente, aunque el clima no fue siempre de lo más acogedor. El resto de mis hijos fueron a verme dos fines de semana largos. Con ellos es diferente porque como ya van al colegio hay que hacer malabarismos.

 

¿Cómo te las arreglas con ellos cuando tienes que viajar por trabajo?

Como son de diferentes edades, mi marido [el actor y director Paul Bettany] y yo trabajamos dependiendo de lo que los chicos tengan que hacer, y de las vacaciones escolares. Muchas de las películas que he rodado últimamente han sido en Nueva York, exceptuando una parte de Noé [de Darren Aronofsky, 2014] que fue en Islandia; así que toda la familia fuimos para allá en verano. Ellos lo lo pasaron genial, alquilaron una furgoneta, recorrieron la isla y vivieron muchas aventuras.

Vestida de Louis Vuitton, en el estreno madrileño de su película. © Cordon Press
Vestida de Louis Vuitton, en el estreno madrileño de su película. © Cordon Press

¿Alguna vez has querido dejar de actuar?

Sí, sobre todo después de haber trabajado durante largas temporadas de manera muy intensa. He tenido la sensación de necesitar una pausa porque no quería hacer siempre el mismo tipo de películas. Por decirlo de algún modo, siento la necesidad de iniciar otros capítulos de vida y de recargar energías; esa es la razón por la cual por lo general hago una pausa después de un rodaje. Ese es mi ritmo de trabajo, y tal vez no sea la decisión más inteligente, pero no me gusta enlazar un rodaje con otro.

 

¿Rechazas ofertas de trabajo?

A veces me ofrecen cosas que en realidad no las veo como buenas ideas (risas). Me dan oportunidades, y a veces lo que yo escojo cumple con los criterios, con esa “lista de deseos”; cuando veo que algunas cosas son poco convenientes para mí, lo que trato es de seleccionar lo mejor.

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