Maribel Verdú: el éxito es esto

Tiene una larga carrera profesional, y nunca ha perdido ni las ganas de aprender ni el entusiasmo por ilusionarse y volver a sentir miedo.

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Publicado originalmente en el número del 09 de abril de Shopping&Style (en tu quiosco con El País). 

Rebosa energía al llegar al estudio y enseguida se gana al equipo de la sesión de fotos. Se prueba con paciencia todos y cada uno de los vestidos que los estilistas han elegido. Pero ella manda. En persona, provoca tantas sensaciones como las heroínas que ha interpretado en sus películas, mujeres fuertes que tiran para adelante en los reveses de la vida, aquellas que sedujeron a Fernando Trueba, Ricardo Franco, Vicente Aranda, Guillermo del Toro… y a tantos otros.

Lleva rodando desde los 13 años. Treinta y un años de carrera alejada del divismo: la naturalidad, la autenticidad, la inteligencia y la intuición la han mantenido en primera línea como referente de varias generaciones de españoles. Más de 70 películas, decenas de obras de teatro y series de televisión ocupan su mochila. En su madurez personal y profesional, Maribel Verdú (Madrid, 1970) estrena Felices 140, de Gracia Querejeta, donde interpreta a Lia, una veterinaria que decide celebrar sus 40 años revolucionando su vida, en una lujosa casa de Canarias junto a un reducido grupo de familiares y amigos. Allí anunciará que le han tocado los 140 millones del bote del Euromillones. Despertará entre todos una tormenta de envidias y codicias. Toda una metáfora sobre la fragilidad de las relaciones humanas.

Top negro, de Pedro del Hierro Madrid; camisa superpuesta y pantalón, ambos de MM6 Maison Martin Margiela; pendientes y anillos, de Lotocoho. © Juan Miguel Macarro
Top negro, de Pedro del Hierro Madrid; camisa superpuesta y pantalón, ambos de MM6 Maison Martin Margiela; pendientes y anillos, de Lotocoho. © Juan Miguel Macarro

Si tuvieras ahora mismo 140 millones, los que gana tu personaje en la película, ¿qué harías?  

Quedarme tranquilísima y, desde luego, repartir con la gente que me importa mucho y que lo puede necesitar.

 

Pero eso no es lo normal. En la naturaleza humana el dinero genera codicia.

Ya, pero yo repartiría, haría feliz a bastantes personas y luego seguiría ayudando a ONG en las que estoy involucrada desde hace muchos años: la Fundación Vicente Ferrer, SOS Galgos y otra maravillosa que está evitando la mutilación femenina. Sé que sola no puedo arreglar el mundo, pero si cada uno ponemos un poquito de nuestra parte, conseguiremos muchas cosas.

 

La protagonista cumple 40. Le toca la lotería. A ti con 40, ¿qué te tocó?

A mí me tocó el éxito de Blancanieves. Mi segundo premio Goya. La verdad es que esta década está siendo buena en lo profesional desde hace afortunadamente bastantes años. Cada año me toca la lotería y tal cómo está todo ahora mismo la industria del cine me digo: “Virgencita, que me quede como estoy”. He pasado momentos muy difíciles. Hubo un bache entre que estrené Y tu mamá también y rodé El laberinto del fauno en los que no sonaba el teléfono. Lo pasé muy mal. Pensé que se habían cansado de mí.

 

Tu hermana en la película es una mujer maltratada, ¿crees que se lucha lo suficiente contra la violencia de género?

Nunca es suficiente la lucha contra la violencia de género, contra la pederastia, contra los abusos de cualquier tipo. El abuso de poder es denigrante patético  y siempre lo ejercen personas acomplejadas.

© Juan Miguel Macarro
© Juan Miguel Macarro

Ahora tienes 44 años. Llevas desde los 13 actuando. ¿Qué ha cambiado en este escenario del cine desde que tú comenzaste?

Me acuerdo de las jornadas de ocho horas. Ahora son de 12 y 14 horas. He tenido la suerte de rodar en platós como en los estudios Cinearte, al lado de la Plaza Mayor. Tenías tu cafetería, tu camerino, decorados alucinantes, era super cómodo. Ahora con los recortes y los bajos presupuestos, tantas horas de trabajo te hacen rendir menos y notas como el equipo trabaja cansado.

 

¿Y qué ha cambiado en ti?

Afortunadamente, no ha cambiado lo fundamental: las ganas de aprender, de ilusionarme, de tener miedo, de contar  con todo lo necesario para afrontar un proyecto nuevo.

 

Siete mesas de billar francés (con la que ganaste Goya), 15 años y un día (nominación), ahora Felices 140. ¿Qué hilos te unen a Gracia Querejeta?

Los principales y fundamentales son los hilos de la amistad. Gracia es una de mis mejores amigas. Me dio mi primer Goya con ese personajazo de Siete mesas de billar francés. Sabe sacarme cosas que llevo dentro y desconozco, es una gran capitana de barco en los rodajes y crea un ambiente estupendo. La adoro.

 

¿Qué es “éxito”’ para ti a estas alturas?

El éxito es vivir como se desea. Luego están esas películas que han significado mucho en lo personal: El año de las luces, Belle Époque, La buena estrella, El laberinto del fauno. Hay otras que me encantan como Carreteras secundarias y, en último lugar, aquellas que te han dado reconocimiento, ese trabajo que has visto recompensado y han sido bisagras importantes en tu vida: Y tu mamá también, Blancanieves.

Total look, de Pedro del Hierro Madrid;  sandalias, de Lodi; anillos en oro blanco y diamantes y pendientes, de  Joaquín Berao. © Juan Miguel Macarro
Total look, de Pedro del Hierro Madrid; sandalias, de Lodi; anillos en oro blanco y diamantes y pendientes, de Joaquín Berao.
© Juan Miguel Macarro

Toda buena actriz debería llevar siempre en la mochila una dosis de…

De experiencias vividas, de momentos malos y buenos, de decepciones, de alegrías, de traiciones, de todo, porque eso de que los ojos son el espejo del alma me parece que es fundamental. Cuando tú de repente estás mal, te duele algo, tu mirada está perdida, es diferente. Un actor necesita llevar en la mochila mucho peso, para luego dejarlo olvidado en un rincón. Con la mochila no puedes cargar todo el rato.

 

¿Qué les exiges a tus personajes? ¿Y qué les das tú a cambio?

Les doy alma, verdad, honestidad y sentido común, y no les exijo más que me dejen moldearlos, que pueda disfrutarlos.

 

Bryan Ferry dijo en una entrevista: “La política es un lugar extraño para un artista”. ¿Qué lugar ocupa para ti?

Estoy enterada de las cosas porque quiero informarme, pero la política no me gusta nada. Me indigno cada vez que escucho que nos han vuelto a robar, que nos toman el pelo, que creen que somos imbéciles. Eso es bochornoso.

 

“Nos han destrozado vivos”, he leído que declaraste en una entrevista, en referencia al 21% del IVA.

Mantenemos la esperanza de que el ministro se retracte para no ser el único país de Europa que pague semejante barbaridad. En los países de nuestro entorno el IVA cultural no sobrepasa el 8%. El 21% está fuera de lugar. ¿Cómo se explica que el porno pague un 4%, y los toros y el fútbol…? ¿Quieren matar la cultura?

Vestido, de Roberto Torretta;  brazaletes en plata y anillo en pavé de diamantes, de Tiffany & Co. by Elsa Peretti. © Juan Miguel Macarro
Vestido, de Roberto Torretta; brazaletes en plata y anillo en pavé de diamantes, de Tiffany & Co. by Elsa Peretti. © Juan Miguel Macarro

En tu próxima peli, La punta del iceberg, interpretas a una inspectora (¿detective?) que investiga los suicidios de tres empleados de una misma empresa. Descubre unos métodos poco saludables de trabajo… ¿Se trata de una película de ficción o de un documental hiperrealista?

Soy una experta en balances, pero me encargan una investigación sobre una serie de suicidios que se suceden en una empresa. Es algo parecido a lo que pasó en France Telecom. El tema central es el mobbing.

 

Es el debut en el largo de David Cánovas. ¿De qué te fías cuando dices sí a un novato?

De sus energías, de sus ganas. Es un riesgo que uno tiene que afrontar. Me gustó el guión, me interesó cómo me lo contó el director . En la vida no hay que acomodarse ni ir siempre a lo seguro. Hay que dar oportunidades.

 

¿Te interesa la tecnología, las redes sociales?

Tengo Instagram, me da la oportunidad de poder compartir momentos de mi vida con muchísima gente que te sigue y que te admira y que le gusta compartir contigo fotos. No tengo Twitter, porque no me gusta, y el Facebook que tengo es tan privado, que solo lo uso con mis amigos de la profesión. Me gusta la privacidad.


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