Zapatos de película

Del zapatito de cristal a las supersónicas Nike de Regreso al futuro: el estreno de Cenicienta es motivo más que suficiente para repasar el calzado más icónico de la gran pantalla.

El primero, por supuesto, el que pierde la propia Cenicienta en la cinta original de Disney al bajar por la escalera de palacio, pasada la media noche…

Zapatos de película

En la adaptación a la vida real, Lily James encarna a la princesa Disney calzando un zapato hecho con cristal de Swarovski vaya, duro de narices.

De hecho, en las escenas en las que baila y corre hacia la carroza, lleva una réplica del mismo hecha en acrílico.

Sandy Powell, Directora de vestuario del film, diseñó el zapato mano a mano con el equipo de Swarovski y, para la forma, encontró la inspiración en un par de zapatos de 1890 que encontró en el museo de Northampton, en Inglaterra.

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En 1965, Roger Vivier creó su pieza estrella, la que más tarde se conocería como Belle Vivier.

Con punta cuadrada, tacón medio y hebilla en el empeine, estos zapatos fueron diseñados en colaboración con Yves Saint Laurent como parte de su colección Mondrian. Más adelante, Catherine Deneuve los hizo icónicos luciéndolos en Belle De Jour, la cinta de Luis Buñuel (1967).

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Licencias del director: Sofia Coppola coló unas zapatillas Converse en uno de los planos de Maria Antonieta (2006).

Sonaba de fondo I Want Candy y, por una décima de segundo, se dejaban ver las sneakers de tela contrastando con el selecto calzado del s.XVIII. 

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Negros, a juego con sus pantalones y su jersey de cuello alto, eran los slippers de Audrey Hepburn en Funny Face (Una cara con ángel, 1957) diseñados por Salvatore Ferragamo.

Este look es uno de los más clásicos de la actriz, fiel al calzado plano.

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Una imagen vale más que mil palabras, así que ¿qué os vamos a decir a estas alturas de los Manolos azules de Sexo en Nueva York?

El modelo Hangisi de Manolo Blahnik es el elegido por Mr.Big para pedir matrimonio (esta vez sí) a Carrie. ¡No es listo el chico, ni nada…!

Desde entonces, futuras novias se tiran de los pelos por conseguirlos como sea (hay lista de espera) y poder  llevarlos en su gran día.

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Las botas/legging de Chanel son las protagonistas indiscutibles del vestuario de Andy Sachs en El diablo viste de Prada (2005), pues fueron la primera pieza clave de su radical cambio de look.

Hasta Gisele Bündchen se quedó alucinada con ella…

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Ya el cartel del film anunciaba moda (y algo de mala leche) con el stiletto rojo de tacón hecho tridente. Bien gráfico, sí señor…

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Del mismo estilo fue años antes el cartel de Tacones Lejanos (1991), la cinta de Pedro Almodóvar protagonizada por Victoria Abril.

En este cartel, protagonizado también por un zapato, el tacón se convertía en un revolver. Vaya, que el drama estaba asegurado…

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Pocos zapatos son tan icónicos en el cine como los Ruby Slippers de El mago de Oz.

En la novela original de L. Frank Baum, se establecía que los zapatos que la bruja Glinda le regalaba por arte de magia a Dorothy eran plateados. Sin embargo, el productor de la película decidió que en la cinta debían de ser rojos para que resultaran más llamativos en la gran pantalla, al ser esta la segunda película que se rodaba en Technicolor, donde algunos colores se mostraban con más nitidez que otros.

No se sabe cuántos pares de zapatos se crearon para rodar la película, pero cinco han llegado hasta nuestros días (un par fue robado en el 2005 y otro fue vendido en subasta en 1988 ¡por 165.000$!).

Zapatos de película

La delgada línea que separa el bien del mal en lo que a botas altas (over the knee) se refiere, la traspasó Julia Roberts al meterse en la piel de su personaje en Pretty Woman (1990).

De charol y atadas con un imperdible, eran las protagonistas de su forma de vida antes de conocer al muchirrico Edward Lewis (Richard Gere). Después, cuando llegó el amor, desaparecieron… igual que lo hizo Vivian Ward de las calles de Los Angeles.

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Antes ¡mucho antes! Jane Fonda se puso también botas altas (aunque en su versión más galáctica) para encarnar a Barbarella, la heroína de ciencia ficción que llegó a las pantallas (directa desde el cómic) a finales de los sesenta, cortesía de Paco Rabanne.

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Los kitten heels (zapatitos de tacón bajo) que lució Audrey en Desayuno con diamantes (1961) acompañaron al LBD firmado por Hubert de Givenchy, sus guantes blancos, su collar de perlas y sus enormes gafas de sol.

El cierre classy perfecto para uno de los looks más copiados de la historia del cine.

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Femeninos también, pero en su clave más sexy, son los kitten de Sharon Stone en Instinto básico (1992).

Su protagonismo no fue poco: ¿quién no relaciona al instante la cinta con la escena en la que la actriz se cruza de piernas (luciendo, además, zapatos)? Pues eso.

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Con esta irremediable vuelta a los ’90, no podemos olvidarnos de Cher (Alicia Silverston) y sus modelitos en Clueless (1995).

Una de las claves de su estilo, copiada hasta la saciedad, fue el combinar sus zapatitos Mary Jane (eso que tu madre llamaba Merceditas, de toda la vida) con calcetines blancos calados y mini faldas tableadas.

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Y otra Alicia (esta, en el país de las maravillas) fue la que años antes vistió sus Mary Jane negros con medias blancas y vestido azul por obra y gracia de la factoría Disney.

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Al pensar en zapatos y películas no podemos dejar pasar la escena de Amélie (2001) en la que los pies de su protagonista en primer plano ‘observan’ al hombre que recoge y colecciona fotografías de carnet que encuentra debajo del fotomatón del metro.

Se trata de un zapato masculino de suela gorda y en color negro, del estilo Dr. Martens, y son los que calzan su peculiar estilo parisienne durante toda la cinta.

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Ni street styles, ni leches. Aquí el primero en plantarse unas palas tipo Birkenstock y quedarse tan pichi fue El Gran Lebowski (1998). A tope con el Normcore.

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“¡Corre, Forrest, Corre!”. Las sneakers blancas con el logo de Nike en rojo de Forrest Gump (1994) hicieron historia… por eso, conscientes del éxito de las deportivas clásicas y las vueltas al pasado, el gigante deportivo ha decidido reeditar este año el modelo Nike Cortez NM.

 

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También de Nike (y también con promesa de reedición en este 2015) eran las deportivas supersónicas de Marty Mcfly en Regreso al futuro II (1989).

El creador de las sneakers para la película, Tinker Hatfield, ha confirmado que saldrán a la venta con sistema de iluminación y atado de cordones automático… como en la película, en efecto. Estas serán una reedición (mejorada) de la edición limitada de Nike MAGs que sacaron en 2011.

Y es que, en la cinta, Marty viajaba al mismísimo 2015 así que, ¿qué mejor año que este para lanzarlas (con todos sus cachivaches incorporados)?

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Y, bueno, en lo que a sneakers de cine se refiere, no podemos olvidarnos de las icónicas Asics Onitsuka Tiger que cerraban el look amarillo y negro de Beatrix Kiddo en Kill Bill Vol.1 (2003).

El fetichismo de Tarantino por los pies llevó a añadir un mensaje extra en la suela de los zapatos de Thurman: ‘Fuck U’ (puede verse aquí, en el minuto 1:03).

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Keds es la firma de las zapatillas blancas con las que Baby Houseman (Jennifer Grey) aprende a bailar como pareja de Johnny Castle (Patrick Swayze) en Dirty Dancing (1987).

Clásicas y de tela, son la versión americana de las Victoria españolas, y han tenido otros cameos estelares a los pies de Matilda o Kelly Kapowsky en Salvados por la campana.

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Y no podemos cerrar el tema sin recurrir a una de las escenas más famosas de Tim Burton, donde los zapatos brillan, sí, pero por su ausencia.

“La tierra es blanda cuando el pueblo anda”, decía el personaje de Steve Buscemi a Ewan McGregor en Big Fish (2003).

Y es que, a la llegada de Edward Bloom, a Spectre, una niña le quita los zapatos y los cuelga en una cuerda a la entrada de la ciudad, junto a los del resto de ciudadanos. Allí todos van descalzos, bien porque, en efecto, la tierra es blanda o bien como metáfora para representar que dejan todas sus responsabilidades externas a un lado y que nunca se irán de allí.