Feria de Abril: manual nivel experta

Ojo, que no todo es beber rebujito. La fiesta más importante del Guadalquivir tiene su ciencia: aquí las pautas a seguir para entrar de lleno en la experiencia sevillana.

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Sevilla es bonita siempre, de enero a diciembre, pero es cierto que desborda color (“especiaaaaaal”) en el momento en que termina la Semana Santa y la primavera empieza a hacer efecto. ¿Su momento álgido? La Feria de Abril, su feria, una semana de festejos que se celebra en la ciudad desde 1847. En sus inicios fue creada como una feria de comercio y ganado, instaurada en el Prado de San Sebastian por dos empresarios sevillanos de adopción: Narciso Bonaplanta, catalán, y José María Ybarra, vasco ¡quién lo iba a decir! Pero, claro, una cosa llevó a la otra… y ahora es una celebración de la vida en toda regla entre rebujito, tortilla y sevillanas. 

A día de hoy tiene lugar en el barrio de Los Remedios, donde se levantan el Real y la Calle del Infierno a lo largo y ancho de un total de 250.000 metros cuadrados.

Total, que tanto si eres de las que lleva Sevilla y la feria en el corazón como si este año te estrenas en ella, aquí van 10 cosas que te sonarán o que, si no, tendrás que saber antes de lanzarte a la (maravillosa) aventura de disfrutar del sarao andaluz por excelencia. 

© Cordon Press
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1. Pídete unos días en el trabajo. Sí, porque los sevillanos tienen la fiesta de San Fernando pero tú no. Asúmelo. Y, si quieres meterte la feria en vena, tendrás que estar en sus días más relevantes: el alumbrado alumbrao en la noche del lunes y las jornadas más fuertes, de martes a jueves. En el fin de semana, muchos sevillanos aprovechan para dejar que los de fuera disfruten de su fiesta y se escapan a la costa de Huelva a desintoxicar el cuerpo de rebujito hasta el año que viene gracias a descansar, relajarse y mantener el colorcillo que cogieron el finde previo a los festejos (cuando bajaron para coger broncearse y relucir más que las bombillas del Real).

2. Ve con sevillanos. Este es el primer consejo que te dará cualquier conocido de la ciudad. Principalmente para que vivas su celebración lo más intensamente posible, pero también porque por todos es sabido que las casetas, en su mayoría, son privadas, así que para entrar tendrás que ser socio o ser invitado por uno de ellos. Pero tú, no tú y tus cinco amigos del pueblo con los que has ido a Sevilla, a no ser que ellos también sean invitados, pues cada caseta es como una casa y hay que respetarlo. ¿Y qué hay en las casetas para tanta privacidad? Pues todo lo que necesitas para divertirte en la feria: barra con bebida y comida, mesas, a veces tablao y baño.

Feria de abril

 

Si no eres tan afortunado en la vida como para tener algún amigo sevillano, no te preocupes: también hay algunas casetas, unas 16, abiertas al público. Eso sí, las privadas son más de mil. Echa cuentas…

3. “Hasta que el cuerpo aguante”, me dice Lorenzo L., sevillano, cuando le pregunto por cuántas horas suelen pasarse al día en la feria (teniendo en cuenta que, al día siguiente, habrá más parranda). La filosofía es clara: esta semana solo se vive una vez al año y hay que exprimirla al máximo.

Feria de abril

 

4. ¿Y qué me pongo? ¡¿CÓMO QUE Y QUÉ TE PONES?! Pues hija, vaqueros, desde luego, no. Siguiendo aquello del ‘donde fueres, haz lo que  vieres’, vas a tener que tener en cuenta todo un entramado de protocolo a la hora de vestir que ríete tú de las bodas. A saber:

– Hazte con un traje: te lo pueden dejar, o puedes comprarlo o alquilarlo. Si te lo dejan, procura que sea reciente, pues, aunque no lo creas, los vestidos de flamenca también siguen tendencias y, si no las tienes en cuenta, se notará a leguas. En Sevilla, según me dice María M., el vestido de cada año se empieza a pensar desde que acaba la feria anterior. Aclara, además, que no necesitas un traje distinto para cada día “¡aunque no estaría mal tenerlo…! Pero con cambiar el mantoncillo, la flor y los pendientes creas un look totalmente nuevo”.

Si decides comprar, siempre será mejor hacerlo por encargo: te sentirás más a gusto con él y, si tienes una costurera de confianza, probablemente te salga a mejor precio que en tienda. ¿El precio en este caso? Normalmente, entre 200 y 400€ (aunque el importe puede llegar a las cuatro cifras).

Olvídate del traje sin mangas y con volantes en el hombro. Eso-ya-no-por-dios. María apunta que deben ser “sencillos y largos; de manga larga y con volantes. el escote, mejor discreto, tanto en la espalda como en el pecho. Puede ser liso o estampado, los lunares son una apuesta segura”

© Getty Images
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– Bueno, vale: si no encuentras un traje de flamenca, también puedes ponerte tus mejores galas. PERO LUEGO NO TE QUEJES SI NO PASAS POR SEVILLANA DE PURA CEPA. Debes ir elegante sea de día o de noche (vestido cóctel, monos, pantalón palazzo…) y, si puedes añadir un pequeño guiño que siga la temática festiva del lugar, mejor que mejor.

– Zapatos: allá tú y tus pies si queréis ir en taconazos. Que muy bien los 12 centímetros para bailar en un metro cuadrado de discoteca, pero aquí las vas a pasar canutas con ellos. En el suelo se esparce albero (ergo, mancha) + te pasearás de arriba abajo del Real + a la segunda jarra de rebujito estar cómoda en un tacón de aguja va a ser complicaíto. ¿Solución? Lo mejor son las alpargatas con cuña. Se miden en nudos de altura (lo normal, entre los 5 y los 7), son baratas y puedes jugar con el color a la hora de crear el look completo.

– No necesitas bolso. “¡Bolso nunca!”, dice María; “Los trajes suelen tener un bolsillo entre los volantes o en la enagua, aunque no es uy grande así que debes ser selectiva con qué llevar”.  O, qué narices, lo que tengas que llevar, que te lo lleve tu acompañante: las manos las necesitas para 1. Sujetar el rebujito; 2. Lucirlas bailando sevillanas; 3. Bombardear al personal con selfies, CLARO.

Con el bolso en la mano no se coge jamón a gusto y no hay más que objetar.
Con el bolso en la mano no se coge jamón a gusto y no hay más que objetar.

– Joyas, las mínimas: si nos liamos a poner collares de mil bolas caeremos en el efecto disfraz. Mejor llevar solo pendientes, que pueden ser largos y con color para seguir jugando con el look.

– Con el maquillaje es mejor que seas precavida: en Sevilla, en feria, hace calor y, si decides ir como una puerta, la pintura terminará en algún lugar lejano y tú, incómoda. Un look natural siempre será la mejor opción: marca el ojo con máscara y lleva contigo un labial rojo. ¡No te hace falta más!

– El mantón es obligatorio: grande y metido por el traje.

– La flor siempre arriba y bien grande. En esto no hay discusión. Hasta en la China saben que favorece más detrás de la oreja, baja y ayudando a recoger la melena, pero aquí hemos venido a jugar, así que todo o nada, querida.

© Cordon Press
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5. ¿Y ellos, qué? En la vestimenta masculina también hay reglas. Durante el día, los verás pasear vestidos con traje de chaqueta con o sin corbata. Aquí tienen cierta licencia: las piezas pueden ser de distinto color y tejido. A lo loco. Por la noche, juegan todas sus cartas con traje completo. Para animar el cotarro que con tanta formalidad esto pudiera parecer un funeral se les da licencia para añadir color en corbata o pañuelo.

6. La noche del pescaíto. Otro hito de la feria; el primero, de hecho. El lunes previo al primer día de parranda, los dueños de las casetas suelen invitar a sus amigos (¿vamos por el punto cinco y todavía no tienes ningún amigo hispalense?) a pescadito pescaíto frito. Ahí se cena, se sociabiliza y se empieza a atemperar el cuerpo para lo que está por venir. Lo suyo es quedarse hasta la media noche, momento en el que se enciende el alumbrao y se da por inaugurada oficialmente la feria. Llegados a este punto, no te dejes liar mucho, ¡que el martes hay que estar frescos!

Feria de abril

 

7. Rebujito. Feo está que la RAE no registre esta bebida en su diccionario, pero peor sería que tú no supieras lo que es. Para que te hagas una idea, mezcla manzanilla o vino dulce con 7Up refresco de lima-limón. Está fresquito, sí, y muy rico. Pero entra solo y, si se te va de las manos, puedes terminar volviendo a casa a rastras. Ah, y no seré yo quien te hable del dolor de cabeOYE QUE ESTAMOS DE FERIA ASÍ QUE AMÉN AL REBUJITO. ¡CHIN, CHIN!

Feria de abril

 

8. ¿Es mejor la feria de día o la de noche? Son distintas. Si hace buen tiempo, la de día es una delicia y es donde realmente se puede uno empapar del ambiente. Esta se celebra en el Real y tiene mil y una posibilidades. Además, hasta las 8 de la tarde podrás disfrutar de los caballos y los carruajes. La de noche se celebra en la segunda zona del mismo recinto, la llamada Calle del Infierno (porque todo el mundo sabe que los sonidos de los cacharritos están creados por el mismísimo demonio). Lo normal es que, si el cuerpo aguanta, disfrutes de ambas. Entre una y otra, intenta escaparte a casa para ducharte y cambiarte de ropa: a la de noche no hace falta vestir de sevillana, pero sí tendrás que arreglarte bastante. ¿Un consejo? Hazte con un mantón de punto para cuando empiece a refrescar…

© Getty Images
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9. En YouTube hay unos tutoriales de sevillanas maravillosos. Así que ve aprendiéndote, por lo menos, la primera. “Dicen que la feria es de los sevillanos y para los sevillanos”, me cuenta Lorenzo, “así que si quieres meterte de lleno tendrás que bailarlas con nosotros”. Cojo la manzana, la muerdo la tiro y la piso… ¿o se pisaba antes de morderla? ¿Alguien en la sala que pueda enseñarme? Gracias. 

10. Usa el transporte público. Olvídate del coche, la feria está para lucir folclore a lo largo y ancho de la ciudad, de camino al Real. Así que a la calle, en autobús o andando. Una vez allí, buscad un punto de encuentro factible: ni la noria ni la puerta son buena idea. Todo el mundo queda ahí y , si uno se pierde, encontraros va a ser imposible. Aunque quizá esa sea una buena excusa para que conozcas a tu nuevo grupo de amigos/as sevillanos/as de una maldita vez, ¿no crees?.

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Bonus track. Yo, que no acabo de ver lo de los litros de mezcla como principal bebida, termino, insistente, informándome bien: “¿Cómo sobrevivís al post-rebujito?”, pregunto a Lorenzo. Y él, sevillano hasta la médula, me responde de la mejor manera posible: “¿Pues cómo va a ser? ¡Con más feria!”.

Feria de abril

 

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