10 lecciones aprendidas en la Feria de Abril

El espíritu #ViveAhora se traslada a la gran fiesta sevillana, maestra en el arte de deleitarse con la vida.

“Sevilla tiene un color especial”, dicen Los Del Río. También que “enamora al mundo por su manera de ser, por su calor y por su feria”, así que no seré yo la que ose llevar la contraria a tal fuente de sensatez. Porque si algo he aprendido tras una visita exprés a la feria de la capital hispalense es que de disfrutar y de enamorar, saben un rato.

Si de algo saben en Sevilla es de disfrutar. Un conocimiento que alcanza su momento álgido durante la Feria de Abril. © Getty Images
Si de algo saben en Sevilla es de disfrutar. Un conocimiento que alcanza su momento álgido durante la Feria de Abril. © Getty Images

Porque decir que Sevilla es fiesta es como decir que el sol sale cada mañana, una redundancia; lo suyo va más allá del domino, es una maestría en el arte de deleitarse con la vida. Una sabiduría que este año ha sido premiada en los ¡Qué Alegría Awards!, organizados por Ron Barceló, que han galardonado a la caseta con más arte y más gracia de la Feria de Abril.

Los '¡Qué Alegría Awards!' de Ron Barceló han galardonado a la caseta más divertida de El Real. © Grazia.es
Los ‘¡Qué Alegría Awards!’ de Ron Barceló han galardonado a la caseta más divertida de El Real. © Grazia.es

Valorar el nivel de felicidad, de simpatía y de risas no era una tarea sencilla, pero de ello se encargaron tres de los sevillanos más influyentes en redes sociales. De la entrega del premio a La Parrilla, la caseta ganadora, se hizo cargo la modelo sevillana Noelia López; y de animar la noche, el grupo flamenco El Albero.

Pero 48 horas en la feria sevillana dieron para esto y mucho más. Por ejemplo para varias enseñanzas que me he traído de vuelta en la maleta:

Filosofía de vida de la que deberíamos impregnarnos mucho más a menudo. © Grazia.es
Filosofía de vida de la que deberíamos impregnarnos mucho más a menudo. © Grazia.es

1. El protocolo más confuso no es el de una boda real: no, es el que hay que seguir para vestirse en la Feria de Abril.

2. Si dudas, color: aunque como los teoremas más complejos, la ecuación puede resolverse de manera sencilla, sumándole saturación de tonos al look.

© Grazia.es
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3. Cualquier mujer está guapa vestida de flamenca: lo siento por las chulapas madrileñas, pero el traje regional más favorecedor es sin duda el que se viste para pisar el albero.

4. Las sevillanas se bailan sí o sí: porque, “bailando todo vale”, nos explicaba Noelia López antes de entregar el premio a la caseta más marchosa. Y tenía razón, la feria es una ofrenda al goce en la que lo que menos importa es si alguien se salta un paso.

Noelia López, con la que compartimos feria, con vestido de María José Suárez y complementos de Damas &Cía. © Cortesía de Ron Barceló
Noelia López, con la que compartimos feria, con vestido de María José Suárez y complementos de Damas &Cía. © Cortesía de Ron Barceló

5. Los farolillos son los únicos que sufren la lluvia: ellos sí, porque se desvanecen; pero a nadie más parece importarle una mala jugada de la meteorología que se acepta según viene, “dentro de la caseta no te mojas, así que, ¿qué importancia tiene?” Pues eso, que me apunto a esta manera de ver las cosas.

La lluvia en Sevilla, ¿es una maravilla? © Grazia.es
La lluvia en Sevilla, ¿es una maravilla? © Grazia.es

6. El rebujito no es agua: aunque se disfrace para parecerlo y pueda resultar de lo más convincente…

Que no, que el rebujito no es agua aunque pueda parecerlo para una madrileña novata. © Grazia.es
Que no, que el rebujito no es agua aunque pueda parecerlo para una madrileña novata. © Grazia.es

7. Las calorías se queman bailando: ¿Dieta? ¿Para qué? Si aquí todo lo que se come y se bebe que es mucho se va a quemar de la mejor manera posible, con un buen baile o con uno detrás de otro.

8. Todo vale por conseguir un taxi: eso sí, todo es fiesta y alegría hasta que tocan las campanas y llega la hora de volver a casa. Entonces más vale sacar a pasear a la fiera de jungla urbana para adelantarse en la carrera por uno de los bienes más preciados de la noche, el taxi.

El color de la feria llega hasta la estación de Santa Justa, decorada con las ilustraciones que Iván Solbes ha creado para Ron Barceló. © Instagram @ivansolbes
El color de la feria llega hasta la estación de Santa Justa, decorada con las ilustraciones que Iván Solbes ha creado para Ron Barceló. © Instagram @ivansolbes

9. Sevilla no se inmuta: si no fuera por los teléfonos móviles que surgen de entre los pliegues del vestido y las modas que suben y bajan volantes o lunares, la feria bien podría ser una estampa detenida en el tiempo. Una postal en la que la tradición no se altera con el paso de los años, pese al caos de nuestros días.

Los móviles escondidos entre los volantes nos chivan que seguimos en 2016. © Getty Images
Los móviles escondidos entre los volantes nos chivan que seguimos en 2016. © Getty Images

10. Lo único que cuenta es el ahora: porque en la feria da igual mañana lunes de resaca, aquí te espero o el ayer; solo importa el instante actual que se celebra al máximo con filosofía hedonista. Entre lunares, caballos, luces y albero, una belleza que, como diría Stendhal, es una promesa de felicidad.

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