10 razones para amar a ‘Las chicas Gilmore’

Vuelven a nuestras vidas, de la mano de Netflix, el próximo viernes 25. Una excusa maravillosa para sacar a relucir todos nuestros conocimientos 'wikipédicos' sobre ellas.

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Las Chicas Gilmore vuelven a nuestras vidas. Gritad todos conmigo: ¡Viva Lorelai! Porque espero que la madre Gilmore sea uno de vuestros personajes favoritos de toda la historia de las series. Si el producto es un diez bien redondo es en buena parte por ella, por su acidez y por su verborrea incontenible.

El próximo viernes 25 de noviembre, cuatro nuevos capítulos de 90 minutos llegan a nuestras pantallas bajo el paraguas de Netflix, un capítulo por cada estación del año que contará cómo han vivido las Gilmore sin nosotros todo este tiempo.

Mientras, en lo que aterrizan, repasamos por qué las amamos y por qué las hemos echado tanto de menos desde que abandonaran nuestras vidas en el 2007:

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Si es que son tan monas… © Cortesía de Netflix

1. Sostienen la economía del fast food de Stars Hollow, Connecticut

Cualquier madre prohibiría comer todo el día comida china, coreana, india o pakistaní, pero eso no pasa en casa de las Gilmore. Allí no conocen lo que es un sofrito; allí se comen nubes dulces, crema de cacahuete y tortitas. Un mundo ideal si, como parece que les pasa a ellas, no eres tendente al colesterol alto o a que se te piquen los dientes.

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Qué suerte tienen algunas.

2. Ponen a prueba tu nivel de cultura general

No queremos que Lorelai se calle. ¿Por qué vamos a desear eso? Ella sola es capaz de estar 345 días sin callarse y hacer que no conozcamos la mitad de sus referencias de cine, música o actualidad del momento.

“¿Tu madre es Dios? Qué bien estar emparentada con Dios, así será más fácil conseguir entradas para Madonna”, le dice Lorelai a su padre cuando este anuncia que su madre viene de visita desde Londres (aunque la señora es odiosa, y más que Dios, podría ser el mismo demonio).

Conversaciones trepidantes a 200 palabras por minuto. © Cortesía de Stylight.es
Conversaciones trepidantes a 200 palabras por minuto. © Cortesía de Stylight.es

3. Toman café, litros de café

Los comerciantes de café deberían hacerse partners de Amy Sherman-Palladino, la creadora de la serie, para hacer promoción todos juntos, sus ventas aumentarían bárbaramente. Si te ves de un tirón una temporada entera acabarás con unas ganas irrefrenables de tomar café, da igual que no puedas dormir en tres años. Y es que las Gilmore no toman café, ellas son adictas al café.

En 'Las chicas Gilmore' se han bebido 397 tazas de café. Ni una más, ni una menos. © Cortesía de Stylight.es
En ‘Las chicas Gilmore’ se han bebido 397 tazas de café. Ni una más, ni una menos. © Cortesía de Stylight.es

4. ¡Son mujeres!

Pocos productos televisivos (ni hoy, ni mucho menos hace 16 años) cuentan con mujeres fuertes e independientes como protagonistas, así que sí, podríamos decir que Las chicas Gilmore fue una de las primeras series feministas de la historia. Al menos una de las primeras que pasaría con nota el test de Bechdel y que maneja con soltura referencias constantes a personajes como Sylvia Plath, Jane Austen o Virginia Woolf (“Una habitación propia es material perfecto para leer en los trasbordos”, creía Rory).

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Son como Italia y la pizza, que no podrían existir la una sin la otra. © Cortesía de Netflix

5. Modern family

También fue una de las primeras series en mostrar una familia no tradicional: madre soltera que decide tener a su hija sola, con solo 18 años, sin la ayuda de sus padres adinerados, por cierto.

Lorelai tiene sus romances, pero hay una norma que no suele saltarse: si está su hija en casa, allí no entra ningún hombre.

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Como te lo contamos Rory…

6. Creías que odiabas a Emily

Pero, no. O solo un poquito, durante algunos capítulos y después intermitentemente, hasta que te das cuenta de que tiene corazón (por lo menos la mayor parte de las veces). La madre de Lorelai, y abuela de Rory, es una señora clasista y entrometida, con unas ocurrencias dignas de premio y confeti. La combinación con su marido es fantástica, lástima que el abuelo Gilmore no vaya a estar en Gilmore Girls. A year in the life (falleció en 2014).

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Ahora la veremos convertida en viuda. © Cortesía de Netflix

7. Nadie insulta como las Gilmore

Como veas la serie en VO date por fastidiada, no pillarás ni uno de los insultos de las Gilmore. Ni la madre, ni la hija, ni el Espíritu Santo saben hablar despacio. Rory insultando a Logan, antes de romperse por sus huesecitos en la universidad. Le llama “cara de culo” y “bellaco” y él se queda de piedra, ¿quién insulta así en este siglo? ¡Por el amor de Dios!

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Y él diciéndole estas cosas.

Las peleas en las cenas de los viernes entre Lorelai y Emily son propias de una guerra civil donde el mediador internacional, el casco azul, estaba encarnado por el pobre Richard (que no sabía si cortarse las venas o cortarles a ellas el pelo en son de paz).

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Y eso que tienen carita de santas… © Cortesía de Netflix

8. Todo es surrealismo (digno de Dalí)

Muchas de las tramas y los diálogos podrían formar parte de un guión bien armado del surrealismo más daliniano. ¿No habéis pensado que las asambleas del pueblo son inverosímiles? ¿Y sus diálogos? Os insto a recordar la escena en la que Lorelai no entiende a los esquimales y su resistencia al frío: “¿En qué piensan los esquimales? Sus capuchas son monísimas, pero hay que comer pescado de desayuno, ballenas y osos polares, pingüinos… y a Papa Noel”, decía el personaje interpretado por Lauren Graham.

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Al final la más cuerda será ella…

9. Hay amor, mucho amor

Love is the air y quien no ama no existe. La experta en ello es Lorelai, pero queridos míos, todos le salen rana porque ella (reconozcamos) es un pelín complicada. Se imagina un mundo mágico de piruletas y arcoíris y mientras, entre truco y truco, tiene al pobre Luke sufriendo.

Va de amores. © Cortesía de Stylight.es
Va de amores. © Cortesía de Stylight.es

10. En tu adolescencia, podrías haber sido Rory

¿Quién no ha tenido un primer novio que le lleva a la bahía y le dice vida mía? Todas. El primer amor, como Dean, al que querías y con el que creías que estarías por siempre jamás. Hasta que llega el malote de turno, como Jess, que te encanta y decides que ya no quieres estar con el primero. Y el gamberro también pasa de moda. Pasa porque evolucionas, vas a la universidad y conoces a un pijazo como Logan. Un pijazo bastante salado, dicho sea de paso, que te lleva de hermandad secreta y salta desde las alturas contigo con un paraguas, a lo Mary Poppins.

¿Seguirá Logan en esta nueva entrega con Rory? Todas deberíamos elegir un equipo #TeamDean #TeamJess #TeamLogan. ¿De cuál eres? Todo son ventajas para ver de nuevo a estas “Chicas Gilmore Ye-Yes”.

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