5 tips para no ponerte de los nervios el día de tu boda

Recuerda que no eres omnipotente y aplica estos consejos para lograrlo: tu boda será mucho más bonita si la disfrutas.

No creemos que, como reza la sabiduría popular, el día de tu boda vaya a ser “el más importante de tu vida”, pero sí sabemos a ciencia cierta que “se te va a pasar volando”. También que el Día B vas a estar nerviosa, he aquí una verdad universal, los nervios van a poseerte esa jornada desde que despunte el alba (y puede que algo antes también).

No te preocupes: es lo normal. Hay tantas cosas que preparar y tantos detalles que esperas tener controlados, que es imposible eliminar la tensión y la inquietud que todos juntos generan. Y, aunque en Grazia tienes guías para tenerlo todo bajo control -desde las flores hasta la alianza-, seguro que cuando llegue el gran momento aún queda algún fleco suelto que te impide estar serena y radiante en la cita en la que serás el centro de todas las miradas.

Por eso, si quieres ser capaz de controlar a tu cuerpo para que no se convierta en un manojo de nervios antes de tiempo (ni tampoco después), y estás harta de oír que para conseguirlo tienes que comer bien, dormir bien y pedir ayuda (obviamente ya estabas haciendo todo esto)… anota estos 5 tips que puede que aún no hubieras valorado y que van a convertir el día de tu boda en exactamente lo que llevas años imaginando:

Y que todo parezca fruto del azar… como en la de Keira Knightley. © Getty Images

1. Filosofía mindfulness

Este primer paso requiere ser llevado a cabo durante meses antes del día de la boda. El mindfulness es un concepto psicológico que se refiere a la atención plena y se basa en la meditación de los budistas. Practicarlo consiste en tomar conciencia del momento presente y centrarse al 100% en un solo hecho o emoción. Para conseguirlo no solo sirve la meditación en sí, sino que un simple ejercicio de la vida cotidiana puede ayudarte a centrarte en él y no pensar en nada más.

Propuesta para el Día B: junto a tu pareja, prepara alguno de los adornos de la boda en vez de pagar por ellos. Por ejemplo los meseros o unas guirnaldas de luces. Que sean un trabajo manual y artesanal que hagáis los dos juntos y al que le dediquéis algo de tiempo cada semana. No solo os permitirá relajaros, sino que también favorecerá el mindfulness logrando mayor serenidad en ambos cuando llegue el día.

Entiendes, ¿no?

2. Priorizar, repartir y delegar

Ya lo hemos dicho: es imposible que tú sola te encargues de todo (aunque estés acostumbrada a ser toda una súperwoman). Por eso, la primera medida que debes tomar para mantenerte relajada ante los preparativos es concienciarte de que no debes hacerlo todo tú y que no pasa absolutamente nada si no todo sale perfecto.

Propuesta para el Día B: (1) Prioriza, para saber qué es lo verdaderamente importante de casarte y quedarte con las tareas más especiales y personales. (2) Reparte, entre tu pareja y tú, recuerda que la boda es de los dos, y, en el caso de que la tenga, también con tu wedding planner; es su trabajo y sabrá hacerlo bien. (3) Delega, tus padres, tus suegros, tus hermanos, amigos… todos estarán encantados de ayudarte ¡y lo harán bien!

Pippa se encargó de una parte importante de la organización de su boda, pero contó también con la ayuda de una especialista en relaciones públicas. © Getty Images

3. El poder de la visualización

No te haces una idea de lo importante que es la mente en todo este proceso. Ante situaciones de estrés y miedo o pánico escénico, como bien puede ser el día de tu boda, los psicólogos recomiendan ejercitar la visualización. O sea, repetir una y otra vez el ejercicio de visualizar cómo será el día: pensar en lo guapa que te sentirás, en la de gente que compartirá contigo el gran día y en lo bien que saldrá todo. Cuando llegue el día resérvate unos minutos para ti, quédate sola en la habitación, visualiza de nuevo todo lo que viene por delante y haz varias series de respiraciones.

Propuesta para el Día B: ya has estado visualizando este día durante las últimas semanas. Así que para que hoy todo vaya sobre ruedas, ve un paso más allá: visualiza el viaje de novios que has preparado junto a tu pareja con tanto cariño.

Así, muy bien.

4. Buenas vibraciones

De nuevo es hora de utilizar el poder de la mente. Pero esta vez, el de la mente de tus invitados: conseguir que todos estén contentos y disfrutando es uno de tus objetivos principales cuando organizas tu boda. Y para conseguirlo hay varios trucos que pueden ayudarte. Piensa que todos están allí porque os quieren y desean compartir un día tan especial con vosotros, y que probablemente no se fijen en si la banderola de la entrada está bien colocada. Los invitados a una boda solo quieren comer, beber y bailar con los novios hasta el amanecer, así que encárgate de ello.

Propuesta para el Día B: Ágatha, Amazonita, Aguamarina, Cianita, Topacio azul o Jade son algunas de las piedras que fomentan la serenidad y alivian la ansiedad en momentos de nervios, ¿por qué no las incluyes en los regalos que vayas a repartir entre los invitados?

Olivia Palermo se dio el ‘sí quiero’ sin ceremonia ni fiesta. © Getty Images

5. Conseguir la atmósfera perfecta

Quizá no lo sepas, pero astronómicamente, igual que todos tenemos signo del zodíaco, tenemos días en los que nuestro cuerpo se encuentra más sereno y nuestra mente más preparada para afrontar obstáculos… Y nunca está de más evitar posibles problemas, ¿no? Consulta cuáles son y elige uno de ellos para celebrar tu boda.

Propuesta para el Día B: ya que has confiado en los astros, dale también un voto de confianza a la naturaleza y crea la atmósfera perfecta según el momento del año en el que te encuentres. Concreta con el restaurante un menú que contenga alimentos de temporada y sabores estimulantes para conseguir un ambiente festivo. Hazlo también con las bebidas: añade a la barra libre de alcohol algunos zumos de frutas refrescantes si es verano y bebidas de cacao y té caliente si es invierno.

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