Celebraciones navideñas (y cómo superarlas)

Sobrevivirás (como cada año), pero preferimos que seas consciente de antemano del tipo de situaciones que vas a vivir en los próximos días

Los villancicos empezaron a sonar en el súper de tu barrio el 30 de agosto, pero no ha sido hasta esta semana cuando has caído en que el drama es inminente. A pesar de que los anuncios de turrones, relojes y perfumes se empeñan en mostrar la Navidad como un periodo de paz y amor, la imagen suele distar mucho de ser ideal.

Desde el 15 de diciembre y hasta el 7 de enero, tu calendario echa humo. Esto es España, lo que significa que la gymkana navideña estará llena de comidas, cenas, copas y recopas y nunca habrá suficientes omeprazoles. Cuando el cochinillo haya temrinado contigo, tu estómago (y tu ánimo) pedirán a gritos coger un vuelo extrarrápido a una isla desierta alejada de todo aquello que tenga que ver con abetos, regalos, ciervos y Reyes Magos.

Pero no sufras, que en Grazia tenemos la receta mágica para sobrevivir (al menos hasta las Navidades del año que viene…).

  • © Gonzalo Muiño

    17-diciembre: la cena de Navidad de la empresa

    Situación: Te has prometido a ti misma que te tomarás una copa y te irás dignamente a casa, sin embargo te tomas unas cuantas de más y acabas en un karaoke convertida en una Mariah Carey desafinada y tirándole el sujetador a tu jefe a la cabeza.

    Solución: Al día siguiente querrás dejar tu trabajo y mudarte a Ibiza a hacer pulseras en el más absoluto anonimato. Date una ducha, plántate en el trabajo y sé la primera en reírte de ti misma. Ya que tu vídeo en actitud sexy mamma va a circular por toda la oficina, ¡por lo menos que no sea a tus espaldas!

  • © Gonzalo Muiño

    19-diciembre: la cena con las amigas del cole

    Situación: Hicisteis 4º de la ESO juntas y en el auge de Facebook os volvisteis a encontrar. La perspectiva de volver a veros años después en la misma pizzería donde pasabais la tarde cuando erais teenagers parecía divertida el primer año, pero cada vez tienes más claro que esa amistad debió quedarse donde estaba: en el pasado.

    Solución: Sal del grupo de whatspp que tenéis en común, tu salud mental agradecerá no volver a escuchar la historia del profesor de ciencias que se lió con la directora en 2001.

  • © Gonzalo Muiño

    20-diciembre: la comida con las amigas

    Situación: Todas tus amigas se van a casar, están casadas, tienen hijos o están embarazadas (sálvese quien pueda). Las preguntas “¿Y tú, para cuándo?” o “¿Pero es que no quieres casarte?” se repiten y tú ya no tienes argumentos para explicarles que o no te apetece, o no ha llegado el momento, o es que, no tienes novio.

    Solución: Si todavía no has salido del grupo de whatsapp de tus amigas las del cole (ver punto 2), escríbeles y emborráchate con ellas. Si ya es demasiado tarde, pide una botella de vino para ti sola y empina el codo.

  • © Gonzalo Muiño

    24-diciembre: Nochebuena con tus padres

    Situación: La cosa parece que va en serio con tu chico y decides llevarle a tu casa el día de Nochebuena. Tu padre le tiene cruzado, tu hermano le vacila y tu madre no para de intentar averiguar cuánto cobra. Horror.

    Solución: ¿Solución? ¿Qué solución? ¡Tú estás jugando en casa! Que se lo curre él solito, que le toca. Relájate, disfruta y no te olvides de coger un tupper con las albóndigas que sobren.

  • © Gonzalo Muiño

    25-diciembre: Navidad con la familia lejana

    Situación: No tienes muy claro cuándo es el cumpleaños de los primos de tu padre, ni siquiera cuántos años tienen, pero cada 25 de diciembre te toca pasar la Navidad con ellos. A pesar de ser unos desconocidos, tu tía abuela no tiene reparos en hundirte en la miseria con comentarios acerca de tu peso o tu novio (una vez más) inexistente.

    Solución: Invéntate una historia rocambolesca de cómo engordaste en la cárcel tras intentar matar a tu novio imaginario con una kalasnikov. Seguro que sus caras hacen que merezca la pena repetir el año que viene.

  • © Gonzalo Muiño

    31-diciembre: Nochevieja en casa

    Situación: Todos los años te escabulles del marrón de celebrar la Nochevieja en tu casa, pero este año tus hermanos se han plantado y toca en la tuya. Tú, que sólo sabes hacer 5 platos (y son ensaladas para para llevar al trabajo en un tupper), no sabías que tu horno funcionaba hasta que empieza a salir una nube negra de él y tú acabas pareciendo un desollinador.

    Solución: Baja al sitio de comida rápida más cercano y compra la cena. Lo bueno de que haya sido un desastre es que nunca volverá a tocarte a ti cocinar, ¡mini punto!

  • © Gonzalo Muiño

    31-diciembre: fiesta de Nochevieja

    Situación: Tu amiga está convencida que esta noche encontrará a ese “aries barbudo de mirada intensa” que el horóscopo le prometía para enero, pero al llegar al garito todos son orcos, chachos, feos o, directamente, todo a la vez.

    Solución: Vuelve a casa de tus padres en taxi y… ¡ERROR! Todos y cada uno de los taxis de tu ciudad están ocupados, así que vuelve a entrar y pídete una copa. Si vas a tener que aguantar toda la noche, por lo menos que sea con una buena cantidad de alcohol en sangre.

  • © Gonzalo Muiño

    1-enero: comida con los padres de él

    Situación: No has dormido, sigues maquillada, llevas el recogido de la noche anterior y rezumas alcohol por todos tus poros.

    Solución: Lleva una planta, una botella de vino o un bizcocho. Lo que sea para que el olor a mapache que llevas encima no cambie la bonita, dulce y encantadora imagen que tu suegra tiene de ti.

  • © Gonzalo Muiño

    5-enero: roscón con tus sobrinos

    Situación: El espíritu navideño te posee y decides ir a tomar el típico dulce de Reyes con tus sobrinos. Tú, que eres la tía favorita, no puedes imponer normas y acabas peleando por salir viva de casa de tu hermana.

    Solución: Acuérdate de comprar anticonceptivos de camino a casa.

  • © Gonzalo Muiño

    7-enero: el día después

    Situación: La Navidad se ha acabado, ¡aleluya! No tendrás que volver a comer (ni digerir) el cordero asado y posteriormente empanado de tu madre hasta próximos eventos lúdico-festivos.

    Y además… tienes 6 meses para volver a ponerte buenorra para el verano.

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