Cómo cocinar pasta (y otras recetas), por Audrey Hepburn

Cuando Audrey se retiró de la pantalla se dedicó al lujo que siempre había buscado: ser ama de casa. Descubrimos ahora su yo más personal a través de las recetas que su hijo Luca Dotti ha recopilado en un libro.

En 1967, tras estrenar Dos en la carretera y Sola en la oscuridad, Audrey Hepburn, al umbral de los cuarenta años, daba por finalizada su carrera como actriz para ser ama de casa. “Algunos piensan que dejar mi carrera fue un gran sacrificio que hice por mi familia, pero no fue así en absoluto. Era lo que quería hacer”, confesaba la actriz tiempo después.

En 1969 Audrey se casaba  en Suiza con el italiano Andrea Dotti. Pocos meses después nacía su segundo hijo, Luca. © Cordon Press
En 1969 Audrey se casaba en Suiza con el italiano Andrea Dotti. Pocos meses después nacía su segundo hijo, Luca. © Getty Images

Dos años más tarde, se casaba con el psiquiatra italiano Andrea Dotti, ataviada con poco convencional vestido rosa pastel, corto, de cuello alto y rematado con un pañuelo en la cabeza. Lo había diseñado su gran amigo Hubert de Givenchy y, como no podía ser de otra manera, se convirtió en un icono de muchas novias dispuestas a romper moldes.

Pero no nos desviemos… la boda de Audrey en Suiza supuso su retirada (casi definitiva) de la vida pública, primero a Roma y más tarde a La Paisible (La Apacible), su casa en Tolochenaz. Pocos meses después nacía su segundo hijo, Luca, que nunca conoció a la Audrey Hepburn que brillaba en Hollywood, pero sí a la señora Dotti. Su madre tranquila que disfrutaba de la vida familiar, un lujo para el que había trabajado mucho. “Soy un ama de casa romana, justo lo que quería ser”, confesaba mientras recibía a sus amigos con humeantes platos de pasta.

"Necesito que sepan quién era, bajo ese vestido y esas gafas negras", explica Luca en el prólogo del libro. © Cordon Press
“Necesito que sepan quién era, bajo ese vestido y esas gafas negras”, explica Luca en el prólogo del libro. © Getty Images

“Crecí sabiendo que mi madre era famosa, pero no entendía el alcance de su popularidad”, explica Luca Dotti, el hijo de la actriz que acaba de recoger sus mejores recetas en un libro que adereza cocina con recuerdos. “La idea del libro surgió a partir de un descubrimiento de un raído cuaderno. Yo estaba en mi cocina con mi amiga Alessia cuando se fijó en una carpeta polvorienta. La cogió de la estantería y se cayeron varias hojas escritas con una caligrafía densa, con recortes y notas”.

De aquel cuaderno de apuntes nace ahora Audrey en casa, un volumen en el que descubrimos los platos holandeses que Audrey aprendió a cocinar en su infancia, esa que se rompió con el estallido de una guerra que la acompañaría para el resto de su vida. También las recetas heredadas de su madre, los descubrimientos que importó de Hollywood, los secretos de la pasta que adquirió en su periodo en Roma… y chocolate, mucho chocolate que, como ella misma decía, “ayuda a alejar las penas”.

'Audrey en casa' nace de un viejo cuaderno de recetas de la actriz.
‘Audrey en casa’ nace de un viejo cuaderno de recetas de la actriz.

No se trata de una biografía, pero sí de un compendio de recuerdos que Luca dedica a sus propios hijos porque, “antes de ‘dejarla ir’ debo intentar que sepan quién era realmente su abuela, bajo ese ajustado vestido negro y las grandes gafas de sol”. Era cercana y apacible, disfrutaba quedándose en segundo plano y preparando platos de pasta o pollo al curry, algunas recetas que ahora recuperamos:

"Toda mi vida he querido ganar dinero para tener una casa propia. Soñaba con tener una casa en el campo con un jardín y árboles frutales", Audrey Hepburn. © Cordon Press
“Toda mi vida he querido ganar dinero para tener una casa propia. Soñaba con tener una casa en el campo con un jardín y árboles frutales”, Audrey Hepburn. © Cordon Press

Pollo al curry (para 4)

1 pollo entero · 2 cebollas peladas · 2 zanahorias peladas · 1 tallo de apio · 2 dientes de ajo pelados · ½ raíz de jengibre · ½ manzana verde cortada en dados · 2 cucharadas de curry fuerte · 2 cucharadas de curry suave · 1 bote (400 ml) leche de coco baja en calorías · 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra · 2 cucharadas de ghee o mantequilla clarificada · 2 tazas (400 g) de arroz basmati · 1 clavo de olor.

Para preparar el caldo de pollo, colocar el pollo, una cebolla, las zanahorias, el apio, los dientes de ajo, el jengibre, la manzana y los dos tipos de curry en una olla grande, todo cubierto con agua y mezclado. Dejar que empiece a hervir a fuego fuerte y luego bajar la intensidad para que cueca lento durante 45 minutos. Retirar el pollo y dejar que se enfríe. Reservar 400 ml del caldo para cocer el arroz; reservarlo. Continuar cociendo el resto del caldo y las verduras durante 30 minutos más para reducirlo. Añadir entonces la leche de coco y cocer media hora más hasta que espese y quede una salsa. Retirar la olla del fuego y batirlo todo con la batidora para hacer un puré con las verduras. Quitar la piel al pollo con las manos y separar la carne de los huesos; desechar estos. Añadir la carne de pollo de nuevo a la olla y remover suavemente hasta que se caliente; mantener el calor.

Para hacer el arroz, añadir el aceite y la mantequilla clarificada en una cacerola y tostar brevemente el arroz; cubrir con el caldo reservado. Colocar la cebolla restante en el centro de la cacerola con el clavo de olor pinchado. Tapar y cocinar a fuego lento hasta que el arroz esté al dente, unos 30 minutos.

Servir el pollo y el arroz por separado.

Audrey tenía debilidad por el curry y su madre, la baronesa van Heemstra, todavía más. © Cordon Press
Audrey tenía debilidad por el curry y su madre, la baronesa van Heemstra, todavía más. © Cordon Press

Pasta al pesto “al estilo Gstaad” (para 6)

El diseñador Valentino era un gran amigo de la familia y un día fue invitado a comer en la casa de los Dotti en Gstaad. ¿Con qué le sorprendería Hepburn? Con un plato de linguini al pesto, decidió. El problema: en mitad de las montañas fue imposible encontrar suficiente albahaca para la salsa (y eso que recorrieron los tres valles cercanos en su busca), así que Audrey la sustituyó en parte por perejil. Nacía así su receta “al estilo Gstaad”, poco ortodoxa, pero todo un éxito.

600 g de linguini · 2 tazas (50 g) de hojas de albahaca · 1 taza (50 g) de hojas de perejil · ½ diente de ajo picado · 1/3 de taza (80 ml) de aceite de oliva extra · 2 cucharadas (30 ml) de leche o de yogur natural · 4 mitades de nueces o 2 cucharadas (20 g) de piñones. 1/3 de taza (40 g) de queso Parmigiano-Reggiano rallado.

Cocer los linguini en abundante agua hirviendo ligeramente salada.

Arrancar las hojas de albahaca y perejil con las manos o cortarlas con unas tijeras, retirar cuidadosamente los tallos amargos, y ponerlas en el vaso de la batidora. Agregar el ajo, el aceite, un chorrito de leche y las nueces. Triturar hasta obtener un puré con la mezcla. Añadir el resto de la leche y un poco del agua de cocción de la pasta, y triturar de nuevo brevemente para que se mezcle bien. Pasar el pesto a un bol grande, añadir el queso Parmigiano-Reggiano, y remover para mezclarlo.

Cuando la pasta esté al dente, colarla y mezclarla con la salsa de pesto.

El consejo de Audrey:

En la forma de hacer el pesto pueden tomarse muchas libertades, pero, si es posible, hay que utilizar las hojas pequeñas de la albahaca, como los genoveses exigen. No solo son más pequeñas sino también más dulces y más tiernas. Lo mejor es cultivar nuestras propias plantas en el alféizar de la ventana de la cocina.

La receta del pastel de manzana, rescata de los apuntes de Audrey. © Audrey en casa
La receta del pastel de manzana, rescata de los apuntes de Audrey. © Audrey en casa

Vichyssoise (para 4)

1 cebolla pelada y cortada en rodajas muy finas · 2 puerros (las partes blancas) · 3 ½ cucharadas (50 g) de mantequilla sin sal · 1 l de caldo de pollo · 2 patatas cortadas en cubitos ·1 cucharada (3 g) de cebollino finamente picado · nuez moscada recién rallada · salsa Worcestershire · ½ taza (130 ml) de crema de leche.

Freír las rodajas de cebolla y los corazones de puerro en la mantequilla a fuego muy bajo durante 15 minutos. Añadir el caldo, las patatas, el cebollino, la nuez moscada y la salsa Worcestershire al gusto, y continuar la cocción durante 30 minutos más. Verter la crema de leche y mezclarlo todo. Enfriar en la nevera durante al menos cuatro horas. Los puristas aconsejan prepararla el día anterior.

A Audrey le encantaba desayunar y de vez en cuando, en domingo, se daba el capricho de desayunar en la cama. © Getty Images
A Audrey le encantaba desayunar y de vez en cuando, en domingo, se daba el capricho de desayunar en la cama. © Getty Images

Tarta de chocolate con crema batida (12 raciones)

Esta tarta sin harina es delgada y esponjosa, pero debe formar un poco de corteza. Espolvorear con azúcar en polvo en el momento de servir y acompañar con crema batida casera o con helado de vainilla.

399 g de chocolate negro sin azúcar troceado · ¼  taza (60 ml) de leche entera · 120 g mantequilla sin sal en trocitos más un poco para engrasar· 8 huevos con la clara separada · 1 taza (200 g) de azúcar · harina para el molde · azúcar en polvo.

Precalentar el horno a 200ºC. Engrasar y enharinar un molde de unos 25-28 cm. Derretir el chocolate con la leche al baño María. Añadir la mantequilla y remover para mezclarlo bien. Apagar el fuego y añadir las yemas de los 8 huevos; batir. En un bol aparte añadir poco a poco el azúcar a las claras de huevo y batir a punto de nieve. Con cuidado, añadir la mezcla a la del chocolate con las llemas y remover. Verter en el molde preparado para el horno.

Hornear durante 30 minutos. Apagar el horno, abrir la puerta y dejar la tarta dentro durante varios minutos (para evitar que la corteza se agriete). Sacar del horno y dejar enfriar alrededor de 10 minutos antes de retirar el molde. Dejar que se enfríe por completo antes de servir. Espolvorear con el azúcar en polvo y servir con crema batida o con helado de vainilla.

"Seamos sinceros. Una deliciosa tarta cremosa de chocolate le hace mucho bien a mucha gente. A mí me lo hace." © Cordon Press
“Seamos sinceros. Una deliciosa tarta cremosa de chocolate le hace mucho bien a mucha gente. A mí me lo hace.” © Getty Images

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