Cómo sobrevivir a los amores de verano

Todavía estás a tiempo. 5 remedios para olvidarte del chico del chiringuito y no caer en la depresión pre-otoñal.

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Los días son más largos, las noches más calurosas, la ropa más ligera… todo a tu alrededor está predispuesto para que surja el amor o su equivalente rollo de una noche. Es en verano cuando podemos cantar realmente eso de love is in the air, porque la tendencia a enamorarse está a flor de piel. Y no hablamos de adolescentes que en septiembre contarán a sus compañeros de instituto cómo fue esa maravillosa historia en la orilla del mar, al estilo Sandy y Danny en Grease, sino de mujeres hechas y derechas. Porque nadie puede escapar a un amor de verano: desde los 15 hasta los 90 años, todas somos susceptibles de vivirlo y muy pocas capaces de contarlo sin soltar una lagrimilla.

© Fotograma de 'My Girl' (1992).
© Fotograma de ‘My Girl’ (1992).

Para no volver a sufrir por los encuentros fortuitos de la época estival, vamos a poner remedio a la epidemia más común de las vacaciones (mucho más grave que la generada por el último tema de King África) con cinco consejos que deberás aprenderte de memoria antes de caer en los brazos del guapo playero de turno.

1. Él no es para ti
Y dirás “¿tú qué sabrás si no lo conoces?”. Pues sí, querida, cierta idea sí que tengo. Cuando elegimos a nuestro amor de verano, no nos fijamos en el mismo chico con el que nos enrollaríamos en diciembre, sino justo todo lo contrario a nuestro prototipo. En invierno buscarás a la joven promesa del bufete de abogados en el que trabajas, que además es amigo de la amiga de tu prima Piluca, que te ha contado que es de “buena familia” y que no es nada ligón y que tuvo una novia que le rompió el corazón y fue super fiel a ella… ¡Al carajo!

A cuarenta grados nadie busca al yerno perfecto para su madre. Lo normal es caer en brazos del cañón del chiringuito, el que se ha enrollado ya con tu prima Piluca, con su amiga, y con la amiga de su amiga. Pero ¿qué más da? Si está como un tren y encima hace surf, y te lleva en moto por la costa, y te cuela en todas las discotecas de la isla con mesa y botella reservada… Ahora, en este preciso momento, cuando el sol brilla, ese es el hombre de tu vida. El del despacho de abogados, ni hace surf, ni flota, y se quema como un cangrejo en cuanto le da un rayito de sol.

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Eso sí, este ligue tiene fecha de caducidad, concretamente el 19 de septiembre, cuando caiga la primera hoja del otoño (qué poético todo), y tú te des cuenta de que en la ciudad no hay sitio para un tío que aún viste como un adolescente, que su tema de conversación no pasa de la cilindrada de su moto, y que su futuro más próspero está como empresario en el mercadillo de artesanía de los hippies de la playa. Y, si no, acuérdate del ligue de verano de Carrie Bradhsaw, el que aún vivía con sus padres y fumaba marihuana en la terraza. ¡Sayonara, baby!

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2. Carpe Diem
Si has decidido liarte con el vecino buenorro del apartamento de la playa… varias veces, ¡disfruta! Haz un ejercicio mental para no estar pensando desde que te levantes hasta que te acuestes el clásico “y ¿qué va a pasar luego?, vive a 800 kilómetros de distancia… ¿seguiremos en contacto?, ¿y si viene a Madrid?, ¿y si luego no me llama?, ¿cómo me voy a ir yo a vivir fuera ahora que he encontrado un curro guay?”…

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¡Paaaaaara el carro! Que ya habéis tenido hasta un hijo imaginario y él no se acuerda ni de tu nombre. Aprende a vivir cada momento sin dramas para que puedas decir: ¡Qué me quiten lo bailao! Que, si los príncipes azules no existen en la ciudad, ¡imagínate en la playa!

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3. Corta toda comunicación
A no ser que hayáis acordado mantener una relación a distancia en la que los dos vais a estar implicados 100% durante el invierno (ah, pero ¿que eso existe?), no hables con él. Cuando vuelves a casa, después de haber pasado un tiempo maravilloso, quieres mantener el contacto, pero piensa en frío… ¿Para qué? ¿Para autodestruirte?. Tú le escribirás, él te contestará, tú te crearás falsas esperanzas, le seguirás idealizando, vivirás pegada al Whatsapp (y lo usarás fatal cuando vayas borracha), no verás a otros chicos que pasan por delante de tus narices ¡y lo que es peor! Acabarás yendo a visitarle.

Él, ligón profesional y encantador de serpientes, te acogerá majísimo en su casa-comuna de buen rollo pero interpretarás las señales (que indicarán que eres una más de su lista de conquistas) y te darás cuenta (al fin) de que no pintas nada en su vida. Ahórrate el mal trago y, sobre todo, un viajecito de película de terror en autobus por las autovías de España.

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4. Libera la mente
Y aunque juraste y perjuraste a tus amigas durante una noche de copas que prefieres no recordar que tú nunca, pero nunca (repetición con chupito en mano) te ibas a pillar, ahora tienes que comerte tus palabras. Que una es humana y por mucho que intente ser de piedra, al final acaba enamorándose… ¡Que no cunda el pánico!

No hay nada mejor que mantener la mente ocupada. A tu vuelta a casa, haz deporte, vuelve a tus rutinas (sí, quién lo iba a decir, el trabajo tiene beneficios más allá de la nómina), busca algún hobby (que no esté relacionado con tu amor de verano: si tocaba el ukelele de maravilla, no pretendas convertirte en una Zooey Deschanel de la vida) y, lo mejor de todo, comparte tu tiempo con todos los amigos con los que no hayas pasado el verano y que nada tengan que ver con él.

Si tu ligue veraniego era el rey del ukelele... procura alejarte de cualquier cosa con seis cuerdas durante la fase de luto amoroso. © Fotograma de '50 primeras citas'.
Si tu ligue veraniego era el rey del ukelele… procura alejarte de cualquier cosa con seis cuerdas durante la fase de luto amoroso. © Fotograma de ’50 primeras citas’ (2004).

5. Aléjate del videoclub… y de la canción del verano
Los amores de verano son un tema recurrente en las comedias románticas (con permiso del otoño en Nueva York), así que huye de ellas. Aficiónate a las de acción, las de terror… o pasa del cine y empieza un libro pero olvídate de ver (por decimocuarta vez) 500 días juntos, Grease, El Diario de Noa… Y lo mismo con la canción del verano. Vale que El Taxi no tiene nada de romántico pero te la han puesto tantas veces en el chiringuito estando con él que es oírla y ponerte a llorar. Que ni a Don Omar le cala tan hondo el reggaeton, vaya. Hazte ya una playlist con lo nuevo del otoño, que esos futuros temazos aún son una página en blanco deseando escribir una nueva historia.

Esto no. ESTO, PROHIBIDO (esperamos que tus amigas sepan mantenerte a raya).
Esto no. ESTO, PROHIBIDO (esperamos que tus amigas sepan mantenerte a raya).

Y si después de todo esto estás convencida de que tu historia de verano va hacia delante, no somos quiénes para no animarte a que luches. Al fin y al cabo¡ él no dejará que te arrinconen, baby!

Y si todo va bien, cantaréis The Time Of My Life, y él te cogerá en porté, y girará, y todos felices.
Y si todo va bien, cantaréis Time Of My Life, y él te cogerá en porté, y volarás, y todos felices.

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