Dramas sociales del siglo XXI

15 situaciones embarazosas en las que te has visto más de una vez por obra y gracia de las Redes Sociales

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Ya sé que se dice que la tecnología está para hacernos la vida más fácil pero, sinceramente, alguna vez me atrevería a dudarlo. Que sí, que es imposible imaginarnos sin un gadget en la mano, subiendo fotos molonas y comentando las de los otros (las de amigos o, en el más extremo de los casos, hasta las de tus padres o tu abuela, que se apunta a todo lo moderno por extensión), intercambiando tweets con el famoso de turno o luchando por encontrar Wi-Fi en cualquier esquina. Pero, ¡ay, queridos! somos torpes por naturaleza y lo que debería ser un mero entretenimiento se eleva a la categoría de conflicto armado en décimas de segundo. Se han visto amistades rotas por un inocente like, así que ándate con ojo la próxima vez que des uno… Tienen mucho más valor del que imaginas.

Aquí 15 situaciones en las que desearías haberte quedado en la era del rocomóvil, oliendo flores del campo y teniendo relaciones sanas con la gente de tu alrededor:

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1. Cotilleas el Facebook de la ex de tu pareja y acabas dándole un ‘me gusta’ (sin querer, de verdad) en una foto.
Es la liada estrella, nos ha pasado a todos y el que diga que no, miente. Necesitas saber cómo es, qué música escucha, qué amigos tiene, de qué color tiene el pelo y si combina leggings con cropped tops ajustados con tal de sentirte mínimamente superior. Vamos, que lo quieres saber TO-DO. Y ahí es cuando te pierdes y se te va la mano y, claro, no. ¡Pero cómo se puede ser tan torpe! Para colmo de males la fotito en cuestión suele ser antigua (de 2009 para abajo), ahí queriendo dar fe de que llevar cinco horas pasando imágenes como si no tuvieses nada mejor que hacer. Adiós, dignidad, adiós…

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2. Has conseguido hacerte un selfie decente pero ahora eres incapaz de decidir qué filtro poner.
Que si te cortas media cara, que si sales con los ojos cerrados, que si el fondo es horrible… Sacarse una foto a uno mismo es un suplicio de por sí, pero si encima la subes a Instagram la cosa empeora: ¿blanco y negro o a color? ¿Valencia o Amaro? ¿Con marco o sin marco? En serio, ¡¿por qué nadie me avisó de que para tener este arma de destrucción tenía que hacer un master?!

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3. Tú ex amiga (porque, sí, también tienes de eso) no para de publicar mensajitos de odio con premeditación y alevosía y sabes perfectamente que van dirigidos a ti. No sufras.
Érais uña y carne pero un buen día la cosa cambió y ella se tomó toda la historia (la que se montó en su cabeza) a la tremenda. Su forma de desahogarse es escribir estados de Facebook dramáticos en los que te pone verde a base de canciones y pelotazos de mala leche cual Gossip Girl (¡ah! y sin nombrarte, por supuesto).

PD. Un consejito para “la amiga”: supéralo, ya no tienes cinco años y las cosas se solucionan hablando cara a cara. De nada.

 

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4. Necesitas que tu foto de Instagram llegue a los 11 likes para que no aparezcan los dichosos diez nombres previos.
Once es la cifra a partir de la cual los likes de Instagram se muestran en números y no con los nombres de las cuentas a las que les gusta tu foto. La angustia que se siente esperando ese corazoncito es muy difícil de explicar: miras el móvil cual posesa (es decir, cada dos minutos aprox.) y, en situaciones extremas, si la foto no triunfa te planteas hasta borrarla. ¡Incluso…!

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5. Tú novio se ha quitado la ‘última hora de conexión’ de Whatsapp.
Es el mecanismo de control más efectivo (y adictivo) que existe. Sabes si ha leído tus mensajes, si sigue despierto y hasta si ha salido de fiesta sin contártelo. Lo tienes todo más que atado, eres la reina del cotarro hasta que el muy lerdo de él se da cuenta de que es posible eliminar la hora de conexión. Tu plan perfecto se va a paseo en este punto.

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6. No tienes iPhone y no puedes ver los emojis en Instagram.
Si eres de Android seguro que te has encontrado más de una vez con esta situación. En vez de a la gitana, a la caca o a la chica vestida de rosa tú solo ves unos rectángulos rarísimos. ¿Nadie piensa acabar con esta desgracia? ¿Cuánto tiempo tendremos que vivir así?

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7. Quieres mencionar a tus amigas en tu tweet sobre la fiesta de ayer pero los 140 caracteres te lo ponen un poco difícil.
Lo pasaste tan bien que te embalas escribiendo y quieres que todas tus partners in crime vean la foto estrella, pero enseguida superas el límite de caracteres establecido por el maldito pajarito azul… Y, claro, ¡pobre de ti si nombras a unas sí y a otras no! Sé sabia: actua con cautela en este ámbito o acabarás sufriendo (de nuevo) el punto 3. Aunque siempre puedes etiquetar en vez de mencionar.

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8. Alguien ha subido una foto tuya en biquini (¿y se puede saber con qué permiso?)
Estás tan tranquila, tan feliz con tu helado de cookies fluyendo por tu sangre en todo su explendor y, de repente, ESA notificación. Tu amigo el despistado, al que le quedan pocos días de vida como le pilles cerca, cuya mirada no es capaz de ver que el michelín es tu peor enemigo, ha subido la foto prohibida de vuestras vacaciones. Esa en la que te pillaron desprevenida y no te dio tiempo (¡siquiera!) de meter tripa. Suplicarás y suplicarás hasta que consigas hacerle entender que tiene que borrarla. Suerte con ello.

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9.  Te has cargado la pantalla del móvil y ya no puedes hacerte selfies.
No, no estamos hablando de una ligera rayita en un extremo. Nos referimos a ese momento en el que se te cae el móvil al suelo y la pantalla parece un puzzle de esos de ‘+ de 100.000 piezas, de 9 a 99 años’. Puedes hacer llamadas (sufriendo por el estado físico de tu oreja), pero imposible mirarse en la pantalla y poner morritos para la foto. Te va a tocar arreglarla si quieres seguir acumulando seguidores.

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10. Has mandado un mensaje subidito de tono a quién no debías.
Este es un fail digno de celebgate pero no te engañes: tú no eres Jennifer Lawrence. Te pillan y no te hacen co-anfitriona de la gala del MET. Más bien te mueres de la vergüenza y sufres el cachondeíto de la persona a la que se lo envías por error. Eso en el caso de que sea un amigo, que si se lo envías a tu padre ya ni hablamos…

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11. Tu madre se ha hecho Facebook.
Hasta ahora te limitabas a compadecerte de tus amigas pero tu momento ha llegado. Tu señora madre se hecho moderna y ella también quiere saber qué es eso de los hashtags. Su pasatiempo favorito (además de ver recetas de cocinas y fotos de gatitos con textos satánico-positivos por encima) es cotillear tu perfil hasta que se le sequen los ojos. Y no se limita a ver, también tiene que dejar frases del tipo: “Qué guapa es mi hija” o “¿Qué haces con eso puesto, hija?”, “¡Espero que no hayas salido así a la calle!”, “¿Qué tal las lentejas que te llevaste el otro día?”. Dicen las malas lenguas que pararlas es casi imposible.

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12. Necesitas cargar tu iPhone 4, pero resulta que todo el mundo tiene cargador del 5.
Seamos sinceros, este móvil no se caracteriza precisamente por la duración de su batería. Cuando menos te lo esperas te deja tirada pero tú no aprendes y nunca llevas el cargador encima. Pides uno en la oficina y todo son caras raras, todo el mundo ya se ha pasado al modelo superior. Tú, como siempre tan moderna…

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13. Has visto todos los capítulos seguidos de Orange is the New Black y ahora tienes que esperar meses para la tercera temporada. Ansiosos del mundo sabemos que habéis picado con esto. Cuando se estrenó la segunda temporada de la serie, Netflix (el canal que la distribuye) lanzó todos los capítulos a la vez. Te lo tomaste como una maratón y en un fin de semana (tirando alto) la deboraste. Pero, error, ahora vas a estar más de un año sin ella. Drama.

 

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14. Sí: tú también tienes ese amigo coñazo en Facebook.
Abres tu timeline y lo primero que encuentras es una publicación suya. Y no es una simple foto, no. Es uno de esos textos que dan pereza con solo mirarlos, de esos que dicen van a cambiar el mundo. Cuando no te cuenta su vida está defendiendo causas pérdidas. Tiene opinión para todo y siente la necesidad de compartirlo con los demás. Stop it (que ahora puedes).

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15. Mi móvil está en el servicio técnico.
Porque, si hay una desgracia que destaca por encima de todas las anteriores, esa es la de quedarte sin móvil. Se te estropea y no tienes más remedio que esperar a que lo arreglen. Si tienes suerte y te dan uno de sustitución va a ser un cacharro de esos que no tienen ni cámara (y no, tampoco podrás ver emoticonos). Paciencia, nunca está de más un poco de desintoxicación. Aprovecha y disfruta de la vida por todos nosotros.

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