“El novio de mi amiga no me gusta, ¿se lo digo?”

Primero: nuestras condolencias, menuda papeleta. Segundo: te ayudamos a abrir el melón.

Que los amigos de tu amiga sean tus amigos nos parece fenomenal. Y si no lo son, pues bien también. El problema surge cuando el que no quieres que sea tu amigo es el novio de tu amiga. ¿Me explico?

En toda relación de amistad llega un momento en el que toca conocer a sus parejas. De hecho, que tú le des la aprobación a su churri es igual o más importante como el hecho de que lo haga su madre. Es ahí cuando pueden pasar dos cosas. Que te parezca encantador y majísimo o que tengas menos feeling con él que The Weeknd y Bella Hadid, y desees no verlo más en tu vida.

¿Las razones para que no te guste? Infinitas… © Cordon Press

Si tienes la suerte de que te pase lo primero, ¡enhorabuena! El novio de tu amiga y tú podréis ser buenos amigos e incluso hacer planes los tres juntos sin sentirte cual sujetavelas totalmente fuera de lugar. Algo maravilloso, ya que podrá escuchar tus problemas, darte consejos… y todo mientras estás disfrutando de la compañía de tu amiga.

Una situación idílica que hasta Chuck Norris aprueba.

El problema llega cuando, nada más verlo, ya se te ha cruzado. Y puede pasar. A mí, sin ir más lejos, me pasó, pasa y pasará con el novio de una amiga. No puedo con él. En serio. Y no me ha hecho nada, ni yo a él. Mantenemos las formas y nos saludamos, pero jamás seremos amigos. Y he de decir que a veces me da pena esta situación.

Lo curioso de este tema es que yo nunca se lo he confesado. “Mira Carmen, ella sabe que Fernando [nombre en clave, por el bien de mi amistad, obvio] no te cae bien. Pero a ella le hace feliz y eso tienes que respetarlo”, me dijo mi amiga Amelia mientras nos poníamos al día con una copa de vino. Vale sí, fue más de una. Aquella última frase llamó mi atención e hizo que mis alertas internas se activaran. “¿Y solo porque a ella la trate bien no debo decirle lo que pienso sobre él?”, repliqué un poco mosqueada. “Exacto”, zanjó el tema Amelia.

Y me pedí otra copa, claro.

De camino a casa me puse a pensar en todas las veces en las que no había tragado a los novios de mis amigas. Y vaya, la lista era un poco, bastante, larga. ¿Por qué no me habían caído bien? ¡Bingo! He aquí el verdadero quid de la cuestión. Una cosa es que no soportes al novio de tu amiga porque la trate mal y le haga sufrir y otra muy distinta es porque seáis personas completamente diferentes y no tengáis absolutamente nada en común.

Y tanto, gatete.

Es decir, antes de lanzarte a la misión de hablar con tu amiga sobre su novio, debes valorar el motivo por el que lo haces. Si es simplemente porque tú eres unos elegantes Loubotin y él es una bota campera Panama Jack, mejor déjalo. No tiene nada que ver con tu amiga. Así que no te metas en donde no te llaman y acepta que no tenéis el mismo gusto para los hombres.

Sin embargo, si no ves feliz a tu amiga y el motivo es él, no lo dudes. Hablar con ella le hará ver que te preocupas por su vida y que quieres que sea feliz. ¿Cómo hacerlo? Con mucho tacto, querida.

Gracias, Gustavo.

Y como quiero que salgas victoriosa de esa conversación, he aquí cinco valiosos consejos.

1. Cambia ‘no me gusta’ por ‘no me parece bueno para ti’

Si algo he aprendido con el paso del tiempo es que el lenguaje es fundamental en este tipo de conversaciones. Intenta que tus palabras sean de apoyo y no de reprobación. No es lo mismo decir que no te gusta alguien, que argumentar que no es bueno para ella porque no la trata como se merece.

Lo dicho.

2. No la juzgues

Es difícil no juzgar a las personas por sus actos, pero en este caso ella ha elegido a su novio por sus sentimientos. No le digas cosas como: “Es que no sé cómo puede gustarte alguien así”. No funcionará. Hazme caso.

No lo haremos.

3. Habla por ti (y por nadie más)

Es muy fácil que acabes diciendo algo como “y no soy la única que lo piensa”. ¡Error! No metas a terceras personas en el saco, por mucho que sepas que están de acuerdo con tus palabras. Si has decidido hablar con ella, hazlo por ti sola. Aquí no vale el “por mí y por todos mis compañeros”.

Mucho me temo que no. Ya no estáis en el instituto.

4. Recuerdale lo especial que es (para ti y los demás)

Aquí sí puedes hablar por terceras personas. Si realmente has decidido tener esta conversación es porque, bajo tu criterio, podría estar con alguien mejor. Sin embargo, como esto tampoco debes decírselo porque es decisión suya, hazle ver que es una persona maravillosa que se merece todo lo mejor.

Y si le das un abrazo ya lo bordas.

Y el último, pero el más importante:

5. Respeta su punto de vista

Una vez le hayas dicho todo, escúchala atentamente. Incluso si lo que está diciendo te parece una tontería, no la cortes. Deja que te dé su opinión al respecto, que se sincere contigo y que pueda procesar toda la información que le has dado.

Quizá siga con su novio y quizá no lo entiendas, pero sigue siendo tu amiga y debes apoyarla. Te guste o no ‘su cari’.

Piensa que siempre estaréis juntas aguantando el chaparrón (de la vida).

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