¿Es hora de que abandonemos la píldora?

A pesar de su eficacia y revolución, el miedo a este método anticonceptivo es cada vez más frecuente en mujeres

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Hace 53 años el mundo y, sobre todo, el género femenino celebró uno de los cambios más importantes de la historia cuando se aprobó el uso de la píldora anticonceptiva y la mujer podía, por fin, controlar si quedarse o no embarazada. Un hito farmacológico con pocos precedentes por su efecto en la sociedad, en la reproducción y en la libertad sexual. Concretamente, fue aprobada en EE.UU. en la década de los cincuenta por la Agencia del Medicamento, aunque no fue hasta 1961 cuando se comercializó. Las españolas, sin embargo, no la tuvieron a su alcance hasta 1978.

A lo largo de su historia y hasta nuestros días, son muchos los que han estudiado sus beneficios y sus efectos secundarios, lo que ha provocado que siempre haya estado rodeada de polémica. Ahora, en el siglo XXI, los expertos se preguntan si la aparición de nuevos métodos –píldora masculina, parches, DIU– deberían dejar a un lado a este histórico de la terapia anticonceptiva. La píldora son hormonas sintéticas de estrógenos que tomadas de 21 a 28 días suprimen la ovulación, y cuya posibilidad de fracaso es del 1 al 5.2%, según los expertos. Sin embargo, a pesar de su eficacia probada, tenemos que empezar a preguntarnos: ¿es el momento de abandonarla?.

"Su posibilidad de fracaso es del 1 al 5.2%, según los expertos"
“Su posibilidad de fracaso es del 1 al 5.2%, según los expertos”

Y es que, a estas alturas, tampoco podemos negar todos sus inconvenientes. El ritmo de vida es cada vez más estresante; las responsabilidades de los hombres y de las mujeres están muy equiparadas, pero estas deben estar pendientes de la píldora, que exige una toma diaria y que, si se olvida, se corre el riesgo de que el tratamiento pierda su efecto y la mujer se enfrente a un embarazo no deseado. Además, no evita el contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) –como la infección del VIH- y, por ello, a pesar de tomarla, es necesario combinarla con el uso del preservativo –único método demostrado que las previene– en las relaciones sexuales. Por su comodidad, efectividad y su aplicación tópica, muchos recomiendan el preservativo como método cómodo y resolutivo frente a la píldora.

Un medicamento inmerso en la polémica a lo largo de su historia
Varios estudios realizados por el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. han concluido que el uso de este método anticonceptivo parece estar vinculado con un riesgo mayor de padecer cáncer de mama, especialmente en mujeres jóvenes. Sin embargo, “el riesgo disminuye después de ingerirla tras 10 años o más”, confirman los expertos. Otro estudio publicado en la revista Cancer Research añadió que la píldora, que supone ingerir una alta dosis de estrógenos, efectivamente estaba relacionada con “el riesgo de padecer este tumor maligno que sufre una de cada tres mujeres en España”. Según los autores, “las mujeres que usan este medicamento con altas dosis de estrógenos tienen un 50% más de posibilidades de padecer cáncer de mama,  mientras que en los tratamientos que contienen menos estrógenos no existe este incremento”.

© Cordon Press
© Cordon Press

Desde su comercialización, en la década de los sesenta (setenta en España) ha habido muchos cambios en el medicamento, incluido el descenso de la cantidad de estrógenos debido a la exigencia de regulaciones para atenuar los posibles riesgos de padecer ciertos tipos de cáncer. La propia OMS la define como un cancerígeno, ratificando el riesgo en tumores malignos de hígado, cérvix y mama, pero indicando también “su papel preventivo en el [cáncer] de endometrio”. A pesar de estos riesgos avalados científicamente, en España un 17,9% de las mujeres usa la píldora anticonceptiva, según datos de noviembre de 2014, aunque el preservativo es ‘el rey’, con más de un 37%.

© Fotograma de 'Qué esperar cuando estás esperando'.
© Fotograma de ‘Qué esperar cuando estás esperando’.

Pero los efectos de la píldora pueden también influir en la psique de la mujer. Dos estudios elaborados en EE.UU. y Reino Unido concluyeron que “las mujeres que usaban anticonceptivos hormonales cuando conocieron a sus esposos respectivos experimentaron una reducción de su satisfacción marital después de interrumpir el control de la natalidad a base de hormonas. En concreto, las mujeres pasaron a percibir como menos atractivo el aspecto personal de sus parejas” y que los métodos anticonceptivos hormonales (como la píldora) podían tener un impacto no solo en la capacidad de las mujeres para elegir a sus parejas, sino también en su capacidad para competir e incluso retener al compañero escogido.

Según los autores, estos anticonceptivos alteran las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual -que marcan las preferencias sexuales de las mujeres-, porque esencialmente imitan las condiciones hormonales estables propias del embarazo. La ovulación está relacionada con un profundo cambio en algunas características físicas de las mujeres y en su comportamiento.

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Con los datos en la mano, ahora solo le queda a la mujer valorar si quiere o no tomar la píldora -la cual muchas veces es recetada por un médico cuando existen desarreglos hormonales y problemas de piel como acné- y decidir si es tiempo de sustituirla por otros métodos. Te explicamos algunas opciones:

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MÁS ALLÁ DE LA PÍLDORA…

Métodos muy eficaces, culpables de menos de un embarazo por cada 100 mujeres al año: Estos resultados corresponden a las mujeres que usan el implante, que debe ser suministrado por un doctor. Dura tres años y se coloca en ciertas zonas estratégicas debajo de la piel, liberando una dosis continua de levonogestrel que inhibe la ovulación; o el dispositivo intrauterino (DIU), el método reversible más frecuente en el mundo –utilizado por unos 160 millones de mujeres– que debe ser introducido y extraído del útero por un profesional de la salud, según informa el Centro de Prevención de Enfermedades de EE.UU.

Métodos que fallan muy poco, de seis a 12 embarazos por cada 100 mujeres al año. Inyección: coniste en administración de estrógenos y/o progesterona que evita la ovulación y se administra generalmente una vez al mes; parche: se adhiere a la piel para prevenir embarazos, es seguro, eficaz y conveniente, según explica Planned Parenthood. Además, está el anillo, método hormonal de barrera que se compone de un anillo de plástico flexible transparente que, al colocarse en la vagina, libera lentamente por 21 días etonogestrel y etinilestradiol, según explica tuguíasexual.com, y el diafragma, dispositivo semiesférico de goma que se coloca en la vagina y produce la obstrucción del canal cervical evitando el paso de los espermatozoides. Se suele usar en combinación con los espermicidas, según dicen en la página web.

Métodos menos resolutivos, 18 o más embarazos cada 100 mujeres al año. Preservativos (masculinos y femeninos), espermicida…

¡Tú decides!

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