Flores y bodas: manual de empleo

Los adornos florales de una boda pueden cambiar el ambiente romántico e idílico de un día tan especial. ¿La tendencia? Recrear atmósferas naturales y escenarios de cuento.

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Por Mario Suárez

En marzo de 2016 se celebró en Moscú la boda más cara de la Historia. Una pareja de jóvenes herederos invirtieron mil millones de dólares en una ceremonia en la que no faltó un concierto de Enrique Iglesias, otro de Jennifer Lopez, un vestido de Elie Saab para la novia, cubiertos de piedras preciosas y un salón con las paredes y el techo cubiertos de flores frescas. Ese ambiente idílico, que evocaba un jardín de cuento repleto de orquídeas, fue la verdadera estrella del enlace.

Unos meses antes, un miembro de la realeza vietnamita contrató a la florista de los famosos, Karen Tran, para que con 29.000 rosas, diera más romanticismo a su unión. El coste total en flores alcanzó el millón de euros. Casarse hoy en día pasa por dar uso a la naturaleza para recrear escenarios de ensueño, donde el adorno floral coge tanto protagonismo como las propias alianzas.

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Ramo de novia de Brumalis.

Sin necesidad de hacer inversiones multimillonarias como las de estas ricas parejas, añadir al presupuesto de tu ceremonia el trabajo de un florista puede resultar clave, si se quiere impresionar a los invitados y conseguir una atmósfera bucólica. “Los adornos florales no se deben dejar para el final en la organización de una boda, muchas parejas se olvidan y cuando quieren añadir flores a su ceremonia, ya les queda poco presupuesto. La flor es tan o más importante que el traje de la novia”, cuenta Carlos de Troya, un florista madrileño que viene de trabajar en desfiles de alta costura de Dior, junto al famoso artista florar belga, Marc Calle.

Según él, “la flor consigue marcar el concepto, dar la calidez necesaria al espacio donde se vaya a celebrar el enlace”. Crear un photocall repleto de flores o decorar las mesas con los colores que aportan los tulipanes, las lilas o las hortensias, llega a cambiar el ambiente nupcial. “Aconsejo que no se pierda de vista la estacionalidad, y si es otoño, que se juegue, por ejemplo, con los tonos mantequilla en la decoración”, añade De Troya. El experto también aconseja que el novio no lleve prendido de flor en la solapa de su traje; que si la novia lleva corona de flores, no lleve ramo, y que nos quitemos los complejos con algunas especies: “Yo el otro día utilicé crisantemos en el ramo de boda de una chica, hay que descontexualizar ciertas flores”.

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El florista Carlos de Troya, que viene de trabajar con el belga Marc Calle y ya se ha instalado en Madrid. © Luis Rubio

El ramo de novia perfecto

Desatender o dejar para el final los adornos florales es algo habitual en la organización nupcial. La novia se centra, casi únicamente, en su ramo y en ciertos detalles decorativos de la ceremonia civil o religiosa; pero añadir el trabajo de un florista en los preparativos previos, abre un camino estético de múltiples posibilidades. “Hay muchas tendencias en las bodas en cuanto a floristería. Hace un tiempo se puso de moda el estilo provenzal; también se pasó por la estética nórdica en colores y combinaciones, y actualmente se llevan mucho las bodas temáticas, y se tienen que adecuar los diseños a la ambientación final, son parte fundamental”, cuenta Aitana Zaldúa, florista de Vincapervinca, que ha trabajado para firmas como Chanel o Beba’s Closet, y que se encargó de los adornos florales de la boda del hijo del cantante Raphael, Manuel Martos, y Amelia Bono.

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Ambientes románticos y provenzales, una de las tendencias en decoración de ceremonias nupciales, como los realizados por la floristería Vincapervinca.

Escoger un ramo que dé luz al vestido de una novia no es tarea fácil. Hay que tener en cuenta el color del traje, la estación del año en que se celebra del enlace, y la propia personalidad de la contrayente. “El ramo perfecto es el que se ajusta a la altura de la novia, al estilo y color del vestido que lleva, a la armonía de tonos que debe tener según su piel y peinado. Y, por supuesto, para un día tan especial para ella, tiene que ser algo que realmente le ilusione y refleje su personalidad. A una novia bajita, rubia, vestida con pantalones no le puede sentar bien el mismo ramo que a una novia muy alta, morena con un vestido vintage, o a una novia rellenita, de media estatura de pelo corto y con traje blanco de tul. Por eso resulta tan importante un ramo a medida”, añade Zaldúa.

© Brumalis / Jimena San Miguel
© Brumalis / Jimena San Miguel

No hay modas, ni mejores ni peores ramos, hay tantos estilos como novias. Y, detrás, el trabajo de un profesional, como bien incide Aitana, de Vincapervinca: “Hay una mayor formación en los maestros floristas, y esto implica atención en la calidad de la flor y en la creatividad. La originalidad es algo obligado: un ramo sencillo que cualquiera es capaz de hacer no es propio de floristería, es un despacho de un producto que se llama flor, pero no tiene ningún valor añadido. La labor de un florista es un trabajo artesanal que requiere de conocimientos y técnicas concretas porque nuestra materia prima es muy frágil”.

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Creaciones para una boda de la floristería Vincapervinca.

Ceremonias de película

El mundo del cine y la televisión ha colaborado, recientemente, en la tendencia de apostar por los adornos florales en las bodas. El enlace de los actores Sofía Vergara y Joe Manganiello llamó la atención de los medios de comunicación por su decoración a base de velas y flores blancas en cascada durante la ceremonia, y las cestas de rosas rojas que adornaban la pista de baile. También la boda de los personajes protagonistas de la saga Crepúsculo, Bella y Edward, pasará a la historia de los casamientos idílicos. La diseñadora Tammy Polatsek recreó el interior de un bosque con un pasillo de pétalos blancos y arco floral recubierto de espuelas de caballero y flores de cerezo, así como otros detalles de jacintos, helechos o ranúnculos, entre otras especies.

El bosque de flores de 'Crepúsculo' ha influido mucho en las bodas de los últimos años.
El bosque de flores de ‘Crepúsculo’ ha influido mucho en las bodas de los últimos años.

Pero el ramo que más de moda se ha puesto entre las jóvenes casamenteras del Upper East Side de Nueva York, es el que llevó Blair Waldorf, el personaje interpretado por la actriz Leighton Meester en la serie Gossip Girl. Un simple ramo repleto de peonias rosas le acompaña en su enlace y en los numerosos encuentros románticos que tiene con su novio Chuck Bass.

El ramo de peonias de la boda no boda de Blair Waldorf, favorito entre las novias neoyorquinas.
El ramo de peonias de la boda no boda de Blair Waldorf, favorito entre las novias neoyorquinas.

“El mundo de las flores tiene mucho que ver con la moda y la televisión y, por tanto, existen muchas corrientes. Ahora la tendencia es hacia lo natural, lo elegante y sofisticado, sin buscar la perfección”, cuentan Loreto Muñoz-Aycuens y Mariluz Peñalver, creadoras de la floristería Brumalis. “El ramo de novia es perfecto cuando lleva flores de temporada, tiene consonancia con el vestido y cuando la novia se siente cómoda con él”, comentan. Ellas no pueden imaginarse “una iglesia o una mesa sin flores: aportan belleza, alegría, elegancia y frescura”. Es el trabajo minucioso y pensado de un profesional el que está detrás de esta ambientación creativa y diferencial, como añade el florista Carlos de Troya: “El vestido es importante pero, después de la ceremonia, pocos hablarán de él, si antes los invitados han ido pasando ante un photocall repleto de flores maravillosas en un ambiente romántico y sensorial”. Es el trabajo con la belleza efímera.

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Loreto y Mariluz, de Brumalis.

Este artículo se publicó originalmente en el número de noviembre 2016 de ‘Shopping&Style’, el suplemento del último jueves del mes de ‘El País’.

  • Y, además, los 10 mandamientos de la perfecta invitada:
  • ¿Cuándo hay que llevar tocado?

    Los tocados levantan cualquier look y se han convertido en un imprescindible que, en estos tiempos de crisis, transforman al instante cualquier vestido low cost.

    Es un recurso estilístico muy importante a la hora de aportar luminosidad, verticalidad o esa nota discordante que necesita el conjunto. Para defenderlo es imprescindible sentirse cómoda con él. Además, según reza un dicho “la mujer que sale de casa tocada, llega tocada” y lo ideal será no quitárselo en toda la boda. Como siempre, a pesar del protocolo me atrevo a insinuar que se puede quitar después del almuerzo o cena (sobre todo para bailar).

  • ¿Cuándo hay que llevar tocado?

    Aquí todo vale: plumas, piedras, flores, encajes, rejillas, una sencilla cadena… el límite lo pone el sentido común. Todos suelen favorecer mucho, solo hay que tomarse el tiempo para encontrar el más adecuado para cada rostro.

    En la imagen: Lena Perminova, Beatrice Borromeo y Àstrid Bergès-Frisbey con diferentes aplicaciones.

  • ¿Cuándo hay que llevar tocado?

    Aunque su uso se ha desplazado a las bodas de día, el estricto protocolo los empezó situando en las de tarde/noche. Hoy es práctica generalizada que si la boda es de día se usa pamela, sombrero o tocado y solo tocado (como el pequeño tocado con redecilla que completa el look de David Christian, a la izquierda) en las bodas de tarde.

    Una pequeña precisión, si somos puristas, debería colocarse a la derecha (como hace Kate Middleton en la imagen de la derecha) por la sencilla razón de que, según las normas oficiales, nuestro acompañante debe de ir a la izquierda.

  • ¿Cuándo hay que llevar tocado?

    Mención especial requieren los turbantes, que dan un toque chic, muy elegante y especial.

  • ¿Puedo vestir de largo en una boda de día?

    El protocolo dicta que lo correcto para las bodas de día sería ir de corto y reservar los vestidos largos para las bodas de tarde/noche. Según el dresscode un vestido largo, como este Burberry Prorsum de Suki Waterhouse, solo puede lucirse cuando la boda empieza alrededor de las ocho de la tarde.

  • ¿Puedo vestir de largo en una boda de día?

    Sin embargo, hoy en día todo es mucho más flexible: no se trata de seguir las normas al pie de la letra, sino de adaptarlas al sentido común y al estilo propio.

    Eso hace (y triunfa, como siempre) Kate Moss, con un vestido largo para el día que rebaja con el estampado floral y con la chaqueta en contraste en negro.

  • ¿Puedo vestir de largo en una boda de día?

    Para acertar debes tener en cuenta cuándo, cómo y dónde se va a celebrar la boda, si será en una ciudad o en una playa, en una finca o en una catedral y, sobre todo, qué tipo de invitados asistirán. La elegancia es armonía y coherencia no sólo contigo misma sino también con el entorno.

    En la imagen, tres invitadas (perfectas de largo) en bodas de día: la propuesta de Ailanto, perfecta para un enlace en una finca; Cressida Bonas, en una boda informal en el campo; y Bianca Brandolini, en una boda junto al mar y rebajando su vestido con sandalia plana.

  • ¿Puedo vestir de largo en una boda de día?

    Si la boda se celebra en el campo o en la playa junto al mar, los vestidos largos, vaporosos y de líneas fluidas son la clave. Aquí si estaría permitido el vestido largo con independencia de la hora en que se celebre la ceremonia. Si apuestas por él, elígelo en un color alegre pero no excesivamente llamativo y acompáñalo de complementos sencillos y maquillaje y pelo naturales. ¡Menos es más!

    Como la propuesta de Reformation de falda larga (otra opción al vestido) y crop top.

  • ¿Puedo vestir de largo en una boda de día?

    Tampoco conviene olvidar el largo midi, elegante discreto y de absoluta tendencia.

    Por ejemplo, el delicado vestido de largo asimétrico de Inuñez, en la imagen.

  • Los zapatos y el bolso, ¿a juego?

    Rotundamente no. Resulta demasiado obvio y aburrido y, además, lo que se lleva es arriesgar mezclando texturas y colores diferentes, como hace Olivia Palermo con estos zapatos abotinados de Zara.

  • ¿Y si no quiero llevar vestido?

    Lo principal es ser fiel a ti misma. Una boda no es momento para probar un estilo nuevo, lo único que hará es que te sientas insegura. El resultado dependerá, no tanto de lo que lleves sino de cómo lo hagas.

    Puedes optar, por ejemplo como en la imagen Emma Stone y Sofia Sanchez Berrenechea, por una falda; bien sea con un top corto, con una blusa o con un tejido con caída.

  • ¿Y si no quiero llevar vestido?

    También puedes apostar por un traje de chaqueta (teniendo en cuenta que tiende a poner años). Aprovecha a jugar con tendencias los toques flúor, el largo por la rodilla, el encaje…

    Conviene evitar, eso sí, los trajes tipo oficina por muy elegantes que sean. No es el momento ni el lugar.

  • ¿Y si no quiero llevar vestido?

    Otra opción absolutamente válida es el pantalón. Es una apuesta elegante, original y única tanto para bodas de día como de noche. Eso sí, para poder defenderlo hay que rebosar estilazo y elegir muy bien el conjunto, sobre todo el pantalón que es la prenda clave del look.

    Podríamos elegir unos con un toque romántico, de pierna ancha y tiro alto, unos palazzo (a la derecha en la imagen, de David Christian), los sofisticados baggy, de estampado floral o un modelo en un color potente (como el de la imagen en naranja, de Dior).

  • ¿Y si no quiero llevar vestido?

    Mención aparte los monos, elegantes y muy fáciles de llevar. Solo tienes que encontrar el que mejor te siente entre las propuestas de todas las firmas y cadenas (absolutamente todas tienen alguno en su catálogo, como este escotado, de Reformation).

  • ¿Qué normas debo cumplir si la boda es en una catedral?

    Cada vez hay una mayor tendencia a igualar las bodas religiosas y las civiles en lo que a dresscode se refiere. Eso sí, el tono de la ceremonia religiosa requiere un mayor recato y respeto, lo que se traduce en evitar aberturas, escotes pronunciados y minifaldas.

    Es habitual utilizar alguna prenda tipo pasman,  chaqueta o abriguito que tape los hombros y escotes durante la celebración, como en los looks que lleva Mila Kunis y Lena Perminova.

  • ¿Qué normas debo cumplir si la boda es en una catedral?

    Por último, el hecho de que tenga lugar en una catedral y no en una ermita o capilla pequeña nos sugiere una celebración multitudinaria y urbana más majestuosa, con más tendencia a la elegancia, al lujo, clave que debe hacerse notar a la hora de elegir formas, tejidos y complementos.

    A la izquierda, un look de Caroline Issa perfecto para una boda en una iglesia pequeña; a la derecha, Beatrice Borromeo con un estilismo perfecto para un grandioso enlace en una catedral.

  • El chal me horroriza, ¿qué llevo sobre el vestido?

    El chal es un accesorio que hay que saber llevar para darle un aire diferente (como hacen Tatiana Santo Domingo y Margherita Missoni en la imagen). Si no, es mejor renunciar a él.

  • El chal me horroriza, ¿qué llevo sobre el vestido?

    Eso sí, lo último en caso de llevarlo siempre habría que evitar que fuera de la misma tela que el vestido al que acompaña, ¡imposible combinación!

    Mejor buscar el contraste, como en la foto.

  • El chal me horroriza, ¿qué llevo sobre el vestido?

    En su lugar puedes recurrir a un mantón de manila muy especial, a un kimono o a una chaquetita corta ligeramente entallada como en la imagen llevan Eugenie Niarchos, Cressida Bonas y Olivia Palermo.

  • El chal me horroriza, ¿qué llevo sobre el vestido?

    Las opciones son muchas; otra sería un elegante abrigo o guardapolvo por la rodilla, bien estampado (por ejemplo para alegrar un vestido nude) o liso en un tono intenso.

    En la foto: guardapolvo estampado de Ailanto, un look perfecto con abriguito estampado de Poppy Delevingne, abrigo fucsia de Rochas y rojo de Nina Ricci.

  • El chal me horroriza, ¿qué llevo sobre el vestido?

    ¿Más ideas? Si sabes que hará mucho frío puedes apostar por la siempre elegante opción de combinar una manga francesa con guantes largos o, para una boda informal en el campo, utilizar una rompedora cazadora de cuero (como hace Suki Waterhouse).

  • ¿Puedo llevar zapato plano?

    ¡Claro que sí (diga Cannes lo que diga)! Y para muestra la imagen: los looks de Isabel Lucas y Àstrid Bergès.

    Sin embargo, pasarse a este calzado es siempre una apuesta arriesgada ya que el tacón estiliza la pierna a la hora de combinar con un vestido de coctel (por no hablar de la altura).

    Por eso, si no tienes la gracia de Alexa Chung, experta en combinar looks de fiesta con zapato plano, es preferible que recurras a una cuña bonita para por ejemplo una boda en el campo, te estilizará y evitará el molesto efecto de los tacones en la hierba.

  • ¿Cómo me visto para una boda civil?

    Una boda civil permite un look de invitada más relajado, aunque como siempre, lo primero a considerar es si los novios hacen algún tipo de indicación sobre la etiqueta.

    Ante cualquier duda, sígase el consejo de la elegante pareja formada por Bradley Cooper y Suki Waterhouse (RIP).

  • ¿Cómo me visto para una boda civil?

    Si la boda va a ser en un juzgado o un ayuntamiento, sobran las transparencias, lentejuelas, escotazos… ¡Es una boda, no a la ceremonia de los Oscar! Los looks más relajados son perfectos para una boda civil.

    Por ejemplo, como Eugenie Niarchos, un vestido en color intenso bajo un abriguito estampado; o un juego de prendas combinadas como hace Olivia Palermo.

  • ¿Cómo de corta puede ser la falda?

    Cuando hablamos de vestido corto nos referimos modelos a la altura de la rodilla. Podría ser un poco por encima o por debajo de ésta, en función de cómo sean tus piernas, pero no más: los modelos demasiado cortos pueden resultar vulgares.

    ¿El largo perfecto?, el de este modelo de Andrew Gn.

  • ¿Qué me pongo para un bautizo o una comunión?

    El estilo lady es muy adecuado para este tipo de celebraciones, inspírate en él. En primer lugar, olvídate de reutilizar vestidos largos para un bautizo, no es lo más adecuado. Sin embargo podrás reciclar todos tus modelos cortos siguiendo unas simples normas y jugando con los complementos. En la imagen: Emma Stone y una propuesta de Giambattista Valli.

  • ¿Qué me pongo para un bautizo o una comunión?

    El bautizo es un evento de carácter semiformal que suele celebrarse de día así que la clave es buscar looks con un toque chic, como esta propuesta de J.Crew.

  • ¿Qué me pongo para un bautizo o una comunión?

    Sobrepón a tu vestido un elegante blazer, trench o capa en un tono pastel o suave, siempre diferente al color del vestido (como Suki en la imagen de la izquierda). Lograrás dulcificar el look y aligerar el conjunto.

    También son muy versátiles y reutilizables para este tipo de eventos los conjuntos con pantalón, guardapolvo y blusa de gasa (como la propuesta de Pedro del Hierro Madrid, a la derecha).

  • ¿Qué me pongo para un bautizo o una comunión?

    NO a los escotes exagerados (incluye el palabra de honor), prendas ajustadas en exceso, paillettes, brillos, transparencias, faldas XS… Utiliza zapatos de un tacón medio en nude. El resto de complementos deben ser discretos: opta por metalizados suaves que unifiquen o por colores intensos que den alegría.

    A veces un simple cinturón tiene un efecto transformador inmediato y aporta sofisticación. Por último, huye del total black y de estampados muy llamativos.

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