Girlboss tiene todo lo que le pedimos a una serie

Un mensaje inspirador, women power, un toque de Gossip Girl, otro tanto de la California de The O.C., aderezado con el estilo de Cory Kennedy... y salpicaduras de El diablo viste de Prada.

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Tenemos series de médicos, de periodistas, de suicidas y de asesinos; de espías, piratas, músicos, superhéroes, políticos, nobles y hasta de zombies. Pero no teníamos ninguna, al menos reseñable, sobre alguno de los infinitos senderos del mundo de la moda. Hasta ahora: todopoderoso-Netflix ha llegado para poner solución a tan bochornoso problema con Girlboss, una serie que se estrena el próximo 21 de abril y que cuenta la historia de Sophia Amoruso, creadora de Nasty Gal. La que podría ser considerada la primera egoblogger de la historia descubrió, casi por casualidad, que podía vender por el triple ropa vintage en eBay. ¿El secreto? Una cosa muy tonta pero evidente (pero que, como todas las genialidades, a nadie se le había ocurrido): fotografiarse a sí misma con la ropa puesta y combinada con otras prendas.

Hemos visto los primeros episodios de ‘Girlboss’ y oficialmente estamos enganchadas. © Cortesía de Netflix

Con sus altibajos, que si no no tendríamos historia, el éxito fue casi inmediato y en el 2012 la compañía superaba la barrera de los 100 millones de dólares de facturación. Eso sí, un triunfo tan rutilante y potente como la caída: el pasado mes de octubre Sophia Amoruso abandonaba la empresa que había creado con solo 22 años, poco después de que se hubiera declarado en bancarrota. Pero que nadie llore por esta mujer hecha a sí misma, que la británica Boohoo.com compró Nasty Gal y Amoruso se fue a casa con una fortuna de unos 280 millones de dólares, según Forbes, una cifra que la haría más rica que a Beyoncé.

Britt Robertson protagoniza ‘Girlboss’ dando vida a Sophia Amoruso. © Cortesía de Netflix

Pero volvamos a este biopic de moda, en formato televisivo, que sigue las aventuras que Sophia Amoruso contó en su libro, Girlboss. Una serie que tiene todo lo que le podemos pedir a una serie y que te va a enganchar por varios motivos. Razones de peso que debatimos con Britt Robertson, la actriz que da vida a la protagonista de la historia y con la que nos encontramos en Berlín.

1. Por la moda. Porque hay mucha moda. No solo en el argumento principal, la construcción de un imperio, sino también mediante el estilo y los looks inspiradores: “En el libro Sophia habla mucho de ello, de su relación con la moda y de su estilo personal. Aquí vemos cómo desarrolla ese amor por la ropa vintage, sobre todo por el estilo de los años setenta”, explica a Grazia Britt Robertson. “Lleva muchos pantalones de campana que combina con camisetas de grupos de rock y toques así”, continúa. ¡Dosmiles en estado puro!

Mucha moda y mucho girl power. © Cortesía de Netflix

2. Por los capítulos de 25 minutos que se ven del tirón y te dejan siempre con ganas de más y más. Lo cual nos lleva directamente al tercer punto…

3. Porque, al ser una producción de Netflix, la serie se emitirá del tirón: perfecto para darse un buen atracón.

Así empezó un imperio: fotografiándose frente a la pared cubierta con una alfombra. © Cortesía de Netflix

4. Por la fotografía, que nos traslada directamente a la California de mitad de los dosmiles. Aquella en la que Mischa Barton se paseaba con un Paddington de Chloé bajo un brazo y con Nicole Richie del otro: “Visualmente es una serie muy atractiva, la producción está muy cuidada”, añade la protagonista de la serie.

5. Porque está ambientada en San Francisco, como muchas de las buenas series que nos ha dado la televisión (véase Padres Forzosos o Embrujadas).

Como las series que importan, ‘Girlboss’ está ambientada en San Francisco. © Cortesía de Netflix

6. Porque la Sophia de la historia se parece demasiado a nosotras y a la propia actriz que le da vida en pantalla: “Ya sabes, estás peleando con todo, todavía eres joven y estás tratando de descubrir qué hacer con tu vida, qué te gusta, qué quieres, quién eres…”, sintetiza Robertson. Sí, nos suena.

7. Porque en el fondo es una historia de “from rags to riches”; de esas que nos enganchan desde el minuto uno.

Alessandro Mi¿qué? La Sophia de la serie se lanza a por auténtico Gucci vintage. © Cortesía de Netflix

8. Por su mensaje: “Algo que he aprendido con este trabajo es que no hay que tener miedo a fracasar, a no ser perfecta. Toma elecciones arriesgadas, atrévete a fallar, ten iniciativa, ten pasión, abraza la imperfección… Da miedo pero es muy motivador”, resume la actriz.

9. Por las referencias: ¡solo evidentes para los más observadores! El Diablo viste de Prada o The O.C. se cuelan como alusión a los dosmiles. “No puedo creer que haya tenido una llamada de trabajo durante el momento televisivo más significativo de nuestra vida”, dice entre lágrimas Sophia cuando Marissa muere en brazos de Ryan.

Sutiles referencias, por ejemplo a ‘El diablo viste de Prada’.

10. ¡Porque es una GIRLBOSS! Sophia no es la típica protagonista (de hecho, antes de que llegara Netflix costó que alguna cadena comprara la historia): “Sophia es tremendamente inmadura. A veces es taaaan estúpida, taaaan inocente”, agrega la actriz que le da vida en esta producción.

11. Porque la primera temporada no cubre toda la historia, así que tiene muchas papeletas de no quedarse solo en estos 13 primeros capítulos: “Cubre de 2006 a 2008, los años en los que lanza Nasty Gal en eBay, cuando eBay la echa y cuando ella decide empezar su propia aventura online de manera independiente”, revela la actriz.

La propia Sophia Amoruso está detrás del proyecto. © Cortesía de Netflix

12. Porque viene con sello de calidad. Con el de sus productoras, Charlize Theron y la propia Sophia, productora ejecutiva: “Sophia ha estado detrás de todo el proceso, pero no se ha inmiscuido en la visión de los creadores de la serie. Sabe que ellos son los que controlan y ha sido muy respetuosa con ello”, rememora la protagonista.

First day of shooting for #Girlboss …thanks #Netflix and friends @kaykaycannon @sophiaamoruso #ItsNotOfficialUntilThereIsAPhoto

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  • Y, además: el estilo de Britt Robertson.
  • © Getty Images

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    Adicta a los minivestidos (de cualquier estampado y patrón) que rebaja, cuando procede, con una cazadora o unos botines.

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