Heladerías: las mejores de España

Sin ellas, el verano sería durísimo, aunque los más forofos opinan que el helado hay que comerlo todo el año. De todas, algunas son auténticos laboratorios del sabor. Ahí van.

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Su nombre ya es toda una declaración de intenciones de exotismo heladero: proviene de una pequeña isla de Madagascar de la que proceden la vainilla bourbon y el cacao que Esther Ortiz López, su cabeza visible, utiliza para sus helados. Esther, por cierto, es fiel heredera de las formas y haceres de su padre, Victoriano, que regentó durante 25 años un negocio que tiene más de cien.

© Nos
© Nossi-bé

Eso sí: su toque personal en renovación de sabores, combinaciones de todo tipo y equilibrio entre lo antiguo y lo moderno han hecho que siga siendo un auténtico referente en la ciudad vasca y en toda España. La investigación también prima entre las labores de Esther y su equipo, lo que da como resultado helados tan sorprendentes como el de chipirones, el de foie, pimientos rojos, pan con chocolate o huevos a la trufa. También los hay ecológicos, sin gluten, sin azúcar, terapéutico-medicinales… La oferta se completa con tés, batidos, granizados, chocolate a la taza, café… Puedes rematar la visita echando un vistazo a la decoración, que mantiene las trazas de los inicios de negocio, cuando Nossi-bé combinaba ser tostadero de café y bombonería.

Dirección: Navarra, 1 (Bilbao).

© Nossi-bé
© Nossi-bé

Es un pequeño negocio en Porto Marina que se ha alzado al primer puesto entre las heladerías mejor valoradas de los “opinantes” de TripAdvisor. Por algo será. Todos destacan la buena relación calidad-precio, la variedad de sabores, la cremosidad de los helados, el trato de los trabajadores (especialmente el del dueño, un italiano afincado en Málaga hace años…). Recomendaciones extraídas de esas opiniones: el helado de chocolate, el de avellanas o el de milhojas de turrón. Luego, paseíto por la playa.

Dirección: Dársena de Levante, local A5 (Benalmádena).

© Gelateria Di Porto Marina
© Gelateria Di Porto Marina

Hablar de artesanía en los helados es un clásico y un tópico, pero cuando te enteras de que en esta heladería barcelonesa el de cerezas está hecho con frutas peladas a mano, la cosa cambia. Una atención, digamos, “personalizada” a cada sabor (de producción diaria, aseguran), pero también a la cremosidad del resultado, el otro gran punto a favor de este local abierto por el italiano Massimo Pignata, para el que hablar de conservación idónea de sus productos pasa por una cifra fija: -12º C. No podía ser de otra manera y se cuida la salud de los clientes con ofertas para los que quieren mantener la línea (todos tienen entre un 6% y un 9% de materia grasa), no toleren el gluten, no quieran colorantes ni conservantes y, sobre todo, para los puristas heladeros, que también los hay, al no utilizar ni aromas sintéticos ni ingredientes artificiales. Además, los sorbetes no poseen ningún derivado de origen animal, por lo que si eres vegana te pondrás tan contenta.

Dirección: Enric Granados, 15 (Barcelona).

© Delacrem
© DelacCrem

El lugar en el que se ubica (la famosa calle Portales de la capital riojana) ya es un imán, porque en ella se concentra gran parte de la oferta gastronómica y de ocio de la ciudad. De ella son responsables Fernando Sáenz y Angelines González, pero ojo porque nombres tan relevantes de la alta gastronomía como Andoni Luis Aduriz o Francis Paniego colaboran en la elaboración de los productos de temporada con los que elaboran sus creaciones. Porque esos son estos helados: creaciones en forma de sabor y crema tales como frambuesa con vinagre balsámico de Haro (no podía ser de otro lugar) o el sorbete de remolacha. Además, los sabores se renuevan continuamente y la heladería también es un centro de investigación del mundo del helado, toda vez que Fernando fue profesor de la primera universidad en el mundo dedicada al helado, la Carpigiani Gelato University.

Dirección: Portales, 28 (Logroño).

© DellaSera
© DellaSera

Sus creadores quieren, ante todo, destacar que lo artesanal y lo natural prima en todo el proceso de elaboración, y no tenemos por qué no creérnoslo (su eslogan es Handcrafted Ice Cream). Sobre todo, si se tiene en cuenta que sus productos proceden de pequeñas granjas y huertos cercanos, con lo que se potencia el cooperativismo y la economía local. Por eso presumen de que la leche utilizada contiene entre un 6% y un 10% de grasas nobles y que sus sorbetes se elaboran con más del 50% de fruta fresca y 0% de grasa.

© Mistura
© Mistura

Respecto a sus sabores, de todo un poco: avellana, vainilla, camarelo y flor de sal, dulce de leche, Bayleys, uva, hierbabuena, mango… Donde lo dan todo es en los toppings, que los hay a mansalva y de todos los tipos. ¿Lo mejor? Aquí nada de colocar tres nueces en equilibrio sobre el barquillo, ellos colocan el helado sobre una placa congelada y ahí se encargan de mezclar el dulce con el topping elegido. Vamos, que no puedes elegir no probarlos.

Dirección: Augusto Figueroa, 5 y Ciudad Rodrigo, 6 (Madrid).

© Mistura
© Mistura

Es una de las heladerías más conocidas y honradas de la ciudad, seguramente por la mucha variedad de sabores, algunos realmente originales. A destacar: como en ejemplos anteriores, el bajo contenido graso de sus productos (en este caso, menos de un 7%) y de fruta en sus creaciones (al menos un 40%, afirman). Tampoco contienen colorantes ni potenciadores de sabor artificiales. Por cierto que el negocio abrió en 2012 de la mano de un joven empresario vasco, Olivier Otero, y en poco tiempo ha cosechado grandes éxitos.

Dirección: Berdigón, 35 (Huelva).

© Pura Vida
© Pura Vida

Tiene el nombre de los hermanos Roca (en este caso, de Jordi, el pequeño y dulcero de la familia) detrás de ella, y eso ya dice muchas cosas. La idea surgió como una recuperación del carro de postres de El Celler de Can Roca (el universalmente conocido restaurante de los hermanos), que desapareció en el momento justo en el que él comenzó a ser el responsable de los postres en el negocio. Dicho y hecho: el helado se dejó fuera de un local que, voilà!, se convirtió en Rocambolesc, en la ciudad de Girona. La estética está inspirada en el mundo de fantasía de Willy Wonka (efectivamente, el de la fábrica de chocolate del cuento de Roald Dhal y, posteriormente, de la peli de Tim Burton) y su responsable es Sandra Tarruella. ¿La oferta? Seis helados diferentes, en cornete o en tarrina, y con hasta 34 toppings. Aquí no todo son helados, ya que puedes disfrutar además, a lo largo del año, panecillos de helado caliente, magdalenas de helado… Y gran noticia para los madrileños: Rocambolesc ya tiene delegación en Madrid.

Dirección: Santa Clara, 50 (Girona) – Avinguda de S’Agaró, 59 (Platja d’Aro) – Serrano, 52 (Madrid, séptima plante del centro comercial El Corte Inglés).

© Rocambolesc
© Rocambolesc

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