Heterosoltero y heterosoltera, especies de nuestro tiempo

Criticados por unos, envidiados por otros, los singles seguimos siendo el tema de conversación favorito de familiares, psicólogos y vecinos cotillas. Así es cómo nos ven.

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Que tu abuela te pregunte si ya tienes novio, no tiene nada de particular. Pero que, acto seguido y tras hacerle un gesto de negación con la cabeza, te conteste: “Hija, tú lo que tienes que hacer es buscarte una chica simpática”, resulta, cuando menos, surrealista. ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi abuela? No a las ‘yayas’ modernas, por favor.

Fotograma de la serie "Cómo conocí a vuestra madre".
Fotograma de la serie “Cómo conocí a vuestra madre”.

Soy single, y espero seguir siéndolo hasta que encuentre a alguien que esté a la altura de mis expectativas. Sí, soy soltera y exigente. Por pedir, que no falte. Echadle la culpa al Señor Walt Disney y a sus príncipes de perfecta sonrisa Profidén y capa roja. Por el momento, nada de irme con el primero que pase. Y menos aún, cambiarme de acera.

Fotograma de "Adiós a la Reina".
Fotograma de “Adiós a la Reina”.

No, no estoy soltera. Soy soltera. Y a mucha honra, oiga. Y cada vez somos más, las personas que preferimos hacer las cosas con calma. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2014 alcanzamos la cifra de 16 millones. Más incluso, que la población de Londres. Mini punto para nosotros. El pueblo unido, jamás será vencido. Hacemos lo que queremos y cuando queremos. Vivimos felices acompañando a nuestras amigas al altar. No tenemos que aguantar a suegras protege-hijos, ni madrugar los domingos para ir a ver a nuestros novios jugar al basket. Incluso tenemos nuestro propio Día internacional del soltero: el 11 de noviembre (11/11).

Fotograma de "Amigos de más"
Fotograma de “Amigos de más”

Es verdad que, a veces, desearíamos tener a alguien a nuestro lado. Y no precisamente por acurrucarnos en el sofá. Nos gustaría tener un churri para evitar situaciones embarazosas como cuando vas a un cumpleaños y tu amiga intenta liarte con algún ex del pueblo. “Fíjate bien. ¿No te parece ideal? Salimos juntos el en el verano del 98 y era monísimo”. Ahhh. Ok. Os disteis cuatro besos cuando todavía tenía pelo y no había descubierto los pantalones de pana y las camisas de franela. Además, si tan “monísimo” es, por qué no te lo quedas tú y me dejas a mí al buenorro de tu novio.

Zooey Deschanel, en “New Girl”.

O cuando en el trabajo, toca repartirse las vacaciones y se te queda cara de tonta cuando te das cuenta de que eres la pringada de turno. Mientras que en un naufragio, el orden lógico de desalojo del barco es: niños, mujeres y hombres. Los calendarios de vacaciones se rigen por el siguiente criterio: primero los ‘con hijos’, luego los ‘con marido/mujer/novi@s’ y luego ya, al final, los solteros. “¿Te importa que me coja estas semana? Es que es la única en la que puedo coincidir con Juanpe”. Ok, vale, píllatela. “A los niños y a mí nos encantaría ir a Eurodisney la primera semana de julio. No te importa, ¿verdad?”. No, pero ya puedes traerme algo más que una triste taza de Timón y Pumba.

Sin embargo, según va pasando el tiempo y te vas acomodando a tu nueva condición, descubres el auténtico placer de vivir sola.

Fotograma de la película "La delicadeza".
Fotograma de la película “La delicadeza”.

El lado bueno de las cosas

Cuando aterrizas en el mundo del soltero, te quedas un poco en shock. No hay manuales de uso, ni comodines del público para saber qué contestar o cómo reaccionar ante algunas situaciones. Pero, una vez adquirido el nivel ‘advance’, el resto es coser, cantar… y disfrutar.

Fotograma de "Scott Pilgrim contra el mundo".
Fotograma de “Scott Pilgrim contra el mundo”.

– Bienvenido a la República independiente de las comedias románticas. Los novios son los grandes dictadores del televisor. Te obligan a tragarte partidos de fútbol de Segunda B o duelos de equipos de la NBA que ni siquiera ellos saben situar en el mapa (véase: Cleveland o Milwaukee); y luego, cuando a ti se te ocurre decir que te apetece ver una peli de Julia Roberts, Renée Zellweger o Keira Knightley, se aferran al mando, diciéndote: “Pero si ya la has visto veinte veces”. Pues quiero verla una vez más, qué pasa. A ti te veo todos los días, y no te digo que te vayas de mi casa. Pues ser soltera supone poder hacer maratones de películas noñas en total libertad y sin nadie que resople cada dos por tres a tu lado.

Fotograma de la película "El lado bueno de las cosas".
Fotograma de la película “El lado bueno de las cosas”.

– Todo el armario es mío y solamente mío. Sí, puede que los chicos tengan poca ropa. Pero que ese argumento no te confunda. Abulta mucho más. De ahí que no tengas espacio para tus cosas y te veas obligada a dejar la mitad de tus perchas en casa de tus padres. Si eres single, se acabaron los viajes en coche dirección: el trastero de papá y mamá.

Fotograma de la película " El caballero oscuro: la leyenda renace".
Fotograma de la película ” El caballero oscuro: la leyenda renace”.

– Acierto con mis regalos. En San Valentín todas ponemos buena cara cuando nuestro chico nos hace el típico regalo de turno que, o no nos queda bien, o ya tenemos, o directamente ha comprado en el Opencor de la esquina antes de llegar a casa. Cuando eres single, te ahorras la nominación a “Mejor actriz revelación” y los 50 euros que te gastabas en su regalo (sí, tú te lo curras más que él). Ahora puedes invertir ese dinerito en ti. Y lo mejor: seguro que tú sí que aciertas.

Fotograma de "Historias de San Valentín".
Fotograma de “Historias de San Valentín”.

¿Necesitas más argumentos para pasarte al lado oscuro?

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