¿Son realmente los daneses más felices que nosotros?

La ONU ha vuelto a colocar a este nublado país en la cima del ránking de felicidad mundial. ¿Por qué? ¿Qué tienen ellos que nosotros no?

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Si llueve porque llueve, si es lunes porque es lunes… cuántas veces nos habremos visto metidos de lleno en esa espiral de quejas que parecen amargarnos la vida. Si siempre va a llover (y ojalá lo haga), y si necesitamos los lunes para que haya viernes, ¿por qué no cambiamos de una vez el chip? ¿Por qué parecemos no ser felices nunca?

Si pensásemos en el país más feliz del mundo, probablemente la primera imagen que nos vendría a la cabeza sería una playa paradisíaca en la que el sol luce y las jornadas laborales se realizan sin horarios y bajo un cocotero… ¡Error! Estamos completamente equivocados. Para empezar la felicidad no parece estar relacionada con el parte meteorológico y, si no, ¿cómo habría podido situar la ONU, una vez más, a Dinamarca como número uno en el ránking?

Dorthe nació hace 35 años en Dinamarca. Actualmente vive en Copenhague, donde trabaja para una institución europea y lleva una vida perfecta en el país más feliz del mundo: “Creo que tiene que ver con la seguridad. Los daneses nos sentimos seguros. Dinamarca es un país rico, tiene una tasa baja de desempleo, un sistema de bienestar social que cuida de nosotros si nos quedamos sin trabajo o enfermamos, no pagamos colegios, ni universidades, ni hospitales, y no trabajamos muchas horas. Además los índices de criminalidad son muy bajos y no sufrimos desastres naturales. Tenemos muy poco que temer. Y somos un país muy pequeño, por lo que el pueblo es relativamente homogéneo”.

Pernille Teisbaek es una de las de las influencers más sonrientes… ¿será porque es danesa? © Getty Images

Desde luego, visto de ese modo, no es de extrañar que sean tan felices, o al menos que disfruten de una tranquilidad que les permita serlo. Pero, otros países europeos gozan de esas mismas características y, sin embargo, no lideran el ránking de los países con mayor bienestar. ¿Tendrá algo que ver el famoso hygge? Ese término que tanto se utiliza últimamente y que incluso ha servido de objeto para escribir libros.

¿Qué significa realmente? Aunque proviene de la palabra noruega ‘bienestar’, es un término 100% danés. En inglés, lo más parecido a su traducción es ‘coziness’, pero los que lo practican coinciden en que no existe un único término para definirlo. “Hygge es comodidad, algo agradable que te hace sentir bien. Para mí podría significar velas en una ventana, sentarme sobre un sofá al lado de una chimenea con una manta… pero también podría ser una noche junto a unos amigos o familiares. El término es muy amplio”, nos cuenta la danesa.

Lo que está claro es que independientemente de la amplitud de su significado, el tan envidiado hygge se aleja de objetos caros y se acerca más a los pequeños placeres de la vida… y cada uno que adopte el que más le guste. Para muchos está incluso relacionado con la pastelería del país de Borgen. Tanto es así, que muchos negocios de hostelería están comenzando a adquirir el sabor y la decoración hygge para ofrecérsela a los clientes, como una pastelería de Los Angeles, que bajo el término que está dando la vuelta al mundo, vende los típicos bollitos daneses.

Disfrutar de los instantes y los pequeños detalles es la clave del ‘hygge’. © Cortesía de Wildfox

Entonces nos preguntamos: si esos objetos están también al alcance de nuestra mano, ¿por qué no hemos inventado nosotros antes el término hygge? Dorthe nos explica: “Creo que la felicidad es algo que proviene de la cultura, la sociedad y la relación que tengas contigo mismo”. Ya lo decía el propio Buda: “La felicidad no depende de lo que tienes o de quién eres. Se basa únicamente en lo que piensas”. Porque si desde pequeños nos contagian el pesimismo o las quejas, al final lo interiorizamos. Por ejemplo, en los países escandinavos tienen un dicho: “Nunca hace mal tiempo, lo que ocurre es que no llevas ropa adecuada”. Recuérdalo la próxima vez que no quieras salir a la calle porque tan solo está chispeando.

Pero que nosotros no lideremos el ránking de países dichosos no es únicamente nuestra culpa. Lo de interiorizar nuestra felicidad y buscarla en las cosas cotidianas está fenomenal, pero ¿qué ocurre con la situación política y económica que atravesamos y que no siempre está en nuestras manos? Dorthe lo tiene claro: “Una de las cosas que puede hacer un ciudadano para ser más feliz en su país es votar a los políticos que puedan mejorar la sociedad”. A todos nos habría encantado votar a Birgitte Nyborg (Borgen) pero desafortunadamente no apareció en ninguna de nuestras papeletas.

Esta es Birgitte Nyborg… y ella SÍ que es feliz

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