Adiós al hygge: la clave para ser feliz se llama ikigai y viene de Japón

Lo de invertir en mantas de cashmere y velas aromáticas es taaaaan 2016. Esta vuelta al cole practicamos el arte japonés de simplificar la vida.

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A los creadores del sushi, de las gyozas y de Uniqlo les tenemos mucho respeto, como no podía ser de otra manera, así que cuando nos hablan de ikigai y del pequeño cambio para vivir más y mejor, escuchamos atentamente.

Este secreto nipón, que promete hacernos olvidar el hygge danés, propone una vida más larga y plena, con menos estrés, pero con más salud y calidad: una oferta que no suena nada mal, sobre todo tras habernos enfrentado ya a los primeros atascos de ‘la vuelta al cole’. ¿Cómo? Solo con seis letras y un nombre muy sonoro, ikigai, que vendría a significar ‘tu propósito en la vida’ (de ‘iki’, vivir; y ‘gai’, razón), algo que según los habitantes de Japón es fundamental para encontrar bienestar.

‘Ikigai’: la filosofía nipona que reivindica disfrutar de los pequeños placeres. © Instagram @yukamannami

Tu razón para levantarte por las mañanas no es otra cosa que cualquier momento que te produce placer; y no necesariamente hablamos de instantes muy pomposos. De hecho, la filosofía nipona funciona mejor centrándose en los detalles: “Un ikigai es algo que te produce placer y tiene sentido: puede ser pasear al perro, beber una taza de té verde o escribir un libro”, explicaba a The Times Ken Mogi el neurocientífico japonés autor de The Little Book of Ikigaique se publica esta semana.

Y es que, bajo este prisma de entender la vida, pasear al perro o disfrutar del sol al amanecer tienen la misma importancia que escribir un libro: no hay jerarquías, si no pequeños momentos de disfrute. “Es una idea muy occidental eso de pensar en llegar a ser directivo o ganar una cantidad de dinero como objetivos”, explica Mogi, “pero un ikigai no es una meta grandilocuente, si no todo un abanico de pequeños detalles”.

Los grandes acontecimientos y los grandes logros solo llegan, con un poco de suerte, una vez cada década, y la vida no puede sustentarse solo de la alegría que obtenemos de ellos.

La vida no puede sustentarse solo de las alegrías que te produce llegar a una meta.

Llegar a una meta importante está muy bien, pero la vida es mucho más; es aprender a disfrutar de sentarse a tomar un café viendo a la gente pasar, tener tiempo para acariciar a tu gato al llegar a casa, cocinar una crema reconfortante mientras te sirves una copa de vino, pintarte los labios de rojo, bailar sola con la música a todo trapo en tu habitación o perder toda una tarde hablando de todo y nada con tu mejor amiga al teléfono.

Ikigai
Tener un propósito en la vida (nunca entendido como una gran meta), una razón para levantarse cada día. © He Li

Dan Buettner, el escritor encargado de popularizar el término de las Zonas Azules del planeta, lo explica en su charla Ted Cómo vivir para llegar a los 100 años (ya con más de tres millones de reproducciones): “En Okinawa no existe una palabra para decir ‘jubilación’, pero sí tienen otra de gran relevancia: ikigai, que viene a ser la razón por la que te levantas por la mañana”, revela, “todos saben por qué se levantan cada día y cuando les preguntamos nos cuentan que por coger en brazos a su tataranieta o para salir a pescar para su familia”.

Okinawa, este archipiélago japonés experto en el arte del ikigai forma parte de una de las codiciadas Zonas Azules: rincones donde la gente vive más y mejor, donde llegar a los 100 años en plena forma no es una utopía. ¿El secreto común de estas poblaciones tan lejanas geográficamente como Japón de Costa Rica o Cerdeña? Una alimentación sana con productos locales y de temporada (con predominio de frutas, verduras y pescado), vivir sin prisas, caminar a diario, tener relaciones sociales fuertes y un propósito en la vida. Entendiendo este propósito más como el ikigai japonés que como el occidental “triunfar en la vida y comprarme un ático con vestidor”.

© Instagram @ garypeppergirl

La universidad de medicina Tohoku de Sendai preguntó a 55.000 personas de entre 40 y 79 años si tenían un ikigai en su vida y se sorprendieron al comprobar que los que no lo contemplaban tenían más posibilidades de ser desempleados, tener peor salud (física y mental) y hasta de sufrir más enfermedades cardiovasculares. “El ikigai es una buena pista para entender por qué hay personas que viven mucho más”, prosigue Mogi, “porque si encuentras felicidad en pequeñas cosas tienes el marco en tu mente para construir una vida activa y feliz”.

Una manera ciertamente hedonista de entender la vida que no tiene por qué olvidarse del todo de esos grandes logros, si no dejar de pensar en ellos en cada paso del camino: “No preocuparse tanto por tu éxito en realidad te hace más exitoso porque te libera de tu ego”, reflexiona el experto japonés. Y lo mejor es que no hace falta ser nipón para encontrar un ikigai, o cientos, ¿sabes cuál es el tuyo?

En esta filosofía sin jerarquías, comprar flores frescas o cortarse el flequillo tienen la misma importancia que escribir un libro. © Instagram @ rila_fukushima

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