‘Karmasutra’: o qué postura emocional adoptar tras una ruptura

La actitud con la que hagas frente al desamor es clave para tu recuperación. Así que menos kamasutra y más pensar en el karma, tus actos y sus consecuencias.

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No hay nada que dé más vértigo que entrar a formar parte del club de los corazones rotos. Pero oye, igual que hay recién casados, pues también existen los recién separados haya o no papeles de por medio. Y que digo yo que si les ponemos las latas en el coche para celebrar su estrenada vida en común, pues lo mismo luego habría que darles unas cuantas pero de cerveza para ayudarles a curar su desengaño amoroso. ¿O no? Porque de la misma manera que las personas nos enfrentamos al amor desde diferentes ángulos y no me refiero a lo de recto, agudo, obtuso y llano, la pérdida de él debe ser asumida y aceptada para poder rehacer nuestra vida.

Y si en el terreno sexual contamos con el Kamasutra para saber cómo manejarnos en la cama, hoy pongo a vuestra disposición, “el Karmasutra”. ¿Lo qué? Un conjunto de posturas emocionales y psíquicas que puedes o debes adoptar tras un batacazo sentimental. Dependiendo de la que elijas, el karma se portará mejor o peor contigo y curarás, con mayor o menor rapidez, las heridas de tu corazón partío’. Un besi para Alejandro Sanz desde aquí.

Pero antes de empezar, una aclaración. Este Karmasutra de Grazia diferencia entre sujetos activos y pasivos. Vaya, como en el kamasutra. Mientras que los activos son los sujetos que han decidido poner fin a la relación amorosa, los pasivos son los que han recibido las malas noticias. Para que nos entendamos, los primeros son los ‘dejadores’ y los segundos los dejados. Chicas, bienvenidas a vuestra nueva guía de cabecera para hacer frente a una ruptura, seas del bando que seas.

Y no pongas esa cara, ya verás como te lo explico muy clarito.
  • Karmasutra para activos

Cierto es que los ‘dejadores’ han tomado la decisión de finalizar una relación que ya no les satisfacía. Sin embargo, volver al duro mercado del amor o elegir la soledad durante un tiempo puede ser más difícil de lo que ellos creían.

1. La cebra

Propia de los ‘dejadores’ que atraviesan una profunda crisis existencial y en el momento en el que abandonan a sus parejas ya no saben si son blancos con rayas negras o negros con rayas blancas.

Lo que hace la cebra es lamerse las heridas junto a su manada e intentar llegar a una conclusión sobre su futuro personal, laboral, familiar… Algo que está bien, siempre y cuando no se encierre demasiado. Vaya, que de vez en cuando no te vendrá mal pastar en terreno desconocido para ver si haces buenas migas con cebras de otra manada. You know.

El muro es la crisis existencial, por si había dudas.
El muro es la crisis existencial, por si había dudas.

2. El pingüino

Dícese del activo que se deja ver con sus mejores galas al día siguiente del huracán llamado ruptura. ¿Quién dijo que había que quedarse en casa llorando con el pijama puesto? El pingüino, como los animales de los que toma prestado su nombre, quiere encontrar una pareja con la que compartir su vida y serle fiel el resto de su vida.

De ahí que no pierdas el tiempo gastando clínex y subiendo de peso comiendo helado. Admirable por un lado, aunque peligroso por otro. Tras una relación, no viene mal disfrutar un poco de la soltería y no ser presa fácil de algunos depredadores muy listos que andan sueltos. En resumen, bien que salgas y que te de el aire, pero no te precipites buscando al definitivo. Hay muchos peces en el mar que llevarse al pico.

Definición gráfico del 'felices para siempre' de un pingüino.
Definición gráfica del ‘felices para siempre’ de un pingüino.

3. El pavo real

Es la versión opuesta y extrema al pingüino. Mientras este último se incorpora rápidamente al mercado amoroso para encontrar otra vez a su alma gemela, el pavo real se alza en todo su esplendor para convertirse en el terror de singleland. Su único objetivo es atraer a cuantas más víctimas pueda para satisfacer su necesidad de atención tras la ruptura.

¿Estás en tu derecho de actuar así? Por supuesto. Pero ojito con el karma, amiga pavo. Así que piénsalo dos veces antes de volver, nunca mejor dicho, a la edad del pavo.

Y si eres Katy Perry vestida de pavo real, lo de ligar es pan comido.
Y si eres Katy Perry vestida de pavo real, lo de ligar es pan comido.

4. El oso

Hibernar hasta que llegue la primavera del amor es tu plan a corto plazo. Ese y el de tener Glovo y Netflix a mano porque piensas cancelar todos tus compromisos sociales hasta nuevo aviso. Vaya, que te vas a atrincherar en tu casa y cuidadito con perturbar la paz de tu cueva.

Un plan que aceptamos durante una semana o menos. Desconectar del mundo un par de días puede que te venga bien, pero no eternamente. ¿Quieres salir loca o qué? Vale que la humanidad es un poco cansina a veces, pero las relaciones humanas son así. Y tú, lo quieras o no, eres un ser humano. Haber elegido oso.

Y seguro que vuelves a fumar. Ya te vale.
Y seguro que vuelves a fumar. Ya te vale.

5. La serpiente

Tras haber probado el veneno del desamor, eres más escurridiza que una pastilla de jabón de manos. Vas por la vida y por las discotecas y bares como la columna invisible que todo garaje tiene en su haber. ¡Espabila amiga! No puedes dejar que por haber sido rozada una vez, no quieras volver a intentarlo. ¿Me captas?

Vale lo explico otra vez.
Vale lo explico otra vez.

No puedes ir esquivando obstáculos. La vida es eso pequeña flor. Lo que tienes que aprender es a superarlos. Esconderte no te servirá de nada. El amor, como la luz, siempre encuentra una rendija por la que colarse.

Ya verás como con la práctica superas los desamores tan rápido como este perrete.
Ya verás como con la práctica superas los desamores tan rápido como este perrete.
  • Karmasutra para pasivos

La guillotina del desamor ha partido en dos tu frágil y delicado corazón. Además, tus oídos acaban de escuchar el temido “tenemos que hablar” y el “no eres tú, soy yo”. De ti depende ponerle una tirita y seguir pa’lante o jugar el papel de víctima hasta el infinito y más allá.

1. La zarigüeya

La táctica es bastante simple y hasta humillante. Hacerse el muerto. Ni más ni menos. No comes, no duermes, no cenas, no te echas la siesta, no sales de casa y si sales pareces un zombie… Has decidido que la vida ya no tiene sentido y te has encerrado en casa cual celebrity agotada por la fama.

Guapa, te han dejado, no tienes la lepra ni nada parecido. La gente no va a señalarte por la calle. Vale que no es agradable el que la gente diga: “Mira, la acaba de abandonar su novio”, pero piensa en el dicho ese de “que hablen de ti, aunque sea mal”.

Es verte y la gente huye. Hasta Bradley Cooper.
Es verte y la gente huye. Hasta Bradley Cooper.

2. La hiena

¿Te acuerdas del ‘dientes, dientes, que es lo que les j*de’? Pues esta es su representación en el mundo del amor. Como las hienas, sales a la calle luciendo más sonrisa que la del Joker. Aunque la procesión va por dentro, como no.

Y como le ocurría a la hiena de El Rey León, tus dos mejores amigas no se separan de ti para darte ánimos. ¿Problema? Pues que llorar también es necesario, querida. No por la calle, o sí, ¿qué más da? Sonríe cuando quieras y llora cuando lo necesites. No interpretes un papel que hará que tardes más en superar la ruptura. Avisada quedas.

Eres un poco inestable emocionalmente en este momento. Lo sabemos.
Eres un poco inestable emocionalmente en este momento. Lo sabemos.

3. El león

Ríete tú de los que salen en los documentales de La2. Te has propuesto mostrar tu lado más salvaje yendo por la vida como una auténtica leona. Vamos, que la postura del león es la del pavo real, pero para pasivos.

Lo malo de esta es que normalmente se adopta para que el ‘dejador’ vea que tú estás bien. Mentira y gorda, querida. Tú no estás bien. Necesitas un tiempo de sosiego y tranquilidad e ir por la sabana buscando guerra no es el camino. Si decides ir cazando gacelas a diestro y siniestro, tú misma. Puede que durante un tiempo te ayude a no profundizar en tu dolor, pero tarde o temprano saldrá. Tú decides.

Tus amigas no te reconocen.
Tus amigas no te reconocen.

4. La jirafa

Quieres llevar la cabeza tan alta que te ha crecido hasta el cuello. A ver, pequeña saltamontes. Que está muy bien que quieras crecer unos centímetros para sentir que el suelo no se abre bajo tus pies. Sin embargo, ojito con ser demasiado altiva. Más que nada porque una cosa es querer aparentar que estás bien y otra muy distinta que tienes menos sentimientos que una mesa camilla, ¿vale?

En esta etapa de tu vida es suficiente con que puedas llevar tu cabeza sobre los hombros. Créeme.

Cuanto más alto, más dura es la caída.
Cuanto más alto, más dura es la caída.

5. El perezoso

Ni sientes ni padeces. Estás en un estado de letargo que ha dejado tu vida en modo pausa. Un ni pa’lante ni pa’tras en toda regla. Vaya, que te has quedado Frozen.

Sí que puedes controlarlo y no, no es ninguna maldición.
Sí que puedes controlarlo y no, no es ninguna maldición.

Es normal que sientas que tu vida se encuentra en los minutos de publicidad de tu programa favorito, pero chica, cuanto antes le des al play, más rápido volverás a la normalidad. Nadie dice que no se puede estar congelado y hacer planes guays. ¡Mira Olaf!

Está hecho de nieve y está en la playa. No hay excusas.
Está hecho de nieve y está en la playa. No hay excusas.

Una cosa está clara. Da igual qué postura elijas, el desamor siempre se cura. Y eso, querida, no tiene precio.

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