Esto es lo que pasa cuando eres mujer y cumples 30 años

Puro privilegio femenino. Apunta, porque seguramente nadie te avisará de ello.

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Querida amiga, se acerca ese momento maravilloso en tu vida en el que pasarás de ser una divertida y prometedora jovencita, a ser una señora mayor en ciernes que debería ir pisando el acelerador si quiere llegar a alguna parte en su vida… ¿O era el freno? Porque claro, tampoco quieres asustar a los posibles “hombres de tu vida” con todas esas prisas, ¿es que no has visto ni una sola peli de Bridget Jones, pedazo de incauta?

Y todo ello en un año, de los 29 a los 30. Te contamos el maravilloso mundo de ensueño en el que estás a punto de entrar. Puro privilegio femenino:

Soy mujer y he cumplido los 30… ¿¡y qué!?

1. Si tienes 30 años o más y NO tienes novio…

(Repito: noviO. ¿Qué es eso de andar por ahí buscando a tu princesa azul? ¡Eso es imposible que conjunte con nada!). No pasa nada, mujer. Ya somos todos gente muy avanzada y moderna, siempre ha habido solteronas en la ficción, como La loca de los gatos o Misery, pero… ándate con ojo. Ya estás en tiempo de descuento y deberás quedarte con lo primero que pilles. No puedes andar escogiendo mucho, ¿o es que te crees que tienes todo el tiempo del mundo? ¡No seas tan exigente! Estar soltera con 20 está bien, puedes ser la chica alocada y algo “fresca” que cae bien a todo el mundo, ¿pero con 30? Cuidado con no agobiar a tus partenaires, -que aunque tengan 40 cumplidos seguirán viviendo su adolestreinta– y con no mostrar interés por nada o parecerás… ya sabes, desesperada. Y las únicas mujeres desesperadas que le gustan al mundo son las que tienen dinero y son personajes de una serie de televisión.

“Que lo de jugar a solteras hasta ahora ha estado bien… pero ¿puedes parar ya de ser tan exigente?”.

2. Si SÍ tienes novio…

Vale, has llegado a esta edad tan crítica habiendo hecho los deberes, ¡estupendo! Pero tampoco te relajes demasiado, ¡ni que fueras un tío! Tienes que casarte y organizar una de esas bodas de ensueño con 2 ó 3 hashtags y photocall. Si no te gustan esas cosas, algo sencillito, pero no dejes de hacerlo, ¿es que no has pensado en tu suegra, en tu abuela, en tus amigas y en todas esas mujeres de tu familia que se mueren por verte de blanco y lanzarse en plancha a por el ramo? ¡No seas egoísta! Si no tienes hijos, te dirán que vayas YA a por el primero, si tienes uno, a por la parejita y si tienes tres… pues a por el triplete, ¡yo qué sé! El caso es que una mujer nunca puede estar completa hasta no tener ni un nanosegundo de tiempo para ella misma. Y eso es así.

¡Y eso si no los tienes todos a la vez!

3. Ya te sabes todos los chistes sobre arroz brillante…

Y no, ninguno tiene ni ha tenido nunca gracia. Jamás.

4. Cuando cojas a un niño en brazos…

Te sentirás una madre adolescente por un segundo y estarás a punto de hacer la bromita de que “podría ser tuyo”. Luego, comprenderás que realmente podría ser tuyo y dejarás de hacer la gracieta. El ciclo de la vida, rollo Mufasa alzando a Simba en brazos, ha llegado a ti para cortarte el rollo y arruinarte los chistes, amiga.

5. Si pareces más joven…

Eres una ridícula, ¿a quién intentas engañar? Hay que saber envejecer con dignidad. Esto significa que un señor puede seguir casándose con veinteañeras o montar una Mansión llena de chicas disfrazadas de conejitas para pasar su crisis de los 40, pero tú tienes que renunciar a cosas como la ropa deportiva, los tatuajes o las minifaldas porque… Porque los Señores™ no quieren confundirse cuando gritan a veinteañeras cosas por la calle, que lo queréis saber todo. Hombre ya.

6. Si pareces más mayor…

Eres monjil, aburrida y estás desperdiciando tu vida, ¿por qué darlo todo por perdido tan pronto? ¡Disimula un poco, mujer, que pareces una vieja! Y ninguna mujer quiere ni -sobre todo- puede permitirse, ser una vieja. Ya sabes, nosotras tenemos que estar estupendas hasta la tumba. Y si le preguntas a Marilyn Monroe… incluso un poco después.

“Sí, hija… todo esto tengo que aguantar”.

7. Si te cuidas, o te preocupas por tu aspecto…

En la manera que sea: te maquillas, te arreglas, etc. eres una ridícula. Porque total, para qué, si vas a envejecer igual… ¡Menuda frívola! ¿Es que te crees todo lo que dicen los anuncios de belleza? ¡Piensa un poco mujer, que ya eres mayorcita y esas campañas solo buscan manipularte!

8. Si no te cuidas y decides apostar por lo natural…

¿De qué vas? ¡¡Ya tienes una edad!! ¿Crees que no vas a envejecer nunca? ¿Es que no has aprendido nada de la vida y de las peloteras con todos tus ex-novios? ¿Quién te va a querer así? ¿Así buscas tú un marido? EN FIN.

9. Odias a Barney Stinson y a su asquerosa regla de no salir con ninguna mujer mayor de 30.

No es que te dé envidia no ser baboseada por el prototipo de capullo misógino manipulador de tres al cuarto que vive en un piso de soltero lleno de porno mainstream, es que te preocupa que chavalas más jóvenes puedan caer en sus redes. O creerse que realmente se están perdiendo algo, ¿te lo puedes imaginar?

10. Los jóvenes ya no te miran por la calle.

Y eso te ha librado de gran parte del acoso callejero pero, ¿por qué nadie te habló de los señores mayores? Para ellos eres una teenager. Cuidado, no te has librado, solo eres target de un público diferente.

11. Si te sientes vieja, es una tontería, ¡aún eres muy joven!

Pero si te sientes joven… ¡dónde vas, que ya tienes una edad! Y todo dependiendo de con quién estés hablando y de su complejo para con su propia edad. Aclararse, por favor.

“¿Os podéis aclarar, por favor?”

12. Ya te llaman ‘señora’ y te molesta.

Pero que te llamen “señorita”, te molesta muchísimo más.

13. Ya te sabes de memoria todas las listas de cosas que hay que hacer antes de los 30.

Y no has hecho ninguna.

14. La gente asume que los niños que hay a tu alrededor son tuyos, sin serlo.

Bonus Track si estás en bañador y te comentan que te has quedado muy bien después del parto. La verdad es que de eso no me he quejado nunca demasiado.

15. Los chicos más jóvenes te vacilan con su edad.

Les da morbo salir con una ‘madurita’. Y sí, para un chaval de veintipocos, todo lo que pase de su edad es una ‘madurita’. Prepárate para aguantar interrogatorios sobre tu edad por parte de perfectos desconocidos intentando ligar que están valorando si estás en edad de merecer o no, seguidos de un críptico: “¿Cuántos me echas a mí?”. Si no pretendía ser un chiste, apunta alto, seguramente el nene tenga unos… ¿21 años? Ahí me la juego. Tú sabrás si te compensa, la verdad.

16. La publicidad se vuelve de pronto muchísimo más agresiva.

Lo que antes eran fiestas, ropa atrevida y sugerencias de planes con tus amigas, ahora son cremas antiarrugas, tratamientos de fertilidad y cosas para bebés. Toda mujer mayor de 30 sabe que le van a segmentar al menos una vez en la vida, el anuncio del Predictor de turno. Y lo lleva con la mayor dignidad posible. Sin más.

Eso… o algo peor.

17. Echas en falta tus granos.

Te parecía que el corrector no los cubría… pero trata de cubrir ahora las arruguitas. Lagrimones como puños, no te haces cargo. Y otro día hablamos del asunto de lo de las canas.

18. El maravilloso mercado laboral te lo pone facilísimo.

No tienes experiencia para ser jefa ni edad para ser becaria. Y para un contrato normalito, tampoco, porque presupondrán que te puedes quedar embarazada, si no te lo preguntan directamente o lo ponen en tu contrato. Ríete tú de las 12 pruebas de Hércules y la tontería esa de cuadrar el círculo. Casi nada.

 

Así que, preocúpate más por llegar a los 30 sana, salva y en plena forma para aguantar todo esto que por llegar cumpliendo toooodas esas expectativas ajenas. Total, si vas a ser la mujer de la vida de alguien, mejor serlo de la tuya. Al fin y al cabo, siempre es una edad estupenda para creer en ti misma y quererte. Y el resto… bueno, que sigan opinando.

Que ya les pondremos un burofax cuando nos empiece a importar.

Pues eso.

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