Lo que quieren en la cama (y no se atreven a pedir)

Las prácticas sexuales que hacen que hasta a ellos se les suban los colores.

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Aunque creas que los hombres son seres que no conocen la vergüenza, hay un terreno en el que es muy fácil ponerles las mejillas del color de esa barra de labios roja que tanto te gusta. ¡El sexo! ¿Por qué? Sinceramente, amigas, lo desconozco. Lo que sí sé es que, mientras entre ellos alardean de ligues con el pecho tan hinchado como el de un palomo de campo, la cosa cambia cuando hay una mujer en la sala.

Háblale de sexo a un tío y se pondrá tal que así. ©Disney
Háblale de sexo a un tío y se pondrá tal que así.

La última vez que lo comprobé en primera persona fue durante una comida con mis amigos de toda la vida. Estábamos unas seis chicas y ocho chicos. Entre ellos había algunos casados, solteros y divorciados. Vaya, una macedonia de estados civiles en toda regla. Pues bien. Con nuestras copas de vino en la mano y charlando de todo un poco, llegó el momento de las conversaciones picantes. Nunca es una buena reunión de amigos sino se habla de sexo, ¿o no? Fue entonces cuando D.T. (y no, no es Donald Trump), incitado por el alcohol, confesó: “No hay nada que me excite más que una mujer masturbándome con los pies“.

Y en ese momento mi mundo Disney se derrumbó.
Y en ese momento, mi mundo Disney se derrumbó.

¿De verdad había dicho eso? Pues sí, Y lo peor de todo es que otro salió en su defensa: “Y con zapatos ya ni te cuento”. ¿Perdona? Ay, madre. Intentando ocultar mi estupor les pregunté: “¿En serio os gusta eso? Es que a mí ningún chico me ha pedido nunca algo así”. “Hombre”, contestó R.J., “es algo que normalmente haces con una persona con quien tienes mucha confianza y, aún así, hay veces que no nos atrevemos a pedirlo”.

Había descubierto un verdadero filón y pensaba exprimirlo...
Había descubierto un verdadero filón y pensaba exprimirlo…

Cual periodista avispada y amiga un poco pasada de copas, les pedí que me contaran qué más les gustaba en la cama (que las cosas que odian ya las sabemos), pero no se atrevían a pedir casi nunca.

  • El footjob

Se denomina así a la masturbación de un pene con los pies. Un término que apareció por primera vez en la novela The Wanderers de Richard Price en 1999. Históricamente, el footjob está muy relacionado con el fetichismo de pies, aunque en la actualidad es una práctica bastante común.

Puedes tener una charla motivacional con tus pies antes de lanzarte
Puedes tener una charla motivacional con tus pies antes de meterte en faena; eso ya es cosa tuya.

Pero al lorito, porque hay diversas posturas para realizar un footjob. Está la estándar, que consiste en usar todo el pie, tanto suela como dedos, para estimular los genitales. El toejob, donde la estimulación se centra en el uso de los dedos y las uñas con pequeños cosquilleos. Y el solejob, en el que se frota el pene por la suela de los pies.

Además, dependiendo de con qué los hagamos también recibe una denominación diferente. Sockjob, si se realiza con calcetines; pantyjob, con medias; shoejob, con calzado (normalmente botas o tacones) y  sandaljob, con sandalias para que los pies estén más expuestos. Todo un mundo.

Normal que tras leer esto, Cenicienta se tome un copazo.
Normal que tras leer esto, Cenicienta se tome un copazo.
  • El ass-mouth

Y sí, lo pongo en inglés porque en español queda muy poco fino. Esta técnica consiste, básicamente, en practicar sexo anal para que, después, el hombre eyacule en la boca.

Vale sí. Tómate tu tiempo en digerir la noticia...
Vale sí. Tómate tu tiempo en digerir la noticia…

Tras investigar un poco sobre el tema, solo tengo un consejo, y bastante importante. Si te lanzas a probarlo, utilizad siempre preservativo. Aunque luego él se lo quite para eyacular. La razón es que si usáis condón durante el sexo anal, luego no habrá riesgo de que ninguna bacteria anal pase a tu boca. Ojito con esto.

  • Acariciar su ano

Parece una broma, pero no lo es. A muchos hombres les gusta que muevas uno de tus dedos alrededor de él. Sin introducirlo, solo estimulando esa zona. Eso sí, pídele permiso primero, no vaya ser que flipe.

Y puede que hasta te dé las gracias...
Y puede que hasta te dé las gracias…
  • Buscar su punto G

Aquí sí que es fundamental que le consultes a él primero, aunque tampoco hace falta que firme un consentimiento judicial ni nada de eso. Más que nada porque el punto G masculino está a 7 cm de su ano. Es decir, que tu dedo va a viajar ‘mar adentro’ por su zona anal. Algo que a muchos hombres les asusta porque piensan que les resta hombría. Ya estamos con los prejuicios otra vez. “A mí me lo han hecho y nunca he disfrutado más un orgasmo”, me confesó D.C. a altas horas de la madrugada.

En ese momento, he de decir que me imaginé a mi amigo de esta guisa...
En ese momento, he de decir que me imaginé a mi amigo de esta guisa…

Si eres nueva en el tema, decirte que el punto G de los hombres se sitúa en su glándula prostática y que tiene, aproximadamente, el tamaño y la forma de una nuez. Las que lo han encontrado dicen que se nota porque cuando llegas “hay como un bache”. Lo siento, pero aquí ya no quise investigar más profundamente.

Ah, y una cosa más. Según las fuentes masculinas a las que he consultado, el mejor momento para hacer esto es mientras le practicas sexo oral.

  • Centrarse en su perineo

Que no pirineo, que os veo venir. El perineo es la parte de la piel que hay entre el ano y los testículos. Una zona muy sensible que, acariciada adecuadamente, puede provocar mucho placer.

Así, con suavidad. Como este gatete con este lagarto.
Así, con suavidad. Como este gatete con su lagarto.
  • Chupar o tocar sus testículos

“Es que parece que os dan miedo”, se quejaba M.P. mientras seguía matando zombies en la PlayStation. ¿Puede que las mujeres nos hayamos centrado demasiado en el pene y hayamos olvidado a sus guardaespaldas? Maybe. Por eso, estimularlos mientras practicáis sexo oral o la penetración (dependiendo de la postura) es una buena manera de darle un plus de placer.

Lo sabemos, Bruno. Pero gracias por recordarlo.
Lo sabemos, Bruno. Pero gracias por recordarlo.

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