¡Mi amiga no me entiende!

Soltera, casada, divorciada, viuda... Los estados civiles condicionan las relaciones de amistad. ¿En cuál te encuentras tú?

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En sólo unos minutos su vocabulario cambió de manera definitiva. Pasó de hablar en singular, a que el plural guiase sus pasos. “Nosotros hoy nos quedamos en casa, no salimos a cenar”. Esa fue la primera vez que escuchaste la palabra que lleva tras de sí, un nuevo estado civil: “nosotros”.

Tu amiga había desaparecido en un torrente de palabras escritas al unísono. Ya nunca más la escuchaste hablar en singular, ni tampoco la volviste a ver en las cenas de amigas. “La verdad es que me aburren las cenas de chicas solteras, solo hablan de hombres, están obsesionadas”, cuenta Natalia Jiménez, de 30 años, quién acude a regañadientes a las cenas de la ex pandilla femenina. “Mis amigos casados aunque son maravillosos, tienen otro biorritmo”, afirma Gloria Domínguez-Guilarte, divorciada hace dos años y disfrutando a raudales de esta nueva soltería.

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Gloria, de 32 años tuvo una separación complicada: “Pasé por el infierno y uno es consciente de su felicidad en la medida en que ha experimentado la desgracia. Ha sido una etapa que me ha ayudado a crecer y a definir lo que quiero en la vida. Decidí separarme porque creo en el amor, y aquello que vivía en mi matrimonio no era lo que buscaba. Nunca me he sentido ‘más yo’ que ahora, divorciada. Tengo una hija maravillosa, con lo cual el reloj biológico no me atormenta y disfruto de mi libertad más que nunca. Hay vida después del matrimonio”.

Carmen Gutiérrez, de 29 años, lleva cinco años casada y tiene dos hijos: “Soy feliz así y repetiría todo si tuviera la oportunidad. Me gusta formar parte de un proyecto común. Antes tenía muchas dudas y sentía que me equivocaba con las decisiones. Tener pareja me ha dado mucha seguridad. Es el estado civil ideal para mí”.

¿SE NECESITAN DOS PARA SER FELIZ?

Son muchas las universidades y los psicólogos que han realizado estudios acerca de quiénes son más felices: los solteros o los casados. La balanza de la felicidad se inclina a la vida compartida en pareja. Sin embargo y como ya afirmaba el filósofo Bertrand Russell, autor de La conquista de la felicidad: “La felicidad depende, en parte de las circunstancias, y en parte, de uno mismo”.

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Pilar García tiene 60 años y hace dos, se quedó viuda tras un feliz matrimonio de cuatro décadas. Con el lema “renovarse o morir”, cambió de ciudad y empezó una nueva vida. “Éramos un matrimonio muy unido y aunque le echo mucho de menos, soy positiva y disfruto de la libertad que te da ser dueña de tus días. No me atrevo a decir que soy feliz, pero si que estoy muy contenta con mi calidad de vida. Dispongo de mi agenda como quiero”. En su grupo de amigos ella lo tiene claro: “Me gusta más salir con gente que está sola, los planes con amigas me encantan. También frecuento la pandilla mixta pero me da tristeza porque falta mi marido”.

Elena Merina, periodista de 26 años, contesta a regañadientes pues no cree que la felicidad tenga que ver con la situación sentimental de una persona. “Yo estoy soltera pero la felicidad está dentro de cada persona y tiene que ver con tener las satisfacciones básicas cubiertas: las relaciones sociales satisfactorias, la cultura, la madurez, el conocimiento de uno mismo, la capacidad para saber valorar lo que de verdad importa y la vida espiritual”.

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A sus 28 años, Ana Cruz, se divorció tras un corto matrimonio. Tras el duelo que fue complicado, se encuentra contenta con su estado civil: “Ahora sé lo que no quiero y tengo más claro lo que quiero. No me gustan las etiquetas, aunque sí envidio estar enamorada y sentir esas mariposas en el estómago. Me gustaría volver a tener amor del bueno”.

CONVERSACIONES DE CUIDADORAS, DE HOMBRES, DE LIBERTAD

En ocasiones parece que la vida es una competencia por ver quién tiene el mejor estado civil del mundo, eso es lo que cree Rocío Llinas, quién a sus 25 años y tras dos largas relaciones, actualmente no tiene pareja. “Me sacan de quicio las personas que hablan de su estado civil como si fuera mejor que el de los demás. La que está casada y desprecia o mira con pena a la gente que no lo está. Son etapas de la vida. Yo ahora me siento muy tranquila y relajada sin pareja, estoy empezando a valorar muchas cosas”.

Reproches y frases hechas que circulan entre los grupos de amigas, como el juego del “teléfono estropeado”. Quién tiene niños recrimina que no la comprendan. Quién no los tiene detesta hablar de colegios y cuidadoras. La que está casada se aburre al escuchar las andanzas nocturnas de la recién divorciada, que ha descubierto que la noche sigue siendo ese territorio mágico para conocer a nuevos candidatos. La que lleva años soltera no tiene ganas de compartir la segunda juventud de su amiga divorciada, y así sucesivamente.

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Si las amistades son los hermanos que escogemos en la vida adulta, ¿seleccionamos quienes forman parte de nuestro entorno por compartir el estado civil? Las diferentes etapas de la vida acercan a las personas en las situaciones comunes y los sentimientos similares. Estrella Gutiérrez tiene 28 años y es la única de sus amigas que tiene hijos. “A veces es muy frustrante porque no se ponen en mi lugar. Me gustaría ver a mis amigas si tuvieran hijos, a ver como se organizan para verse entre ellas”.

Guadalupe Ortega, médico de 32 años ha cambiado de vida sin darse apenas cuenta. Tras una década sin pareja estable, en sólo un año conoció a su actual novio con el que ya vive. “Estar con alguien no es mejor ni peor, simplemente es distinto. Aunque te das cuenta que está sociedad está creada para vivir en pareja, hasta te tratan y ven de otra manera. La vida cotidiana es mucho más sencilla entre dos, aunque no debiera ser así”.

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Alicia Lanza, de 34 años es la “eterna” soltera del grupo y ha pasado por todas las ausencias de las amigas que se han ido enamorando. Le gusta organizar planes donde haya todo tipo de personas: “Las cenas más divertidas son aquellas en las que hay personas y no estados civiles. Solos o acompañados. Detesto los ghettos”. Reconoce que no entiende esos cambios drásticos de las personas cuando pasan de un estado civil a otro. “No comprendo que si hacía unas semanas estar con tus amigas te colmaba, ya no lo necesites nunca más. Admiro a esas mujeres que con pareja saben disfrutar de todos los planes. La vida es más rica cuando añades y no cuando suprimes”.

Vivir siguiendo los latidos de tu corazón, ya sea por alguien o por la vida. Parece que hay unanimidad en que estés soltera, casada, divorciada y hasta viuda, el estado civil ideal es la felicidad.

¡Viva la vida!

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