Nomofobia: ¿eres adicta a la tecnología?

Una cosa es usarla y otra, que te entren taquicardias si no hay cobertura. Si es tu caso, puede que necesites desengancharte

¿Incapaz de pasar más de dos minutos sin chequear el móvil? ¿Tienes abiertas las páginas de tus redes sociales en el trabajo? ¿Tuiteas, instagrameas y pinteresteas cada veinte segundos una foto? ¿Te has gastado en juegos online en un mes mucho más que tu presupuesto en peluquería para todo el año? ¿Te angustia meterte en el metro porque “quedarte sin cobertura es regresar a la prehistoria”? ¿Se te viene el mundo encima si te percatas de que te has dejado el móvil en casa?

Háztelo mirar porque puede que seas adicta a la tecnología. Los expertos hasta han bautizado el síndrome con un palabro anglosajón: nomofobia (abreviatura de la expresión inglesa ‘no-mobile-phone phobia’): un miedo irracional a no llevar el teléfono móvil encima, derivado de un uso patológico del smartphone. Según la profesora Francisca López Torrecillas, experta en adicciones y directora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, “el 8% de los estudiantes universitarios españoles lo sufre”.

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¿QUÉ SÍNTOMAS TIENE?

La psicóloga Rosa Vera García lo llama coloquialmente telefonitis“Los adictos presentan síntomas de ansiedad, palpitaciones y sudores cuando olvidan el móvil en casa, su tarjeta de prepago se queda a cero o se quedan sin cobertura o sin batería”, explica Vera. Un síndrome de abstinencia en toda regla similar al que pueden sufrir alcohólicos o drogadictos.

Tal angustia es razonable si el móvil te deja tirado justo el día que tienes una reunión con un cliente. Pero no si estás en el campo y no encuentras cobertura para whatsappear la foto de una lagartija a tus amigos. Si el solo hecho de recuperar la cobertura y enviar un mensaje y tres emoticonos te produce un inusitado placer y, en los nanosegundos posteriores, te aferras a chatear, chequeas emails y subes dos fotos a Facebook como si no hubiera un mañana, estamos ante una adicción.

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¿CÓMO DETECTARLO?

Hoy en día es raro toparse con alguien sin móvil. Es tan habitual que incluso ha desbancado al reloj de pulsera, ya que mucha gente consulta la hora en su dispositivo móvil. También ha ganado la batalla al tic-tac del despertador. El móvil es uno más en nuestra sociedad. “Pero frente a las personas que lo utilizan de una forma adecuada, en las personas con adicción vemos cómo están de forma continuada vigilando el aparato, aunque estén haciendo otra cosas”, apunta Vera.

Lo normal es que el adicto “comience a desatender otras actividades de la vida diaria: pequeñas faltas en el trabajo, menor dedicación a los estudios, la sensación de que no hay tiempo para el ocio, aislamiento de la familia e incluso de los amigos”, indica López Torrecillas. La doctora Vera propone una sencilla prueba para saber hasta qué punto estamos colonizados por nuestro móvil: “Se trata de responder a la pregunta: ¿A veces me despierto por la noche y, además de ir al baño, miro el móvil para ver si ha entrado algún mensaje o tengo alguna llamada perdida? ¿Estoy hasta altas horas de la noche con el móvil y duermo menos horas?”. Si la respuesta es sí, ve buscando ayuda.

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¿QUIÉNES SON LOS MÁS PROPENSOS?

Como todas las cosas de tecnología, es raro toparse con el problema en las generaciones más maduras. Pero es habitual entre los más jóvenes. López Torrecillas añade que “suele coincidir también con una baja autoestima, problemas con la aceptación del propio cuerpo y déficit en habilidades sociales y en resolución de conflictos”.

Otro colectivo susceptible de caer en las redes de la adicción a la tecnología son aquellas personas con trabajos estresantes y obligadas a estar permanentemente conectadas. ¿Eres de las que al llegar a un hotel lo primero que pregunta es si hay wifi, aunque estés en medio de la selva amazónica? ¿Se te llevan los demonios si la conexión es muy lenta? ¿Comes mientras chequeas Facebook? Entonces, ya sabes de lo que hablamos…

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¿QUÉ EFECTOS TIENE ESTA ADICCIÓN?

Lo primero es que te conviertes en una tortura para quienes te rodean. Puedes estar rodeada de gente y tú estar en tu universo digital, dale que te pego al móvil. Confiesa: ¿has estado respondiendo mails de trabajo mientras almorzabas con tu madre? ¿En la cola de la caja de Zara? Con el tiempo, se deterioran las cualidades sociales, tienes accesos de mal humor si la conexión se cae, te haces huraña, te aíslas, tienes comportamientos compulsivos (esas personas que se cabrean porque no respondes ipso facto a sus whatsapps)…

Llevado a un extremo, se dan casos de pacientes capaces de comunicarse excelentemente con todo tipo de emoticonos pero nulos a la hora de escribir una redacción. Y no hablemos ya, de sentarse a leer un libro. Sí, esos artilugios 1.0 que no tienen actualizaciones online y a los que no puedes dar al Me Gusta. En definitiva, milenios de evolución para acabar siendo más Cromagnon que el hombre de las cavernas.

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¿CÓMO TRATARLO?

La tecnología no es mala para la salud. No es cocaína, tabaco o éxtasis. No hay que erradicarla de nuestras vidas, “simplemente hay que desarrollar nuevas estrategias de autocontrol, afrontamiento y resolución de problemas”, explica López Torrecillas. O sea, reprogramar tu relación con el smartphone.

Si ves que eres incapaz de estar sin móvil o sin wifi aunque te esté robando horas de tener una vida normal, pide ayuda. Y aquí, al igual que con otras drogas, hace falta un profesional que ponga pautas. En el Centro 12 Pasos proponen restringir el acceso al móvil, aprender a apagar el móvil de empresa al llegar a casa e, incluso, aprender a vivir una temporada sin él. Hay hoteles de descanso que ya proponen programas de desintoxicación tecnológica como el BarcelóSancti Petri Spa Resort.

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Nada más llegar al hotel, te piden que entregues todos los dispositivos electrónicos. A partir de ahí, tendrás una semana de circuitos de aguas, yoga, thai chi, sesiones de deporte con un entrenador personal y el i-M@ssage, un tratamiento diseñado para los diferentes dolores que ocasiona el uso continuo de smartphones y portátiles. La clave para desengancharse es relajar y llenar el tiempo libre que antes monopolizaba el móvil con otras actividades, sobre todo, deportivas (para generar endorfinas que neutralicen la ansiedad por no tener el aparato entre las manos).

Quienes han seguido este programa reconocen que “al principio creía que no sería capaz, pero luego me he dado cuenta de lo que te puede cundir el día si no estás pegada al móvil o al tablet. A ver si lo aprendido me dura al regresar a Madrid”, confiesa L, una asesora financiera estresada, de mediana edad, que aceptó que tenía un problema cuando su fisioterapeuta le confirmó que sufría de text neck: “Rigidez en el cuello por tirarme horas con la cabeza hacia abajo leyendo informes en la tableta”. Volver al mundo real y saberse controlar con el smartphone es su reto para los próximos meses.

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¿PUEDES TÚ SOLA?

En función del grado de enganche puedes intentar volver a hacer un uso normal del móvil sin pasar por un terapeuta. Aunque tendrás que estar alerta de por vida ya que, como señala Francisco Recio, director general de Proyecto Hombre, “es una enfermedad con la que vives toda la vida. Las adicciones se superan pero siempre existe el riesgo de la recaída”. Para evitar tentaciones aquí tienes algunos consejos:

  • Deja el móvil en modo avión entre las 12 de la noche y las 8 de la mañana. Salvo que seas director de la NASA no hay nada tan importante que no pueda esperar unas horas.

  • Bórrate de grupos interminables de Whatsapp. Si hay algo muy importante, que te llamen.

  • Haz deporte, perfumes, petit pois o cualquier actividad que te mantenga distraída.

  • Deja el móvil en casa el finde. Descubrirás lo que da de sí el día.

  • Retoma el uso del reloj de pulsera, el despertador, la agenda de papel y la cámara portátil. Así no tendrás excusas para alejarte del smartphone.

  • Si no te ves capaz, da de baja el servicio de transmisión de datos y deja el teléfono solo para llamadas.

Recuerda: “Hay vida sin móvil y sin tableta, aunque sea una vida diferente. Pero, sobre todo, hay una vida posible dejando que sea la persona la que use estos medios, sin dejar que sean los medios quienes mediaticen la vida de la persona” (Francisco Recio).

¿DÓNDE ACUDIR?

En toda España: Proyecto Hombre

Barcelona y Granollers: Xavier Oñate y Asociados

Madrid: Centro 12 Pasos, El Prado Psicólogos, Vértices Psicólogos.

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