Tres lecciones feministas que aprendimos de Pitufina

El 25 de junio se celebra el día mundial de los Pitufos y queremos romper una lanza a favor de Pitufina, la única pitufa de la aldea. ¡Hombre ya!

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestEmail this to someone

Mi primer encuentro con Los Pitufos fue a través de un Super 8 Cinexincon una cinta llamada Pitufando el gran puente. El que pregunte que un Super-qué, no sabe lo que es la infancia. Nostalgias a un lado, lo que más llamó mi atención de aquella película es que Pitufina era la única mujer de la aldea: “Mamá, ¿por qué Pitufina está sola con todos los pitufos?”, recuerdo que pregunté. “No está sola cariño. Es una más de ellos”, me explicó.

Años más tarde, me doy cuenta de que mi madre estuvo magistral en su respuesta: “Es una más de ellos”. ¡Qué gran verdad! Pitufina representaba a una mujer guapa, fuerte e inteligente en un mundo de hombres. Algo que no he sabido ver hasta ahora (pese a madrugar para seguir todas sus aventuras cada fin de semana).

Oda a Pitufina.
  • ¿Quién es realmente Pitufina?

Cuidadito con pensar que es una pregunta estúpida porque mucho de los que nos enseñó sobre feminismo Pitufina tiene que ver con su pasado. Aunque no lo creas, la única chica entre tanto pitufo no fue siempre un pibón de larga melena dorada e infinitas pestañas.

En los cómics del belga Pierre Culliford (la serie y las películas vendrían después), Pitufina es fabricada por Gargamel, el enemigo número uno de los Pitufos. Este malvado villano hace uso de la magia negra para crear un pitufo mujer con la intención de infiltrarla en la aldea y que todos los pitufos se peleen por ella. “Una pitufa bella, pero maquiavélica que atraerá a todos los pitufos”, como bien dice él mientras cocina su poción. Sin embargo, su experimento no sale como esperaba y Pitufina no es de una belleza sin igual. Más bien es un pitufo hombre pero con el pelo largo y oscuro. ¿Fea? No. ¿Despampanante? Tampoco. ¿Normal? Exacto. [Y aquí os dejo parte del capítulo de la serie donde se ve su creación].

Así, pues… ¿consigue Pitufina que los pitufos se peleen y rompan su amistad por conseguir su atención? No. De hecho, lo más impactante viene ahora. Tras llegar a la aldea, todos se meten con ella por su aspecto físico y Papá Pitufo la somete a una operación de cirugía estética (quien dice cirugía dice un par de conjuros) para que sea más guapa. FLIPA. Vaya, que el patriarca termina haciéndole el trabajo a Gargamel. Tras esta transformación, los pitufos comienzan a fijarse en ella, aunque Pitufina decide abandonarlos e iniciar una nueva vida fuera de Aldea Pitufa.

Tras pasar por chapa y pintura, quedó así de cuca y coqueta. (Y con la voz de Katy Perry en las películas).

Una vez descubierto su verdadero (y cruel) origen, he aquí una reflexión. Pitufina es una mujer a la que crea un hombre (ojito con eso) con el único propósito de que su belleza haga perder la cabeza a otros. Un claro ejemplo de cosificación de la mujer. ¿Por qué no fabrica Gargamel a un Pitufo mucho más fuerte que ellos para que los destruya? Aunque bien es cierto que la utilización de la belleza por parte de las mujeres para dominar a los hombres es un tema recurrente en la literatura y en el cine desde tiempos inmemorables.

Sin embargo, si por algo respeto a Pitufina, es porque al final abandona a los pitufos. Sí. Cuando podría comenzar una vida de facilidades gracias a su renovado aspecto físico, decide que quiere valerse por sí misma. Sola. ¿Acaso hay algo más feminista que el hecho de no querer hacer uso de tus encantos de mujer para progresar en la vida?

Y yo, Morticia. Y yo.

De ahí que hoy quiera rendir homenaje a su figura exponiendo las tres lecciones feministas que nos enseñó:

1. No necesitas a un hombre (ni a muchos) para ser feliz

Pitufina es capaz de vivir en una aldea rodeada de pitufos sin sentir la necesidad de casarse, ni tener pitufitos, ni de sufrir una crisis existencial porque va a cumplir treinta y no tiene pareja, piso y perro o lo que sea que tengan los pitufos como mascota. ¡Brava!

Ojito con ella.

2. Un buen físico no da la felicidad

Las mujeres no deberían ser esclavas de su físico. Pitufina sufre en sus carnes las críticas por su aspecto y acepta (aunque no le dan a elegir) una transformación que la convierte en una pitufa tremendamente atractiva. Sin embargo, la belleza no es el camino a su felicidad y abandona la aldea.

Como no, ellos se derriten ante sus encantos. ¡Pitufos!

3. Haz siempre lo que quieras (aunque los hombres ‘dominen’ el mundo)

El paralelismo entre Aldea Pitufo y la vida real no puede ser más acertado. Una mujer en un mundo de hombres que lucha por encontrar su hueco. Ella no termina de encajar y se marcha. Quizá en busca de más pitufas con las que hacer camino al andar…

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestEmail this to someone

Lo que debes saber YA

Desfiles

Desfiles

Publicidad