10 preguntas sobre sexo que se hacen todas las mujeres

Reconócelo, tú también te has comido la cabeza con tonterías que no deberías plantearte. Y menos en según qué momentos...

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El sexo es una de las cosas de las que más podemos disfrutar. Es un momento perfecto para lograr la comunión entre la pasión, el amor y la sensación de sentirnos vivos y plenos. Sin embargo, abrimos la puerta a preguntas recurrentes que llegan en el peor momento y que nos torpedean el pasarlo bien. Algunas de las más recurrentes deberían ser erradicadas cuanto antes. ¿Te has hecho alguna de estas 10 mientras estabas intimando con tu pareja? ¡Pues deja de comerte la cabeza!

¡Deja de comerte la cabeza con tonterías!

1. ¿Y si no llego al orgasmo?
La ansiedad es una de las peores compañeras durante el acto amoroso. Sin duda, se disfruta mucho más centrándonos en lo bien que lo estamos pasando en ese momento, sin adelantarnos a lo que pasará después. De hecho, es más que probable que estar perdiendo el tiempo con ese tipo de preguntas no haga más que descentrarnos, restarnos ganas y deseo y que (sí) acabemos no llegando al orgasmo. Un secreto: se puede disfrutar muchísimo del sexo sin que ninguno de los dos alcance el clímax.

2. ¿Se ha acabado ya?
Pocas cosas hay menos atractivas que convertir tus experiencias sexuales en una especie de escena guionizada de película porno. El orgasmo no tiene por qué significar el final del acto amoroso, ni tampoco por qué dejar de serlo. No hay reglas, deja de pensar en tiempos cuadriculados y, simplemente, deja que sea tu experiencia y tus sentimientos lo que marque si ‘hay prórroga’ o no. Lo más seguro es que, cuando se haya acabado, os deis cuenta perfectamente.

3. ¿Habrá hecho esto antes?
Salvo que sea para averiguar hasta qué punto estamos o no en las manos de un experto, ¿qué más da si ha hecho una postura dos, cuatro o seis veces, si se estrena contigo o si no hace otra cosa desde que se desvirgó? Sentirse especial forma parte de nuestra naturaleza, pero eso no se logra con prácticas exclusivas, sino con algo más abstracto y holístico, que va más allá de lo que queramos investigar o experimentar puntualmente en la cama.

Si no es Grey, no tienes de qué preocuparte.

4. ¿Qué llamada-compra-intendencia tengo pendiente?
Si adelantarse a los acontecimientos sobre el orgasmo ya es mala idea, cómo lo será el preguntarse qué vamos a hacer después del acto. Sí, seguramente eres una mujer muy ocupada e incapaz de abandonar el modo workaholic de urbanita moderna, pero si mientras disfrutas (¿disfrutas?) con tu pareja te estás acordando de las llamadas pendientes, preparar una reunión o bajar la basura, tienes (tenéis) un problema.

5. ¿Y si se enfada porque le pido lo que quiero?
¿En serio? Recuerda: tu pareja te quiere y, si la relación es normal, querrá lo mejor para ti, como tú para él o ella. Eso también incluye el terreno sexual, de hecho es de los aspectos más importantes. Tener inseguridad por expresar tu fetiche, tu gusto por algo o tu rechazo a alguna práctica concreta es sabotearte a ti misma el evolucionar como pareja y negarte disfrutar. ¿Por qué negarse el arco iris?

¿Es que no quieres despertarte así?

6. ¿Debería hacer por parecerme a su heroína favorita?
Si hay un componente en los mitos eróticos, eso es la ensoñación que provocan. Ya lo decía Rita Hayworth: “Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo”. Y no porque Margarita Carmen Cansino fuera menos interesante… Si tendemos a idealizar a la gente que nos gusta, cómo será lo que se ha convertido en un mito sexual… pero siguen siendo ideales. Tú eres una realidad, ser tú misma es la mejor baza.

7. ¿Seré capaz de hacerlo?
Preocuparse por si serás o no capaz de llevar a la práctica un deseo sexual (propio, ajeno o mutuo) no es más que perder el tiempo que deberíamos invertir en darle la vuelta a la pregunta: ¿Cómo puedo hacer para disfrutar al máximo llevando esto a la práctica? Si lo vamos a hacer porque nos apetece, ¿para qué tanta cuestión? Y si no nos apetece, ¿en serio hace falta que lo hagas? No hay nada menos sexy que saber que tu pareja ‘se sacrifica’ en la cama por darte gusto…

8. ¿Soy su mejor amante?
¿De verdad? ¿Es que estás necesitada de medallas y galones? Qué más te da la posición del ranking que ocupes (si es que realmente hay uno). Igual que tú no fuiste siempre la misma en la cama, ni tenías las mismas exigencias o placeres (no los tenemos de un mes para otro, como para pensar en años…), tu pareja, tampoco. Complementarse, disfrutar juntos y pasarlo bien es mucho más importante de ser la número 1 o desbancar a la ex de turno de su pedestal. Además, ¿realmente estás preparada para una respuesta sincera que te deje en segundo lugar?

Estas segura de ti misma es tu mejor arma.

9. ¿Le estoy mostrando suficiente pasión?
No pasa nada por hacer autocrítica sobre nuestras habilidades sexuales, pero nunca deberíamos hacerlo durante el acto sexual en sí. Igual que es un error pedir indicaciones constantemente sobre cómo le gusta lo que estás haciendo (ya te las darán de forma espontánea en todo caso), cuestionarnos un papel más apasionado puede derivar en una sobreactuación que acabe dando pie a pensar que estamos fingiendo a nuestra pareja.

10. ¿Será así siempre?
Ya te lo decimos nosotros: NO. Como ya tienes la respuesta, deja de preguntártelo. ¿Por qué nos obsesionamos con anticipar lo que será o no un futuro que ya llegará en vez de centrarnos en un presente que, además, nos estaría fascinando si no estuviéramos con la cabeza en otro plano temporal? Sí, no podemos evitar ser inseguros, pero no se trata de congelar un momento perfecto y repetirlo como un gif animado en bucle, sino de evolucionar y adaptar el cambio de modo que siga siendo igual de perfecto.

La verdad, no es el mejor momento para ponerse a darle vueltas a según qué cosas…

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