Personajes que encontrarás en la redacción de una revista de moda

Aunque pueda parecer lo contrario a simple vista, aquí solo encontrarás ejemplares inofensivos. O por lo menos que no muerden

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Pensabas que lo tenías controlado. Que dominabas a la fauna del gimnasio y que hasta sorteabas con agudo ingenio a los personajes más peligrosos del mundo de la noche (sí, incluso habías aprendido a esquivar con elegancia a la pesada del baño y a la amiga drama-con-la-cuarta-copa). Pero entonces, sin comerlo ni beberlo acabaste en la redacción de una revista de moda. No sabes el cómo, pero tampoco el por qué; si has llegado por casualidad, si solo estás de visita o si esto va para largo. El caso es que aquí estás, rodeada de seres* que habías intuido en alguna esquina de un bar de moda en Malasaña, pero que no pensabas existieran más allá del papel satinado.

Pero existen, son de carne y hueso en ocasiones de más hueso que carne y aunque bastante inofensivos (no te comen), conviene explorar las distintas especies de la jungla y nunca bajar la guardia: lo que parece un jueves tranquilo puede terminar en avalancha al sonido de “venta privada de Pretty Ballerinas” o “fiesta de Riccardo Tisci en el Casino”.

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Como cualquier conjunto de especies animales que se precie, esta fauna autóctona solo sobrevive en su hábitat natural. Así que, al igual que es un drama de magnitudes inimaginables insertar bisontes americanos en la estepa ibérica, tampoco pretendas que una directora se baje de sus zapatos de tacón. Son cosas que no.

Así que sí, si ya has pasado por aquí, tienes pensada una visita (no queremos saber el por qué, gracias) o simplemente te pica la curiosidad, analizamos para ti todos a los ejemplares más comunes, en esta galería:

  • © Gonzalo Muiño

    Las 'fashion editors'

    Ellas esriben los contenidos de moda de la revista y probablemente las encuentres yendo o viniendo de un desfile (se suelen mover en manada o en pareja). O de una presentación, o de un pressday, o de una inauguración, o de un viaje de prensa. La cuestión es que siempre vienen y van.

    Las reconcoerás por: las piernas largas (sí, existen excepciones que confirman esta regla), el pelo cuidadosamente despeinado y un estilismo que parece casual, pero que nunca lo es.

     

  • © Gonzalo Muiño

    La potingues

    Imagina un Juteco (vale, o la perfumería que más te apetezca). Ahora imagina que te puedes llevar todo lo que quieras de las estanterías.

    Bueno, pues el almacén de belleza de una revista de moda es bastante parecido, con la excepción de que no te puedes llevar todo lo que quieras porque a la editora beauty le puede dar unpampurrio.

    Eso sí, en su defensa diremos que siempre que pueda se guardará esa crema tan cara que tanto te gusta para dártela después de un día duro.

    La reconocerás por: su cutis perfecto, su aroma personal y porque sin ningún pudor te soltará frases como “tengo un serum que te arreglará la piel cetrina que traes esta semana” o “¿Quieres que te pida hora en el mejor colorista de la ciudad? Seguro que te ayuda a cubrir esas canas”.

     

  • © Gonzalo Muiño

    El de lifestyle

    Es un pez fuera del agua, un balón de fútbol alejado del estadio o un zapatito de Cenicienta sin su príncipe.

    Está perdido y, sobre todo, está fuera del mundo fashion. Es decir, estar… está. Porque trabaja allí. Pero él planea por encima de la frivolidades de la moda. Escribe de libros, música o cine y siempre (¡siempre!) lleva gafas de pasta.

    También hay defensa para él, y es que en cualquier momento acudirá voluntarioso a recomendarte qué nuevo restaurante probar o qué película ver el fin de semana.

    Le reconocerás: en cuando te sientes en el cine, con tus palomitas, y te des cuenta que te ha enviado a ver una película polaca en versión original (se llevó la Palma de Oro en Cannes, por cierto).

     

  • © Gonzalo Muiño

    Las becarias

    Son muchas y muy parecidas. Las malas lenguas dicen que hasta se ponen de acuerdo a la hora de vestir para confundir al personal, pero lo cierto es que solo buscan pasar desapercibidas y hacer piña, no vaya a ser que cualquier directora las quiera comer (aunque insistimos que en esta redacción nadie muerde).

    No las reconocerás: porque probablemente se hayan escondido cuando llegues. Pero más te vale mantener los ojos muy abiertos, distinguirlas y aprender bien sus nombres.

    Es probable que dentro de un par de años sean tus jefas.

     

  • © Gonzalo Muiño

    La esti(lista)

    Es estilista y es muy lista. Se dedica a hacer shoppings (que es como ir de compras, pero devolviendo las prendas al terminar de fotografiarlas) y a recibir regalos de todas las firmas que decide sacar en sus páginas.

    Suele ir y venir sin descanso, al igual que sus compañeras laseditors, pero -aunque también es de “las de moda”- no suele mezclarse con esa manada. Carga bolsas y bolsas de prendas caras (no te asomes dentro, dicen que te vacían la cuenta corriente solo con mirar) que suelen superar su peso en kilos  lo que tampoco es difícil.

    La reconocerás por: las mezclas imposibles, las combinaciones excesivas de colores (sí, esas que tú ni te planteas pero que, oye, a ella no le quedan tan mal) y por rematar cualquier estilismo con un par de deportivas.

     

  • © Gonzalo Muiño

    El asistente Queen

    Es el asistente de moda y sí, es gay (muy-gay). Sabe qué te sentará bien y qué no, cómo deberías combinar las prendas de tu armario mucho mejor que tú y en qué piezas necesitas invertir esta temporada.

    Le reconocerás por: decir constantemente frases como “OMG” o “reina, esa combinación de falda y sneakers no se la deseo ni a Madonna”.

     

  • © Gonzalo Muiño

    La maquetadora

    Tampoco es una especie autóctona dentro del ecosistema de la moda, pero por una razón u otra ha terminado en pleno epicentrofashionista.

    Se encarga de dar forma a la revista y de colocar los textos y las fotos en bonito. Habla su propio lenguaje y se enfada mucho “si le tocas el track o le abres una caja sin permiso (y no, sus cajas nada tienen que ver con las de la estilista, llenas de zapatos).

    La reconocerás por: estar ajena a todo, concentrada con sus cascos y sin levantar la vista del ordenador. Puede que a su alrededor tenga un bolso que se cotiza al precio de una vivienda unifamiliar, que Juteco haya abierto sus puertas al grito de liquidación o que hayan llegado modelos para que la de producción pase el casting. Da igual, ella tiene trabajo y poco tiempo para nada más. No conseguirás despistarla.

     

  • © Gonzalo Muiño

    La modeluki

    Suele trabajar en otra planta, es decir, no escribe de moda ni hace estilismos de moda. Tampoco va a desfilar, que no te despiste su nombre de modeluki, pero eso no la detiene para vestir impecable de la cabeza a los pies.

    Suele trabajar en algún departamento como marketing, publicidad o relaciones públicas.

    La reconocerás por: los tacones, el bolso de marca y el peinado (mientras que “las de moda” prefieren el despeinado, ella no se resiste a un buen bucle con GHD)

     

  • © Gonzalo Muiño

    La de la web

    …y las redes sociales. La burbuja de los Community Managers estalló allá por el 2012, así que ahora ella se encarga indistintamente de escribir temas, editar otros tantos, hacer la edición gráfica y promocionar todo en RR.SS.

    Vive en una realidad paralela, la 2.0, no habla de lo que tú y que yo y te medirá en función de tu número de followers (por debajo de 10.000, ni te acerques).

    La reconocerás por: estar siempre concentrada en varias pantallas a la vez. Mientras habla contigo controla Analytics en el ordenador, tuitea una foto desde el móvil y contesta a un fan insistente de Facebook en la tableta.

     

  • © Gonzalo Muiño

    El (hetero) de publi

    Su misión es vender páginas de publicidad para que el resto del equipo pueda comer y comprar bolsos y es el único hombre heterosexual (además de los informáticos) en un edificio a rebosar de estrógenos.

    Le reconocerás por: como se dedica a visitar a clientes durante todo el día, está obligado a llevar traje impoluto. ¿Suena bien, eh? Pues ni lo pienses, es el único y siempre está cogido, mejor que busques en otro sitio. Porque, si alguien te había recomendado la redacción de una revista de moda para ligar, ese alguien no es tu amigo.

     

  • © Gonzalo Muiño

    La de los cafés

    Nunca falla. Da igual las redacciones que recorras o los países que visites. Siempre encontrarás a un personaje que se alimenta única y exclusivamente de cafés (o al menos nadie ha podido demostrar lo contrario).

    Cabe la posibilidad de que trabaje en moda, pero también en administración, en marketing o en recepción.

    La reconocerás por: tomar café (ocasionalmente maridado con Coca-Cola Light).

     

*Los personajes aquí retratados son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

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