El triunfo del zapato feo

Nos rendimos a la comodidad de los 'ugly shoes' que seguirán pisando con fuerza el próximo otoño... al fin y al cabo no son tan feos.

¿Cuántas veces has dicho “esto no me lo pongo ni loca” y has acabado no solo poniéndotelo, sino convirtiéndolo en tu pieza más querida del armario? Así de traicionera es la moda. Un día es el chico que te pide una cita pero no te gusta, y al día siguiente es ese mismo chico (una cena y un ataque de celos después) por el que mueres de amor.

Nadie en su sano juicio quería llevar pitillos hace diez años (si no eras una roquera empedernida). Y de la noche a la mañana: “¿Yo? ¿Unos campana? ¡Ni loca! ¡¡¡Pero si el pitillo es lo más!!!”. ¿Te suena? Seguro que sí. Es más, quizás hace muy poco hayas (re)vivido esta situación, o estés a punto de hacerlo, con lo último en zapatos: los denominados ugly shoes. Sí, has leído bien, los zapatos feos. Pero, ¿cómo puede ser que en el mundo de la moda (con las cosas tan monas que hay ahora) nos vaya a gustar algo que ya de por sí se llama feo? Pues por el mismo motivo que te has vuelto a poner el pantalón de campana. Así que toma buena nota porque el feo es el nuevo bonito.

La armada de Louis Vuitton defendiendo la bota que se convertirá en objeto de deseo el próximo otoño. © Cordon Press / Getty Images
La armada de Louis Vuitton defendiendo la bota que se convertirá en objeto de deseo el próximo otoño. © Cordon Press / Getty Images

Todo comenzó unos dos siglos antes de Cristo, cuando los actores griegos decidieron usar unas sandalias con plataforma plana en sus representaciones para destacar la importancia de unos actores sobre otros por su altura, así el protagonista era el más alto y, por lo tanto, al que mejor divisaban los espectadores.

Las babuchas venecianas del siglo XVII no permitían dar más de dos pasos. © Victoria & Albert Museum
Las babuchas venecianas del siglo XVII, chopine, no permitían dar más de dos pasos. © Victoria & Albert Museum

En el siglo XIV, en Asia hicieron su propia versión, llamada kabkab, con una suela de madera muy alta para entrar en los baños públicos protegiendo los pies del calor y la humedad. Dos siglos después surgió entre la nobleza italiana el chopine, una babucha con una exagerada plataforma que impedía a las mujeres dar un paso.

Pero fue el 1938 cuando nació el ugly shoe tal cual hoy lo conocemos. ¿El culpable? Salvatore Ferragamo, que diseñó una espectacular sandalia tan moderna que ahora, además de ser una pieza de museo, ha vuelto a reeditarse.

La plataforma original de Ferragamo y la reedición que puede encontrarse hoy en sus tiendas. © Met Museum / Salvatore Ferragamo
La plataforma original de Ferragamo y la reedición que puede encontrarse hoy en sus tiendas. © Met Museum / Salvatore Ferragamo

Aunque no hay duda de que estas aristócratas italianas debieron de molar mucho con sus super plataformas del Renacimiento, las que pueden llevarse el mérito de haber popularizado los ugly shoes, fueron las Spice Girls, o al menos Geri, Emma y Mel B, porque es difícil encontrar a Victoria, la Spice pija, con estos zapatos (ella era más de otras tendencias ugly).

Puedes culpar a las Spice Girls de la popularización del zapato feo.
Puedes culpar a las Spice Girls de la popularización del zapato feo.

Y por si los actores de la Antigua Grecia y las Spice Girls no fueran motivo suficiente para rendirnos al encanto del zapato feo, aquí va la prueba definitiva: ¿recuerdas cuando descubrimos las UGG? Eran unas botas raras, casi de astronauta, con las que incluso nos tropezábamos al andar pero que hacíamos el esfuerzo por incorporar a nuestro armario. Y ahora, en cambio, nos iríamos a vivir al Pirineo solo para poder usarlas más veces durante el año.

A la moda del ugly shoe también han colaborado las Birkenstock, unas sandalias alemanas anatómicas (la mar de cómodas) que causan furor entre celebs como Naomi Watts, Julianne Moore y Mary Kate Olsen.

Julianne Moore, Mary Kate Olsen y Naomi Watts se rinden a diario a la comodidad de este calzado. © Cordon Press
Julianne Moore, Mary Kate Olsen y Naomi Watts se rinden a diario a la comodidad de este calzado. © Cordon Press

Los tiempos están cambiando y el calzado más propio de un profesional sanitario que de una it girl ha dado un giro de 180 grados a la moda de nuestros pies, desde que en 2013, Céline se inspirase en las Birkenstock en su colección de primavera.

¿La culpa de todo? La colección primavera-verano 2013 de Céline. © Mondadori Photo
¿La culpa de todo? La colección primavera-verano 2013 de Céline. © Mondadori Photo

Otro peculiar must have también proveniente de Alemania y con Gigi Hadid como fan número uno, son las chanclas de Adidas. Nadie podría imaginar que esas sandalias de goma creadas en los sesenta para que los deportistas las usasen en la ducha, y popularizadas más tarde por ‘cerebritos’ de Silicon Valley como Mark Zuckerberg, las combinaría hoy una top con vaqueros para pasear por Nueva York.

Gigi Hadid se declara fan de la versión chancla para pasear por Nueva York. © Cordon Press
Gigi Hadid se declara fan de la versión chancla para pasear por Nueva York. © Cordon Press

Confiesa que en el fondo te gustan… ¿o acaso no pensaste en comprarte unas cuando viste a Mickey en el primer capítulo de Love?

¿No te enamoraste de ellas cuando viste a Mickey en el póster de 'Love'? © Netflix
¿No te enamoraste de ellas cuando viste a Mickey en el póster de ‘Love’? © Netflix

Tampoco Gucci se ha quedado fuera de esta tendencia. Después de sus calentitos mocasines rarunos de pelo, amenaza ahora con rescatar el espíritu Spice Girls a través de unos zapatos de plataforma arco iris en su colección Resort 2017.

Tras el éxito del mocasín, la próxima propuesta de 'ugly shoe' por parte de Gucci será la plataforma. © Getty Images
Tras el éxito del mocasín, la próxima propuesta de ‘ugly shoe’ por parte de Gucci será la plataforma. © Getty Images

Por su parte, Ghesquière en Louis Vuitton propone su versión más invernal para la próxima temporada: una bota mitad calzado de montaña, mitad Dr. Martens, que ya se ha convertido en habitual en todo tipo de eventos. Selena Gomez (flamante imagen de campaña de la firma), Alicia Vikander y Michelle Williams la combinaron con minivestidos para, nada más y nada menos, pasear por la alfombra de la gala del Met el pasado mes de mayo.

La campaña otoño-invierno 2016/17 de Louis Vuitton hace hincapié en uno de los 'must' de la temporada: el zapato feo (esta vez en versión bota). © Louis Vuitton
La campaña otoño-invierno 2016/17 de Louis Vuitton hace hincapié en uno de los ‘must’ de la temporada: el zapato feo (esta vez en versión bota). © Louis Vuitton

Está claro que esta tendencia está dispuesta a quitarle la hegemonía a los incómodos tacones. Pero, ¿qué se puede poner una fan de los ugly shoes en ocasiones especiales? Porque tampoco se trata de ir en chanclas a una boda…

Tenemos los granny shoes, o lo que es lo mismo los zapatos de la abuelita, un diseño de piel suave, de empeine alto y con tacón midi o plano, que se adaptan al pie como un guante. Puede que ese nombre te produzca ternura pero en cuestión de moda te eche bastante para atrás. Sin embargo, los granny se han convertido en objeto de deseo para las its gracias, una vez más, a Céline.

¿Vas a sucumbir ya a ellos o seguirás echándole un pulso a la tendencia más odiada-amada?

Miroslava Duma se apunta a la versión 'granny shoe' de Céline. © Getty Images / Mondadori Photo
Miroslava Duma se apunta a la versión ‘granny shoe’ de Céline. © Getty Images / Mondadori Photo

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