Hollywood Studio Club, la escuela de señoritas en la que vivió Marilyn Monroe

Por:
7 abril, 2017
Hollywood Studio Club, la escuela de señoritas en la que vivió Marilyn Monroe

Un edificio en la avenida Lexington de Hollywood guarda entre sus paredes algunas de las historias más desconocidas del mundo del cine: la de sus musas cuando eran unas jovencitas luchando por abrirse hueco en los rodajes.

No hay duda de que el del arte es uno de los mundos más difíciles en los que abrirse camino. Pero, si hay alguno especialmente complicado, ese es el de la actuación. Los Ángeles, como otras muchas ciudades con una importante industria teatral y cinematográfica, está llena de camareros y dependientes que buscan triunfar como actores en escenarios y pantallas de cine. Lo está en la era de La la land, y lo estaba también a mediados del siglo XX, cuando Hollywood era una fábrica de sueños con mucho de artesanía y talento innato.

Muchas de las actrices que quisieron triunfar en el mundo del celuloide pasaron por un lugar muy especial (una especie de residencia de estudiantes, a medio camino entre el hotel y la casa de fraternidad de las universidades de la Costa Este) que las marcaría de por vida y donde se forjaron grandes amistades. Se llamaba Hollywood Studio Club y ocupaba una gran casa de tres plantas en el número 1215 de Lodi Place, en la avenida Lexington.

Así era Hollywood Studio Club. © Los Angeles Public Library

Allí aterrizó, en 1948, una pizpireta chica ocupaba la habitación 334. Se trataba nada menos que de Marilyn Monroe. Ella fue una de las más de 10.000 residentes que tuvo la casa durante sus sesenta años de historia, pero no la única que llegaría al estrellato. Todas venían de otras partes de Estados Unidos. Entre sus paredes encontraban hermandad y, sobre todo, seguridad y tranquilidad, al ser exclusivamente femenina.

La chica de la habitación 334. © Getty Images

Hollywood Studio Club fue fundado en 1916 por Eleanor Jones, que quería hacer algo ante las chicas sin hogar que iban a las bibliotecas públicas hasta la hora de cierre para poder estar en un sitio cobijadas, consideradas los lugares más seguros de Los Ángeles para una chica sola y sin sitio donde ir. Poco a poco fue consiguiendo un primer inmueble e incluso el patrocinio de la propia industria cinematográfica. De hecho, la creación definitiva de la residencia fue un intento de lavar la imagen de los estudios, acusados de rozar casi el proxenetismo con las jóvenes actrices de la época.

William H. Hays, primer presidente de la Asociación de Productores y Distribuidores de Cine de América y un importante censor de películas, declaró en su momento a The New York Times que el Studio Club formaba parte de un plan para “hacer de Hollywood un modelo de industria ejemplar con la mujer”. Por supuesto, Marilyn y sus compañeras eran auténticas señoritas de libro: educadas, sonrientes, aseadas… perfectas al más puro estilo esposas de Stepford.

Auténticas señoritas de manual de mediados de siglo. © Hollywood Studio Club

La residencia, “para mujeres que se preparaban para trabajar en la industria del espectáculo”, contaba con clases de piano, canto, danza… así como una biblioteca y una sala de escritura, y una centralita en la que recibir llamadas. En verano, podían desayunar en el patio, tenían siempre café preparado en la biblioteca y contaba con duchas en todas las plantas, así como una lavandería en el sótano. Y todo ello por una cuota anual de 2 dólares (los patrocinadores pagaban entre 100 y 500 dólares anuales) que no todas podían permitirse. La propia Marilyn admitió que las famosas fotos de su posado desnudo de joven tuvieron como objetivo ganar dinero para poder pagar el alquiler de su habitación en Studio Club.

El edificio como tal se creó en 1926 y podía albergar hasta a 100 residentes, así como a otro centenar de trabajadoras de servicio que atendían las necesidades de las futuras actrices. La lista de espera para ocupar una de esas cien habitaciones era larga (no solo acogía a intérpretes, también a guionistas o aspirantes a secretarias de los estudios). Y Marilyn no fue la única que pasó por la hermandad. Sharon Tate, Kim Novak, Maureen O’Sullivan, Rita Moreno… la lista es un repaso por el glamour de los años dorados de Hollywood.

Muchas más pasaron por allí… © Hollywood Studio Club Scrapbook

En los años 70, los nuevos tiempos hicieron que la residencia entrara en un período de decadencia. Los estudios cinematográficos ya no eran la industria artesana de antaño y Studio Club acabó cerrando en 1975, cuando una nueva normativa para los edificios de Los Ángeles obligaba a llevar a cabo una reforma de precio elevadísimo para la época: 60.000 dólares. Sin embargo, su espíritu fundacional sigue vivo. Hoy ese inmueble, ya arreglado, forma parte de Job Corps, una firma que ofrece talleres educativos y formación gratuita.

Considerado uno de los Lugares Históricos de Estados Unidos, entrar en él e imaginarse a las actrices de aquel entonces disfrutando de unos sueños que estaban por llegar, es una de las visitas más increíbles para cualquier amante del cine.

Etiquetas: ,  ,  ,  

Comentarios

Artículos relacionados

La Haya, la capital de los hombres guapos
Trotamundos La Haya, la capital de los hombres guapos

Te presentamos una guía con los mejores sitios para divertirte, pasear y comer.

¿Te encanta Halloween? Escápate a Los Ángeles para vivir una experiencia de miedo
Trotamundos ¿Te encanta Halloween? Escápate a Los Ángeles para vivir una experiencia de miedo

Solo si te atreves.

Prepárate para vivir el mejor Halloween de la historia
Trotamundos Prepárate para vivir el mejor Halloween de la historia

La temporada más terrorífica del año está a la vuelta de la esquina y, aunque muchos no terminan de acostumbrarse […]

Te decimos cómo ser la anfitriona perfecta estas navidades
Lifestyle Te decimos cómo ser la anfitriona perfecta estas navidades

De la mesa a las dinámicas de grupo, estos son nuestros consejos para que logres el triunfo.

Te demostramos por qué levantarte temprano te puede cambiar la vida
Lifestyle Te demostramos por qué levantarte temprano te puede cambiar la vida

Lee con atención y prepárate para ganarle la batalla al despertador.

El día que Trini se apoderó de Anita del Rey
Celebs El día que Trini se apoderó de Anita del Rey

Uno de los personajes más entrañables de las tardes españolas es en realidad una mujer de armas tomar, atrevida, divertida y, como ella misma se define, ‘fashion victim’.

Trotamundos con GRAZIA

El mejor sabor guía nuestros pasos en esta ruta por los mejores restaurantes de España
El mejor sabor guía nuestros pasos en esta ruta por los mejores restaurantes de España La guía Michelín otorga nuevas estrellas a algunos clásicos y sitúa a nuevas opciones en el panorama culinario nacional.
Prepárate para descubrir las maravillas de Buenos Aires
Prepárate para descubrir las maravillas de Buenos Aires Preciosos hoteles, tiendas diferentes, obras de arte, restaurantes y experiencias que se salen de lo común son algunos de los atractivos que puedes encontrar en la capital argentina.
Te contamos todos los secretos que harán de Perú tu destino favorito para el próximo 2019
Te contamos todos los secretos que harán de Perú tu destino favorito para el próximo 2019 Toma nota de estos cuatro puntos de interés y prepárate para vivir un viaje de naturaleza, aventura, tradición y cultura.
Estos son los cinco pubs que harán de tu viaje a Irlanda una experiencia inolvidable
Estos son los cinco pubs que harán de tu viaje a Irlanda una experiencia inolvidable Si te gusta la cerveza y lo tuyo lo tuyo es la música celta, no dejes de visitar los hot spots principales de la isla.
Si siempre quisiste navegar en el Titanic, en 2022 podrás hacerlo
Si siempre quisiste navegar en el Titanic, en 2022 podrás hacerlo El Titanic II ya casi está listo para surcar los mares.
Este castillo puede ser tuyo por 50 euros
Este castillo puede ser tuyo por 50 euros No, no es broma.
Acompáñanos a un paseo clandestino por Buenos Aires
Acompáñanos a un paseo clandestino por Buenos Aires Bares clandestinos, contraseñas secretas y un mundo subterráneo más allá de lo conocido.